Si la vejez es invisible, o invisibilizada como me gusta indicar, la vejez de la población extranjera en España no existe y ello a pesar de que en nuestro país el número de mayores migrantes, es decir, de 60 o más años, se ha triplicado en las últimas décadas debido principalmente al envejecimiento de la población trabajadora migrante, las políticas de reunificación familiar y el incremento de la movilidad de los mayores.

La diversidad y la multiculturalidad son asignaturas pendientes en España cuando hablamos de envejecimiento. Por un lado, las políticas públicas y las estrategias empresariales siguen considerando envejecer como algo homogéneo, sin tener en cuenta las diferencias culturales, religiosas, de identidad sexual, de lugar de origen, etc. de los adultos mayores, y, por otro, los discursos sociales siguen cargados de valores tradicionales de la cultura blanca occidental y de mensajes de adoración por la juventud, lo que limita no sólo la proyección visual de los mayores migrantes sino también su participación activa en las estructuras sociales.

Desde hace más de 20 años soy trabajadora social especialista en migración y envejecimiento, una pasión que nace en parte de mi experiencia personal como hija de emigrantes gallegos. A lo largo de los años he trabajado con adultos mayores de minorías latinas, judías, asiáticas, caribeña… en países como Estados Unidos, Holanda, Portugal, Reino Unido o España y en todas mis experiencias he visto cómo lamentablemente los cambios sociales avanzan a un ritmo superior al que son capaces de adaptarse las políticas públicas, lo que invisibiliza los retos y las oportunidades de nuevas estructuras demográficas.

La diversidad ha venido para quedarse en todos los grupos sociales y es necesario visibilizarla, es necesario dar voz a los sinvoz y poner en valor sus contribuciones y oportunidades. Con esta meta fundé en 2017 AGEvida, una consultoría social cuyo objetivo principal es sensibilizar sobre la riqueza multicultural y sobre la diversidad de los adultos mayores y garantizar que sus necesidades específicas se aborden de una manera satisfactoria e inclusiva.

Cuaderno didáctico: “El Micro Edadismo lo vamos a jubilar”

Las personas mayores inmigrantes y de grupos minoritarios presentan en muchos casos necesidades específicas diferentes a las de la mayoría cultural del país receptor. En algunos casos hablamos de aislamiento a consecuencia del idioma, maltrato a consecuencia del racismo institucional y social, pobreza a consecuencia de los trabajos que ocuparon, baja autoestima por rechazo social, e incluso mala salud por la privación de acceso a recursos sociales y sanitarios. Además, su esperanza de vida suele ser inferior y desarrollan con mayor incidencia enfermedades como el Alzheimer o diabetes, factores todos ellos que afectan al disfrute y a la vivencia de su vejez y de su longevidad. 

En AGEvida conocemos muy bien la realidad y los factores que motivan a migrar, pero sobre todo conocemos muy bien los retos de envejecer cuando se es diferente. Abordamos la exclusión de los migrantes mayores desde un marco de derechos inclusivo y holístico basado en los principios de justicia social, dignidad, diversidad y sostenibilidad. Nuestras propuestas incluyen actuaciones de carácter transversal para guiar procesos de cambio y ofrecer servicios centrados en las personas, centrados en las diferencias culturales y religiosas de los migrantes mayores para integrar estas diferencias en el cuidado de los mayores y facilitar un ambiente de integración como un activo para toda la población. 

En España y en Europa convivimos y envejecemos con la diversidad. 

La diversidad ha llenado nuestras calles de sabores y colores vibrantes, restaurantes, tiendas de ropa, decoración, empresas de cuidados, de restauración, transporte, construcción… y en la mayoría de las ciudades y barrios podemos decir que convivimos en armonía y disfrutamos de las ventajas y del enriquecimiento de convivir con ciudadanos de origen asiático, latinos, europeos del este, africanos, etc. 

La diversidad ha venido para quedarse y las nuevas estructuras demográficas suponen nuevos desafíos pero también oportunidades para todos los agentes sociales y para desarrollar políticas públicas y servicios de cuidado culturalmente sensibles que mejoren la convivencia entre los mayores migrantes y las comunidades de acogida y evitar situaciones de exclusión social. Es precisamente a través del reconocimiento de la complejidad de la sociedad, de la diversidad dentro de la diversidad, que se puede hacer justicia a la singularidad de cada individuo.

El nuevo paradigma de los cuidados desde una perspectiva multicultural debe inspirarse en el abordaje centrado en la persona, respetando la individualidad, a la vez que garantice la promoción desde las relaciones humanas y la participación como un auténtico derecho de los mayores migrantes. 

Desde AGEvida reconocemos la capacidad de los mayores migrantes al desarrollo social y diseñamos actuaciones para construir solidaridad social como base de la promoción de las relaciones humanas, basadas en el respecto por la cultura y la diversidad étnica, y en las experiencias de vida de los adultos mayores migrantes.

Lola Sánchez Casal, fundadora de AGEvida y presidenta de ENIEC, Red Europea de Cuidados Interculturales a Personas Mayores.