Nos encontramos en un contexto social en el que aún persiste el machismo y dentro de él, la ausencia de los padres en el entorno familiar, y no me refiero necesariamente a la presencia o ausencia física, porque es sabido que en muchos casos las “ausencias” existen aun cuando se está en casa, ausencia en la crianza así como en los “quehaceres”. El hombre debe evitar las emociones, sobre todo aquellas que son “típicamente” femeninas, como la vulnerabilidad y el sentimentalismo, además debe impedir que se le note el miedo, el temor de ser humillado delante de otros hombres (Campos y Salas, 2001).

Como siempre, todo es dinámico y hay quienes van contra la corriente, abriendo caminos de nuevas prácticas basadas en la equidad de género y justicia social, sin distinción de edad. Tengo el honor de nombrar a dos varones, dos padres y abuelos, que ya no están en vida pero cuya memoria está muy presente por precisamente lo cercanos que eran con nosotros/as y todo el vínculo afectivo que esta cercanía conllevaba.

El primero es mi padre, Antenor Chamorro Trinidad, mi papi y papapa de mis tres sobrinas y mi sobrino. Un “pata chévere” a quien consideraba mi amigo y mi papá, de quien sentía un amor inmovible. Él siempre respeto mi libertad. El tiempo era eterno al conversar tras las comidas compartidas y en las caminatas por las calles del barrio; su preocupación por que “todo esté bien”, su dedicación y cooperativismo “hoy me toca hacer el desayuno”. Su sensibilidad. Antenor solía ser un abuelo chocho, juguetón, de los que compartía consejos, de los que transmitían confianza con sus nietos/as. “Papapa siempre venía a visitarnos a mi hermanita y a mí, y cuando llegaba a la casa siempre con algo rico para comer la pasábamos tan bien charlando hasta que mi mamá llegue en la noche”, en palabras de su nieta mayor.

Al segundo papá y abuelo que quiero nombrar es el Sr. Pascual Cárnica Lázaro, papapa de mi sobrina menor, y quien con mi papá eran muy amigos. El Sr. Pascual sí que era muy querendón con sus hijos/as y nietos/as. Contemplar la forma como los trataba me enternecía, se notaba mucha ternura en su trato en especial con sus nietos/as, un joven adulto y cinco niños/as pequeños/as. Me agradó mucho conocerlo y a su vez conocer al abuelo – de mi sobrinita – tan cercano, tan presente. El Sr. Pascual conocido como el “Abuelo Paco” y por mi sobrina como su “PapaPaco”.

Mi padre falleció hace tres años y el Sr. Pascual hace dos meses; pero siento que su memoria está muy presentes en la vida de sus hijos/as y de sus nietos/as, porque ellos estuvieron muy presentes como tales cuando estaban vivos, más allá de su relación de pareja con sus compañeras y otras dimensiones de su vida. Cabe mencionar que “la paternidad” o “el abuelazgo” no son roles determinantes para los varones, así como en el caso de las mujeres, se trata de una decisión. Y si no se es padre o abuelo no significa que se sea una persona incompleta, ni “más fría”.

Hay un reto aún grande para los estudios y ejercicios de la masculinidad con equidad de género en nuestra sociedad, para romper las brechas del machismo y el patriarcado tan arraigados socialmente. Francisco Aguayo del grupo EME menciona que las condiciones que necesitamos para que los hombres participen más como padres son que se garantice mayor justicia de género en el mundo del trabajo remunerado así como políticas que promuevan la paternidad activa como postnatales masculinos de varias semanas, y responsabilidades familiares compartidas; un discurso proactivo hacia la paternidad en las prácticas cotidianas de crianza; así como un reconocimiento de los padres sociales (padrastros, abuelos, etc.) y de los hombres en el cuidado sin importar el tipo de familia. Cuidadores del pasado, del presente y del futuro.

Aún hay muchos estereotipos que romper, como el que plantea que las mujeres persé son las más tiernas madres y abuelas, las más querendonas e incondicionales, en cambio los varones padres y abuelos son “más fríos” o “no de expresar sus sentimientos”, los cuales ciertamente son mandatos de la ideología patriarcal. Todos y todas luchemos por que seamos una sociedad más libre, con igualdad y equidad de género. Los nuevos abuelos.

EN MEMORIA DE ANTENOR CHAMORRO T. Y PASCUAL CÁRNICA L.

Haydee Chamorro García

Trabajadora Social de El Perú


1. Expresión coloquial peruana para referirse a una “persona con quien se la pasa bien”.

2. Expresión coloquial peruana para referirse a “feliz” cuando se trata de una relación con alguien o algo.

3. Masculinidad y Equidad de Género (EME), Santiago de Chile.