El mes pasado, un artículo de la neurociencia obtuvo todas las miradas por informar que los estereotipos negativos sobre el envejecimiento predicen los biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer.

Fue recibido con titulares como:

Si piensas que las personas mayores son repulsivas, es más probable que tengas Alzheimer de mayor  (Healthline)
La falta de respeto a los ancianos puede estar alimentando la epidemia del Alzheimer (The Telegraph)
Su actitud sobre el envejecimiento puede afectar la forma en que envejece (TIME)

La investigación, publicada en el revista Psychology and Aging, no se trataba de la enfermedad de Alzheimer en sí. Más bien, el estudio afirma que la celebración de las actitudes negativas hacia las personas mayores (discriminación por edad o edadismo) se correlaciona con el desarrollo posterior de los cambios neurobiológicos, o biomarcadores, vinculados a la enfermedad de Alzheimer. Los autores, de la Universidad de Yale y el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, fueron dirigidos por Becca Levy.

Levy et al. informaron que las puntuaciones en las Escala de Actitudes hacia las personas mayores (AOPS) predecían la posterior atrofia del hipocampo, medida con la RM estructural (n = 52), y  los niveles de ovillos neurofibrilares y placas amiloides presentes en el cerebro post mortem (n = 74 ). Todas estas medidas se tomaron como parte del Estudio Longitudinal de Baltimore del Envejecimiento, que es el proyecto de investigación del envejecimiento con mayor duración en el mundo –  comenzó en 1958.

edadismo alzheimer

A la izquierda la Figura del estudio original muestra la asociación entre la atrofia hipocampal y los estereotipos hacia el envejecimiento. A la derecha la figura muestra la asociación entre los estereotipos hacia el envejecimiento con la severidad de los ovillos y las placas neurofibrilares.

Estos resultados son fascinantes. Hubiese sido muy interesante – sin hablar de ironías – si las actitudes hacia las personas mayores predijesen la velocidad de degeneración del cerebro con la edad. 

Lo que hace que los reclamos sean aún más notables es el lapso de tiempo transcurrido entre el momento en que las personas completaron el cuestionario de actitudes y cuando se midieron los biomarcadores.

Es importante tener en cuenta que Levy et al. midieron la atrofia del hipocampo unos 25 años, de media, después de haber completado la escala de actitudes AOPS. Para los ovillos y placas, el intervalo promedio fue de un total de 28 años.

Que las respuestas a un cuestionario único de 16 ítems puedan predecir cambios neuropatológicos sustanciales casi 30 años más tarde le hace a uno subir las cejas a lo Carlos Sobera. Eso no quiere decir que sea imposible, pero resulta, cuanto menos, sorprendente.

Entonces, ¿qué está pasando aquí?

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El escepticismo de Carlos Sobera ante los resultados del estudio de Levy et al.

¿Podría haber inflado el efecto un problema con las estadísticas?
En PubPeer se han puesto de relieve una serie de cuestiones que apuntan a que así fue. 
Incluso si el efecto es real, es una correlación, y no significa que la discriminación por edad provoque cualquier cambio biológico.

Sin embargo, Levy et al. afirmaron “Hay varios factores que apoyan nuestra hipótesis de que los estereotipos negativos ante el envejecimiento contribuyeron al desarrollo de biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer, y no a la dirección inversa.

Que los biomarcadores del Alzheimer causen la discriminación por edad parece poco probable. Sin embargo, los autores no hablan de la posibilidad de que ambos fenómenos sean causados por un tercero, el factor de confusión – covariable que no fue controlada.

Por ejemplo, el estatus socioeconómico o los ingresos podrían explicar estos resultados, si las personas más ricas son menos propensas a contraer la enfermedad de Alzheimer, y menos probable que sean edadistas. O los antecedentes familiares de la enfermedad de Alzheimer podrían ser los culpables: es sin duda un factor de riesgo para la enfermedad, y tal vez también provoca actitudes discriminatorias contra los ancianos (si la gente asume que todas las personas de edad sufren demencia como sus propios familiares lo hicieron.)

En conclusión, los titulares eran engañosos una vez más, y los propios resultados son difíciles de interpretar.

Referencias: Levy BR, Ferrucci L, Zonderman AB, Slade MD, Troncoso J, & Resnick SM (2015). A Culture-Brain Link: Negative Age Stereotypes Predict Alzheimer’s Disease Biomarkers. Psychology and Aging PMID: 26641877

Imagen: Pixabay