Ocuparnos de la vejez desde ya, es mirar el proceso con la naturalidad y serenidad que requiere este asunto. Sin embargo no todos estamos por la labor de prevenir antes de curar.

Los cuidadores, jóvenes o mayores, mujeres u hombres, informales (para nosotros son todos formales) o profesionales, principales o “de reparto”, se enfrentan problemas de diversa índole. Desde el aislamiento (a veces autoaislamiento) social hasta la culpa. Si eres joven y en la vida esperabas que te tocase desempeñar la labor de los cuidados tan pronto, es conveniente que sepas algo. Necesitas ayuda y eso no es un problema.

Los niños o los nietos con seres queridos que viven con algún tipo de demencia son los cuidadores invisibles y muchas veces, no son reconocidos por los profesionales de atención médica. Las escuelas y las empresas no son conscientes de que en su población de estudiantes o empleados son muchos los que cuidan de un padre on una abuela en casa.

Aquí te daremos algunos consejos:

Encuentra tu espacio de identificación: El apoyo de los amigos podría desaparecer debido al estigma asociado con la demencia. La gente no sabe cómo lidiar con alguien con demencia y puede terminar distanciándose de ti. Esto sucede pero tienes que saber que hay muchas asociaciones con personas que están pasando por una experiencia similar. Puede que se encuentren lejos de tu domicilio pero en el Siglo XXI todos estamos conectados por una red muy cálida. Busque individuos con los que poderte identificar y busca su apoyo, comprensión o complicidad.

Habla y déjate escuchar: ¿Sientes que nadie te entiende? Compartir tus preocupaciones es un primer paso para encontrar un maestro que te ayude a aliviar las luchas que está atravesando. Reconozcámoslo, todos estamos batallando. No hay que avergonzarse. Encontraras personas que con empatía te ayuden a comprender lo que te pasa o a superar el momento.

Tabús fuera: Abrirse a las emociones libera la carga y la pena. Tus padres necesitan conocer tus sentimientos y a veces, no intuyen tu preocupación. Demorar estas conversaciones o ocultarlas no hace más que empeorar las situaciones. Los psicólogos advierte de lo contraproducente que es esta costumbre de sobreproteger a los niños y no hacerles partícipes de los asuntos importantes que afectan a las familias. Beneficia a todos a hablar de ello, también de la enfermedad de los abuelos.

¿Reconoces estas situaciones? ¿Te sientes identificado? ¿Ha encontrado una manera de hablar con tus amigos, familiares, maestros o jefes sobre como te sientes siendo un cuidador “de reparto”? Nos encantaría escuchar tus experiencias, sentimientos o sugerencias.

Desde QMAYOR tenéis todo nuestro cariño, complicidad y admiración.

Foto: Italo Greco – Ritratto di signora con Alzheimer