Cuando nos enfrentamos a un gran problema o crisis de salud, a menudo, nuestro primer instinto es enterrar nuestras cabezas en la arena e ignorarlo cual avestruz (de los dibujos animados). Parece que nuestro cerebro está tratando de protegernos de los desagradables sentimientos y asociaciones que este problema puede traer pero también está procesando y adaptándose a esta nueva información para llegar a una solución. Desde la aceptación de este reto podemos afrontarlo con lamento pero con serenidad.

La mayoría de nosotros aceptamos que hay un problema (asociado a una enfermedad) y tomamos medidas activas para resolverlo. Sin embargo, para algunas personas como aquellos con procesos de demencia avanzada, esto no es tan fácil. Pueden entrar en negación sobre el problema, negándose a reconocerlo y tratarlo. Es aquí cuando la ciencia pone nombre al síntoma.

La anosognosia (del griego: a, prefijo privativo + nosos, enfermedad + gnosis, conocimiento: “desconocimiento de la enfermedad”) es la situación patológica referida a los pacientes con problemas neurológicos (cognitivos) que no tienen percepción de sus déficits funcionales neurológicos.

Los estudios han demostrado que esto puede afectar hasta al 81% de las personas con la enfermedad de Alzheimer
La anosognosia es más que un simple mecanismo de afrontamiento, es la negación misma, resultado del daño físico de aquella parte del cerebro que afecta la percepción.

Esto puede crear dificultades para los cuidadores, especialmente cuando intentan ofrecer ayuda a personas que sufren Alzheimer u otras demencias. Las personas enfermas (ya sean de su familia o amigos) puede insistir en que pueden completar las tareas por su cuenta cuando claramente no pueden hacerlo. Algunas de estas tareas pueden ser peligrosas para ellos o su entorno, como conducir o cocinar. Incluso no tomando sus medicamentos según lo prescrito por el doctor.

Cómo lidiar con la anosognosia de tu ser querido

Con la negación, existen varios métodos que puede emplear para ayudar a la persona a sobrellevar su enfermedad. Algunos de estos son muy directos (por ejemplo, es posible que haya escuchado sobre el método de “intervención” al llevar a una persona cara a cara con su consumo de alcohol o drogas). Otros son más sutiles y buscan abordar el miedo subyacente que impide que la persona admita su problema.

Sin embargo, es poco probable que estos métodos sean efectivos con la anosognosia asociado a una enfermedad como el Alzheimer. Eso es porque las víctimas pueden no ser mentalmente capaces de reconocer su problema, nunca. Y aunque eso pueda parecer una barrera infranqueable para enfrentar la enfermedad, en realidad no es así. Siempre que esté al tanto de la afección de su ser querido y esté tomando medidas para tratarla, existen formas de lidiar con el estrés cotidiano que la anosognosia puede ocasionar. Estas formas incluyen:

Opte por comunicaciones positivas: cuando su ser querido tenga problemas con las tareas o acepte ayuda, sea amable y empático al ofrecer asistencia.

Contribuya a que las tareas conjuntas sean parte de la rutina diaria: su ser querido puede estar más inclinado a aceptar ayuda si se normaliza.

Sea prudente al mencionar sus inquietudes como cuidador: un lenguaje como “déjame ayudarte a cocinar en la cocina; sabes que me encanta estar en la cocina contigo… ” funciona mejor que “No puedes hacer eso por ti mismo, ¡te lastimarás!”

Obtenga ayuda profesional: cuando las tareas de cuidado se vuelvan demasiado abrumadoras, no dude en buscar los servicios y apoyos externos. No olvide de recurrir al psicólogo si el estrés que le provoca cuidar le supera, le domina.

Aunque lidiar con la demencia y la anosognosia de adultos mayores puede ser una experiencia llena de frustración, es importante mantener una actitud positiva y dotarse de paciencia. Al comprender la enfermedad, puede ayudar a mantener a su ser querido relajado y sin angustias, a pesar de las lagunas en la memoria que nunca serán reconocidas.