Cuando estas afirmaciones las avala la ciencia a uno le dan ganas de salir corriendo. ¡Con la vida que me da el humor sarcástico! Me imagino a los noventa años y medio, cuando la juventud se pregunte qué he tomado yo para estar ahí, al pie del cañón. ¿Ya no seré capaz de disparar mi frase favorita? “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”.

Un nuevo estudio concluye que las personas mayores no pueden decir cuando otros están siendo un poco sarcásticos y, por descontado, tampoco pueden serlo. Ni entender, ni ser. De alguna manera tendremos que hacer frente a este momento desconocido.

“Las personas mayores de 65 años son menos capaces de detectar y comprender el sarcasmo”

Se podría pensar que es obvio cuando alguien está diciendo lo contrario de lo que realmente quiere decir para darle un efecto cómico. De hecho, es probable que encuentres este estilo de comunicación tan gracioso, que no te canses de él. Sin embargo, un buen montón de investigaciones sugieren que el envejecimiento tiende a hacer que la gente no sea tan buena en la percepción de las señales emocionales y a la hora de comprender las intenciones de los demás, lo que dejaría a algunos al margen de la alegría y el encanto del sarcasmo. 

Para este estudio, dirigido por el profesor Louise Phillips, de la Universidad de Aberdeen, se mostró a 116 participantes una serie de videos y relatos escritos, a continuación, se les pidió que se las explicasen. “Por ejemplo”, dice el estudio, “en un vídeo de sarcasmo sencillo, una mujer está haciendo con mucho afán una tarea doméstica, mientras que un hombre lee un libro y ella dice (sarcásticamente):” ¿Estás ocupado? Ya sé que tienes mucho que hacer “, entonces se requiere que los participantes respondan sí o no a las preguntas: ¿Está ella tratando de presionarlo para que le ayude? ¿Está tratando de decir que está bien si no le ayuda? ¿Está molesta con él? y así. Al finalizar las pruebas, las 36 personas que eran mayores de 65 años fueron tan buenos como el resto en la comprensión de las conversaciones no sarcásticas, pero alrededor de siete puntos porcentuales peor en las sarcásticas. “Los adultos mayores tienen problemas en la decodificación de diferentes tipos de sarcasmo,” concluyó el estudio.

Obviamente, es muy sensible sacar conclusiones si nos basamos en el comportamiento de 36 personas mayores. Efectivamente, así finaliza el estudio de inmenso valor publicado en Psicología del Desarrollo.
Y está claro que, cuando te están poniendo a prueba para el sarcasmo, tu conciencia responde a ejemplos de la misma manera que lo haría en la vida real. También podemos descartar con seguridad la idea de que las diferencias de género dentro de los grupos, o las diferencias de edad dentro de los grupos, o el uso de diferentes tipos de sarcasmo por la gente en diferentes épocas, podrían haber sesgado los resultados. Aun así, el estudio sí da la advertencia silenciada de que puede no ser perfecto. Hay un estereotipo de que las generaciones recientes utilizan la ironía y el sarcasmo con más frecuencia que las generaciones anteriores. Sin embargo, no hay mucha evidencia empírica para determinar si esto refleja la realidad.

La primavera pasada, los psicólogos de todo el mundo se sorprendieron cuando se reveló que 61 de cada 100 experimentos psicológicos publicados aportan resultados que no podrían ser reproducidos por otros investigadores. 

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 Tim MacPherson/Getty Images