Cuando llegues a mis años…..esta frase retumba sin parar dentro de mi cabeza desde el día en que mi abuela Pilar me planteó semejante cosa.

Desde entonces he creído que en mis manos estaba el labrar día a día lo que yo querría ser llegado el momento.

Entonces abuela…. ¿Qué pasará cuando yo tenga tus años? Mi abuela hizo un silencio que para mí se hizo eterno, en ese momento no lo entendí, no me parecía tan difícil la respuesta, ya que nadie mejor que ella para saber lo que pasaría a esa edad. Nunca me contestó.

Mala cosa hizo, porque a un niño hay que explicarle todo. Así que me dediqué a buscarle explicación a esa pregunta tan incómoda. Estudié enfermería y me especialicé en gerontología con la esperanza de resolver ese enigmático secreto.

Durante los años de carrera y especialización, me enseñaron el envejecimiento desde enfoques bio-psico-sociales, que supongo que a mi abuela, jamás le habrían enseñado dado que no pasó de la educación básica pero que ella sabía perfectamente pues lo estaba viviendo en sus propias carnes.

Ahora entendí por qué mi abuela no contestaba. Mi abuela sabía perfectamente la respuesta. Sólo que…. No quería dármela.

Durante muchos años ejercí la profesión en base a toda la teoría enseñada en las aulas y con el convencimiento de que el envejecimiento era aquello que me contaban que en resumidas cuentas venía a decir: Merma de todas las facultades.

Pobre mi abuela, sólo quería protegerme de aquel anunciado naufragio.

Por suerte o por desgracia esa frase la he escuchado muchas veces después de aquel fatídico día.

Algunos mayores me la nombraban desde la sabiduría que te dan los años, algo así como:

Ayyy neniña (que es muy gallego) ya me dirás si tengo razón en lo que te digo cuando llegues a mi edad. Quisiera tener 20 años y saber lo que se hoy.

Y otros con resignación:
¿Tú sabes como estoy yo? Cuando llegues a mi edad ya verás.

Cada vez sonaba con más fuerza dentro de mi cabeza. Así que un día le planté cara al futuro y me pregunté a mi misma.
¿Qué será de ti cuando llegues a los años de la abuela?.

Es cierto que en la vejez se pierden facultades, claro que sí, pero también hay quien nace sin ellas y tiene una vida digna, feliz y saludable. ¿Qué pasa entonces con la vejez? ¿Por qué está tan estigmatizada y estereotipada?.

Si no quieres la vejez que tienes … ¿Por qué no has hecho nada por cambiarla?.

Si consideras que la vida te ha dado sabiduría…. ¿ Por qué no la aprovechas en tu beneficio?. ¿Es el sufrimiento condición sine qua non de la vejez?.

Entonces señores y señoras mías… ¿ qué sentido tiene vivir para llegar a semejante resolución de la vida?.

Borré de un plumazo casi todo lo aprendido y pensé en aquello que podría hacer mejorar esta perspectiva en los mayores actuales y como podía cultivar un envejecimiento más saludable, en mi entorno, de los mayores del futuro.

Los mayores del futuro entre los cuales me incluyo tenemos el poder y el deber de cultivar un envejecimiento en positivo, a pesar de los tan temidos achaques, de las pérdidas de memoria o despistes, de la merma de vista u oído, de que nos quiten el azúcar y la sal, de la falta de amigos y familiares… Vamos a olvidarnos por un instante de estas pérdidas y centrarnos en las ganancias:

Si hemos llegado a los 80……

  • Sin achaques. Cuántos años hemos disfrutado sin una molestia.
  • Si nos despistamos. Es que tenemos el cajón de la memoria ya muy lleno, no entran más datos.
  • Si perdemos algo de vista u oído. Empecemos a disfrutar del sentido del tacto, del gusto y del olfato.
  • Que nos quitan el azúcar y la sal. Es hora de probar nuevas especies y cocinar con mucho fundamento para hacer más vistosa, sabrosa y apetitosa la comida.

Si faltan nuestros amigos y familiares queridos. Hemos gozado muchos años de su compañía. Nunca es tarde para hacer nuevos amigos o incluso echarse un noviete o una amiga especial.Siempre hay la alternativa de ver el vaso medio lleno, es más reconfortante y puede ser, tan real o más, que ver el vaso medio vacío y sin necesidad de sufrir por ello.

El negativismo, los estereotipos y los estigmas se acabarían si nos enseñasen a envejecer y a sacarle partido a esta etapa de la vida. Nadie nos enseña a envejecer. Es curioso, ¿verdad? y ¿por qué será?, si realmente envejecemos desde el día que nacemos.
Es fundamental enseñar o aprender a ser capaces de asumir el paso de los años, con sus quebrantos y beneficios esto hará que los mayores del mañana tengan un envejecimiento más saludable.

El empoderamiento de los mayores. En este momento y, aún más, en los años venideros tendremos una generación de M.A.S.P. (Mayores Aunque Sobradamente Preparados). Que reclamarán sin duda un papel preponderante en la sociedad, un papel que jamás deberían haber perdido y a lo que toda la sociedad ha contribuído infantilizándolos o tratándolos de “chochos” o simplemente sin tenerlos en cuenta.

Nuestros séniors son y seguirán siendo útiles en nuestra sociedad por la experiencia y sabiduría que poseen. Por ello serán de gran ayuda en proyectos en los que ejercerán de mentores a jóvenes emprendedores.
Al mismo tiempo, serán dueños de su plan de vida y de la toma de sus propias decisiones. Anteponiéndose a sus necesidades futuras y eligiendo el mejor recurso o fórmula para su cuidado en cada momento.

Crearán valor ya que serán cada vez más social y políticamente activos, hemos visto un primer y gran ejemplo en los “yayoflautas” y en la lucha por la mayor estafa a personas mayores de este país como las preferentes y subordinadas.
Los veremos participando activamente en Asociaciones y ONGs, poniendo al servicio de la comunidad su capital social.

Asistirán a clases en las Universidades y, me aventuro a decir, que sobre todo serán las mujeres las que ocupen un lugar relevante dentro de ellas, puesto que por cuestiones culturales han sido las privadas de educación durante muchos años. Entre sus obligaciones estaban el dedicarse al trabajo en casa y a la familia, dejando de lado los estudios aunque no quisiesen.

Seguirán viajando de costa a costa y de Norte a Sur del planeta, su poder adquisitivo y la disposición de tiempo, les permitirán materializar aquellos viajes que en su momento no pudieron realizar. Esto a su vez significa, que muy lejos de ver a los mayores como un agujero negro de las arcas, por el hecho de que el estado pague cuantiosas cantidades en concepto de pensiones, veremos que serán un reactivador de la economía por el simple hecho de ser consumidores reales en el sector terciario como comercio, transportes, comunicaciones, finanzas, turismo, hostelería, ocio, cultura, espectáculos, etc.

En relación con lo anterior la brecha digital será menor, por ello los viejos del futuro emplearán las nuevas tecnologías tanto para comunicarse con los suyos y así evitar el aislamiento, como para su autocuidado y el mantenimiento de su independencia.

La prevención de la dependencia y promoción de la autonomía serán, tanto por parte de las administraciones públicas como por los propios mayores, el caballo de batalla en el día a día. Por lo cual será tiempo y dinero bien empleado aquel que se invierta en educación en hábitos saludables, la práctica de ejercicio físico y en educación sobre alimentación sana y equilibrada.

Dado que la natalidad está descendiendo significativamente en nuestro país, pocos serán los que ejerzan de padres y/o abuelos. De ahí que también puedan dedicarle más tiempo a la realización de actividades que no han podido desarrollar durante su vida laboral. Cultivando la mente, para ser emocionalmente más inteligentes, y el cuerpo, para mantenerse activos, fuertes y ágiles durante más años.

Se estima que en España y los octogenarios llegarán a ser más de 4 millones, lo que supondría más del 30% del total de la población mayor.

Invirtamos pues, en los mayores del futuro, en darles calidad y calidez de vida, en apostar por su valor social y cultural, en darle vida a sus años, en devolverles todo lo que nos han dado, porque no nos olvidemos que gracias a su esfuerzo, trabajo y perseverancia hoy los jóvenes y maduros estamos gozando, privilegiadamente, de su legado.

Invertir en nosotros, los viejos del futuro, porque os lo devolveremos con creces.
Ojalá abuela, que cuando vuelva a verte, pueda contarte que he encontrado la contestación a la pregunta. Y que gracias a tu silencio, la búsqueda de la verdad, ha merecido más la pena que la verdad en sí misma. Entre 2.000 y 2.050, la proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, pasando del 11% al 22%. En números absolutos, este grupo de edad pasará de 605 millones a 2.000 millones en el transcurso de medio siglo.

Habrá en el mundo más personas octogenarias y nonagenarias que nunca antes. Por ejemplo, entre 2.000 y 2.050 la cantidad de personas de 80 años o más aumentará casi cuatro veces hasta alcanzar los 395 millones.

Los mayores de 65 años en nuestro país se encuentran en crecimiento casi exponencial, y según las estimaciones de las Naciones Unidas, alcanzarán en 2050 el 36% del total de la población, 15 millones de personas. Y que por mucho que la vejez se asocie a pérdida, al final del camino todos hemos ganado… Sabiduría, Paciencia, Experiencia, Buenos modales, Consciencia de uno mismo, Confianza, Sacrificio, Serenidad, Sentido del humor Empatía, Esperanza, Capacidad de perdón, Resiliencia…

Rebeca Rebolo Constela – Directora O Lecer – Senior Care

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