Un estudio de Harvard hizo un seguimiento a dos grupos de hombres mayores de 75 años y aquellos con vidas más satisfactorias tenían una cosa en común.

Dar prioridad a lo importante es un reto en el mundo de hoy. La división de recursos para mantener una carrera profesional y un hogar, sin mencionar un feed de Instagram, puede ser abrumador.

¿Qué debemos priorizar y cuándo?

Quizás la ciencia pueda ayudarnos a responderlo.

Durante más de 75 años, un estudio de Harvard Grant y Glueck ha rastreado el bienestar físico y emocional de dos poblaciones: 456 hombres pobres que crecieron en Boston desde 1939 a 2014 (el Estudio de Grant) y 268 graduados de las clases de Harvard de 1939 1944 (el estudio Glueck).

Debido a la duración del período de investigación, esto ha requerido múltiples generaciones de investigadores. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, analizaron con diligencia muestras de sangre, realizaron escaneos cerebrales (una vez que estuvieron disponibles) y analizaron encuestas autoinformadas, así como interacciones reales con estos hombres, para compilar los hallazgos.

¿La conclusión? Según Robert Waldinger, director del Estudio de Desarrollo de Adultos de Harvard, una cosa supera a todas las demás en términos de importancia. El mensaje más claro que concluyeron de este estudio de 75 años es que las buenas relaciones nos mantienen más felices y saludables. No cuántos likes tienes en Twitter. No en cuántas conferencias hablaste. No cuántas publicaciones escribiste o cuántos seguidores tenías, ni cuántas empresas te querían contratar.

No, el predictor más grande de tu felicidad y satisfacción en general en la vida es, básicamente, el amor.

¿Qué tiene que ver el amor con eso?

Específicamente, el estudio demuestra que tener a alguien en quien confiar ayuda a que su sistema nervioso se relaje, ayuda a que tu cerebro se mantenga saludable por más tiempo y reduce tanto el dolor emocional como el físico.

Los datos también son muy claros: es más probable que aquellos que se sienten solos vean que su salud física disminuye antes y mueren más jóvenes.

No es solo la cantidad de amigos que tienes, y no se trata de si estás o no en una relación amorosa. Lo que importa es la calidad de tus relaciones cercanas.

En definitiva no importa si tienes un gran grupo de amigos y sales todos los fines de semana o si tienes una relación romántica “perfecta” (como si existieran). Es la calidad de las relaciones, cuánta vulnerabilidad y profundidad existe dentro de ellas; lo seguros que nos sentimos al compartir con los demás; la medida en que puedes relajarte y ser visto por quien realmente eres, y verdaderamente ver al otro como tal.

Según George Vaillant, el psiquiatra de Harvard que dirigió el estudio de 1972 a 2004, hay dos elementos fundamentales para esto. Uno es el amor. El otro es encontrar una manera de hacer frente a la vida que no aleje al amor.

Por lo tanto, si has encontrado amor (en la forma de una relación, digamos) pero experimentas un trauma como perder un trabajo, perder un padre o perder un hijo, y no lidias con ese trauma, podrías terminar “haciendo frente” de una manera que estés alejando el amor de tu vida.

Este es un muy buen recordatorio para priorizar no solo la conexión, sino también tu propia capacidad para procesar emociones y estrés. Si estás en esta situación, consigue un buen terapeuta. Únete a un grupo de apoyo. Toma en serio el crecimiento personal para que estés disponible para crear conexiones positivas y duraderas con los demás.

Al final, podrías tener todo el dinero que siempre has deseado, una carrera exitosa y tener una buena salud física, pero sin relaciones amorosas, no serás feliz.

La próxima vez que se entres en Facebook en lugar de estar comiendo en la mesa con tu pareja, o estás considerando quedarte hasta tarde en la oficina en lugar de reunirte con tu amigo cercano, o te encuentras trabajando un sábado en lugar de ir al mercado con tu hermana, considera hacer una elección diferente.

“La buena vida se construye con buenas relaciones”.

Foto: Alev Takil / Unsplash