Un grupo de amigos que conviven en una residencia de ancianos en Jerusalén construyen una máquina de eutanasia para ayudar a un amigo enfermo terminal. Cuando empiezan a extenderse los rumores sobre esta máquina, más ancianos comienzan a pedirles ayuda, creándoles un dilema emocional. LA FIESTA DE DESPEDIDA es una comedia negra sobre la amistad y el saber cuándo decir adiós.

Para quien se pregunte sobre la vejez y la muerte

Lo mejor: La falta de sentimentalismo de la historia

Lo peor: La negrura del tema a pesar de la comedia

Por Nuria Vidal

El título ‘La fiesta de despedida’ puede despistar. Y sin embargo resulta completamente adecuado a lo que nos cuenta esta película sobre la vejez y la muerte: la fiesta que organiza un grupo de ancianos en una residencia para ayudar a un amigo a morir en paz. No desvelo nada diciendo esto, ya que la película lo cuenta desde el principio.

El problema que se plantea en esta comedia negra como el chocolate amargo no es la legalidad o no de la eutanasia en Israel. De lo que se trata es de la solidaridad entre amigos y del dilema moral que se produce cuando la decisión afecta a uno de ellos directamente. Algo parecido a lo que contaba Denys Arcand en Las Invasiones Bárbaras (2003), pero en clave costumbrista y con un alto contenido social. Granit y Maymon son dos de los directores de la nueva ola de cine en Israel. Llevan trabajando juntos ocho años y han realizado varios cortometrajes antes de dirigir esta La fiesta de despedida, su ópera prima en el largo, en la que han contado con un grupo de excelentes actores veteranos.

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