Personas mayores en el cine

Arranca la segunda edición de La GRAN pantalla, el Festival Internacional de Cine de las Personas Mayores de Barcelona, el cual, a causa de la crisis global relacionada con la Covid-19, se celebrará online desde la plataforma Filmin y la propia web del Festival, del 7 al 17 de julio. Esta edición, virtual y extraordinaria, presenta una programación adaptada al nuevo formato con el objetivo de dar continuidad al festival: un espacio de encuentro cinematográfico intergeneracional que desmonta los prejuicios y estereotipos sobre las personas mayores.

El Festival se inaugura hoy, 6 de julio, en Cinemes Girona. “Hemos decidido celebrar una inauguración simbólica en Cinemes Girona, el día antes de que el festival empiece online en la plataforma Filmin, con invitados y gente del sector”, afirma Alfredo Cohen, director del festival. Esta inauguración es también “un deseo de soñar que en la próxima edición se haya superado la crisis sanitaria global y que las personas mayores, las cuales son las protagonistas y también el público de La GRAN pantalla, hayan dejado de ser vulnerables a la participación social”, asegura.

La GRAN pantalla es un festival que se piensa a largo plazo y pretende volver lo más pronto posible a los lugares de encuentro físico. El Festival Internacional de Cine de las Personas mayores de Barcelona es un proyecto de elParlante con el apoyo del Ajuntament de Barcelona.

Un festival que mantiene a las personas mayores conectadas a través del cine

En Barcelona hay 90.000 personas mayores que viven solas y, a raíz de la crisis sanitaria, muchos de los espacios que están pensados para ellas están, actualmente, cerrados. “No podemos permitirle a la pandemia que el distanciamiento físico nos distancie, también, social y emocionalmente”, afirma Alfredo Cohen. En este sentido, La GRAN pantalla ha creado redes con entidades y diferentes canales de ayuda para poder acercar el nuevo formato tecnológico a su público. “En esta segunda edición, se nos han abierto nuevos retos que ya forman parte intrínseca del festival, como el hecho de querer acompañar y acercar las personas mayores a las nuevas tecnologías, en este caso, de forma personalizada y divertida”, explica Cohen.

Para conseguirlo, el festival ha colaborado con diferentes asociaciones, fundaciones y casales de personas mayores, como ACRA, Amigos de los Mayores o el programa Viure i Conviure de la Fundació Roure, y ha aprovechado el tejido y el trabajo de elParlante, entidad que trabaja con personas mayores desde hace 6 años haciendo videos participativos. “Hemos creado lazos, por ejemplo, con las dinamizadoras de los casales que nos están ayudando a llegar a sus usuarios a partir de las herramientas online que empezaron a utilizar durante la crisis”, asegura el director del festival quien añade: “También, hemos aprovechado la experiencia del proyecto ParlaGran para realizar los Cinefórums de esta edición”.

Por otro lado, el Festival ha adquirido 2000 códigos para regalar entre aquellas personas que se registren y así puedan ver de forma gratuita casi la totalidad de la programación. También ha habilitado un centro de ayuda, tanto telefónica como por correo electrónico, para que cualquier persona pueda contactar y pedir información, y ha elaborado diferentes videotutoriales.

10 días de cine intergeneracional

La segunda edición de La GRAN pantalla presenta, en su formato online, una programación más reducida que el año pasado, pero se mantienen las selecciones internacionales de largometrajes y de cortometrajes. Estos últimos, elegidos entre los más de 250 recibidos, entran en la competición al premio Mejor Cortometraje Internacional La GRAN pantalla y Premio del público. Toda la programación estará disponible en Filmin del 7 al 17 de julio. También, como en la edición anterior, el Festival presentará una serie de actividades participativas: una nueva sección de Grandes Diálogos y tres Cinefórums.

“La selección de largometrajes nos muestra personajes y realidades diversas que aportan distintas miradas sobre el envejecimiento, a través de películas muy potentes, algunas de ellas, exhibidas en grandes festivales internacionales como Locarno o Sundance”, afirma Katherina Harder, directora artística y de programación del festival. Títulos como The Farewell, una película de Lulu Wang que muestra una relación intergeneracional entre una nieta y su abuela, su amor incondicional; Ask dr. Ruth, dirigida por Ryan White, que narra la increíble vida de la doctora Ruth Westheimer, una sobreviviente del Holocausto que se convirtió en la terapeuta sexual más famosa de Estados Unidos; Qué tal Pascual, de Bárbara Brailovsky, una obra realizada en el Master de Documental Creativo de la UAB  que presenta la historia de un enigmático barbero de Barcelona; Como corre Elisa, de Andrés Arbit y Gustavo Gersberg; Las cinéphilas, de Maria Álvarez y The journey, un valioso retrato familiar de la directora suiza Fanny Bräuning, quien a través de la historia de sus padres invita a reflexionar en torno a dimensiones profundas del amor.

Por lo que respecta a la selección de cortometrajes, este año se han recibido obras de más de 27 países, de los cinco continentes. “La buena acogida de nuestro festival, a nivel de convocatoria, es muy gratificante y a la vez muy enriquecedora”, asegura Harder quien afirma que “desde el punto de vista de la programación, esta pluralidad nos ofrece miradas de diversas culturas en torno al envejecimiento”, así como la posibilidad de descubrir las diferentes problemáticas que atraviesan personas mayores en los distintos territorios.

La directora artística de La GRAN pantalla destaca que en la selección de cortometrajes hay una fuerte presencia de historias íntimas de realizadores con sus abuelos y abuelas, “muy interesantes desde el vínculo intergeneracional”, concluye.

Las mujeres toman la voz en La GRAN pantalla

En esta segunda edición de La GRAN pantalla, cuatro de los 6 largometrajes están dirigidos por mujeres y las mujeres mayores son las grandes protagonistas de la programación. “Con estas películas, estamos hablando de historias vinculadas a una generación de mujeres con las que la sociedad tiene una deuda histórica”, asegura Katherina Harder. En este sentido,  el festival es una invitación especial a redescubrirlas. El festival ofrece historias de mujeres mayores empoderadas que lo dejan todo para realizar sus sueños; que corren maratones a sus más de 80 años; que buscan una voz propia y se convierten en youtubers; mujeres mayores migrantes que luchan por la subsistencia; mujeres cinéfilas que han crecido conectándose con el cine y han encontrando en él una liberación; y  hasta la historia de una emblemática terapeuta sexual de más de 90 años, quien, precisamente, tuvo que lidiar toda su vida con los cuestionamientos del machismo imperante.

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