Cuidador, ¿cómo puedo ayudarte?

A medida que se acerca la temporada de vacaciones son muchas las personas que cuidan a familiares mayores con necesidades de apoyo.

El resto puede que se esté preguntando cómo ayudar mejor a alguien que conoce y que está pasando sus vacaciones cuidando a un familiar enfermo. O al menos tener algo que decirles que les pueda ayudar. Y es que la tarea de cuidar no sabe de vacaciones.

Estas son algunas de las cosas que escuchan los cuidadores durante los periodos de vacaciones y, probablemente, les den ganas de taparse los oídos.

1. “No sé cómo lo haces”.

Tampoco los cuidadores. No han elegido este camino.

Como nuestra amiga cuyo marido de 67 años sufrió un ictus. Después de pasar 10 días en la unidad de cuidados intensivos del hospital, estaba emocionada de que aún estuviera vivo. Pero sería la primera en admitir que no tenía ni idea de lo que les esperaba.

Lo que siguió fue un período de rehabilitación para él, y para ella, muchos meses de acompañarlo a médicos, revisiones, fisioterapia ambulatoria, terapia ocupacional, logopedia y más terapias y más terapias. Ella cocina comidas especiales para él, supervisa todos los aspectos de su cuidado, administra su casa y lleva las cuentas.

Hasta hace poco, no podía dejarlo solo, y confiaba en que su hija pudiese venir cuando tenía que ir a hacer la compra. Cuando la vimos hace unos meses, estaba agotada y al borde de las lágrimas.

Ella no sabe cómo lo hace. Ninguno de nosotros lo sabe.

Qué decir en cambio: “He hecho mucha comida, te puedo llevar unos tuppers a casa”. O “¿Qué tal si vengo y traigo la cena y una buena botella de vino?” Puntos extra si llamas con antelación y preguntas por las preferencias o intolerancias.

2. “¿Has probado esto o aquello?”

Siempre hay un momento en la vida de un cuidador en el que las sugerencias “útiles” hechas con buenas intenciones pueden ponerle tan rápido como una estrella fugaz en las manos equivocadas.

Ahora, somos conscientes de que la mayoría de estas sugerencias nacen de una falta de conocimiento, a veces, sobre cómo es una enfermedad, o sobre lo complicado que resulta, en ocasiones, cuidar las 24 horas del día.

¿Por qué no asumir que el cuidador ya ha intentado hacer todo lo que está en su mano?

Y, sobre todo, no le digas al cuidador que debe hablar con el vecino de tu primo cuyo marido “tenía lo mismo”. No hay dos situaciones exactamente iguales.

Qué decir en cambio: “No puedo imaginar lo que estáis pasando tú y tu familia, pero si puedo ayudar de alguna manera, espero que me dejes hacerlo”. A veces, la mejor manera de ayudar es simplemente escuchar, no intentar “arreglarlo”, porque con toda probabilidad, no puedes.

3. “Te mandé un whatsapp, pero no me respondiste”.

Cuando te comunicas con un cuidador, es posible que no tenga la energía para responder. No es nada personal. No seas esa persona que insiste en recibir las primicias.

También llega un punto en la montaña rusa de cuidado, donde un viaje a urgencias se convierte en un evento de interés periodístico. ¿Un aumento en la fiebre, pérdida del control intestinal, caídas o mareos que hacen que estés con tu familiar en urgencias durante aproximadamente ocho horas?

Qué decir en cambio: nada. Puedes acercarte al hospital y llevar algo de comer o directamente pedir comida online a la dirección de tus amigos para cuando lleguen a casa te agradezcan ese gesto de apoyo.

Cuando los llames, ten en cuenta que no todos los cuidadores quieren hablar sobre el cuidado todo el tiempo. A veces, solo quieren salir y divertirse y fingir que sus vidas son como las del resto.

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4. “¡Tienes que cuidarte también!”

Caramba, ¿por qué no habrán pensando en eso? Es común escuchar conversaciones donde se habla sobre hábitos de salud y aparecen preguntas como la siguiente: “¿De qué le servirás a tu marido si no estás bien?”

Sería acertado preguntar a esta persona cuándo podría ir a quedarse con el marido de esta cuidadora para que ella pueda ir al gimnasio o a tomar un café. ¿Hará una pausa en su vida para concederle este tiempo a su amiga? Probablemente tenga un verano muy ocupado, ¡pero cuando lo necesitan es ahora!

Los cuidadores son muy conscientes de que el estrés es muy dañino. Hemos visto el estudio de la Universidad de Stanford, que colocó la tasa de mortalidad de los cuidadores en un 63% más alta que la de los no cuidadores, y también encontramos que el 40% de los cuidadores de Alzheimer murieron por trastornos relacionados con el estrés antes que sus pacientes.

Qué decir en cambio: “¿Qué día la próxima semana podemos hacer que mi marido se quede con el tuyo y vamos a dar un paseo?”

5. “¡Te conseguí un libro sobre el cuidado!”

En la agonía de la experiencia de los cuidadores, a muchos de ellos les han regalado un libro sobre el cuidado. Estos libros suelen tener muchos dichos inspiradores para los cuidadores y llaman a lo que están pasando “un viaje”.

Lo que las personas que regalan este tipo de libros no saben es que para el único respiro que un cuidador encuentra preferirá perderse en una trama de misterio, una buena novela, probablemente con un toque sorpresa al final.

El cuidado no tiene finales sorpresa. Eventualmente los familiares a quienes se cuidan mueren.

Lo que debes regalar en su lugar: Ayuda. Incluso si te incomoda. No ofrezcas llevar comidas y luego preguntes que cuándo el cuidador puede ir a buscarlas, o prometerles pasear a sus perros y luego decir que estás demasiado ocupado. Pide algunas recetas que les gusten a todos, hazlas y llévaselas.