Hablar de mayores es hablar de un futuro prometedor y es que somos muchos los que no vamos a permitir que la Tercera Edad sea un colectivo de tercera. Para ello, necesitamos romper con ciertos prejuicios e incluso desaprender.

Durante muchas décadas, hemos escuchado a muchas personas Mayores, una y otra vez, la frase: “En mi época se vivía mejor”. Pero, ¿qué época? Si el presente es de todos y los avances tecnológicos por suerte, también.

Juzgar el momento actual con los ojos del pasado es un error muy habitual entre los Mayores y aquellos que sigan con esa venda, se descolgarán de la realidad de sus hijos y nietos.

La vejez es una de las etapas de mayor ocio y libertad, y por lo tanto es una oportunidad para explorar territorios y activar nuevas áreas cerebrales.

Ya son muchos los que han dejado los recelos y las excusas, para conectarse con sus coetáneos, de cualquier edad y con cualquier inquietud. La pasión es lo que nos mantiene jóvenes y ese nuevo interés por las tecnologías puede ser la excusa perfecta para conectarse con el presente. Todo es voluntad.

El aprendizaje a lo largo de la vida permite a los Mayores (y en cualquier tramo de edad) permanecer activos intelectualmente, reportándoles una mayor sensación de confianza personal.

Cuando a la tecnología le incorporamos un plus afectivo, cualquier persona mayor inquieta se interesa por el uso de esos “aparatos endemoniados”. La señora Eugenia decía que el ordenador le daba alergia hasta que su nieto se marchó a trabajar a Turquía. En ese instante se enganchó a la Red y con su nueva tableta, todas las noches mantenían largas conversaciones por Skype.

La sorpresa del nieto fue mayúscula pero la conexión fue mucho mayor. A partir de ese momento, tenían mucho más que compartir.

Este caso y otros tantos demuestran que nunca es tarde pero también que aquel miedo no era para tanto.

Vivir en el pasado te aísla de tu entorno. ¿Eso es lo que quieres? ¿Verdad, que no? ¡La noche es joven… y tu futuro!

Francisco Olavarría Ramos

Experto en Marketing Social