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Jardinería sin dolor: consejos y recomendaciones para personas mayores


Es bien sabido que la jardinería es una actividad maravillosa porque está llena de beneficios, y muchas personas mayores la practican todos los días. Pero a pesar del placer de ver brillar su jardín y de cosechar innumerables frutas y verduras en el huerto, el desánimo puede aparecer muy rápidamente. El manejo de ciertas herramientas, posiciones incómodas y movimientos incesantes son fuente de muchas dolencias entre las personas mayores. Descubramos cómo cultivar un huerto sin dolor gracias a un material práctico y algunos consejos para adoptar a diario.

Elegir las herramientas correctas para cuidar tu jardín sin dolor

La jardinería puede convertirse en una prueba para el cuerpo si se compran herramientas y materiales con prisa. Por el contrario, es importante tener en cuenta los siguientes criterios de selección:

  • Ligereza
  • Maniobrabilidad
  • Sentido práctico
  • Comodidad
  • Ergonomía

La longitud del mango de un pico, pala o rastrillo, por ejemplo, es un detalle que importa mucho. Cuanto más largo sea, menos te cansarás. Un mango debe ser lo suficientemente largo para que el jardinero o jardinera adopte una posición cómoda, sin tener que cavar o rastrillar mientras se dobla porque la espalda debe permanecer recta.

El cojín y el reclinatorio son parte del kit del jardinero senior, porque en el jardín, las tareas que requieren arrodillarse en el suelo son extremadamente numerosas… ¡y duele!

Además de ofrecer estas herramientas ligeras y ultrafuncionales, es igualmente necesario privilegiar las macetas con ruedas , especialmente las de gran capacidad, porque son más fáciles de mover que las de llevar con el brazo extendido. ¿Los contenedores no están equipados? No importa. Encuentra bandejas equipadas con pequeñas ruedas en las que solo tienes que poner tus macetas, y listo.

Por último, se recomienda encarecidamente recurrir a herramientas y accesorios inteligentes como:

  • La palanca de herramientas , especialmente diseñada para jardín sin esfuerzo: no les gustan si intentamos limitar el riesgo de tendinitis. Encontramos en esta amplia categoría:
    • El extractor de raíces , interruptor de palanca para escarificador y cortacésped.
    • Los alicates de encuadernación para sujetar plantas con una sola mano a soportes como estacas y otros enrejados.
    • El herbicida manual para quitar las malas hierbas sin tener que agacharse. Todo lo que hay que hacer es pulsar la palanca en la parte superior de un mango largo y la garra se activa. Algo eficiente y mágico.
  • El taburete de jardín reversible que también sirve como apoyo para las rodillas. De forma sutil, ofrece dos posiciones, alta y baja, y cuenta con montantes laterales que sirven de apoyo a las personas mayores, apreciando por supuesto poder pararse con facilidad.
  • La cesta para llevar a la cintura es algo brillante, sobre todo cuando ha llegado el momento de recoger unas frambuesas de postre o quitar las flores marchitas de los rosales. ¡No es necesario agacharse ni perder tiempo recolectando restos de plantas! También es perfecto para cosechar manzanas sin tener que escalar constantemente para poder colocar suavemente la fruta en una caja colocada en el suelo. También puede usar esta canasta para cinturón para llevar algunas herramientas de mano. Equipado con un clip, se fija al cinturón o al bolsillo del pantalón y le permite tener ambas manos libres.
  • El delantal de jardinería, un aliado indiscutible para las personas mayores que aman la jardinería. Con sus numerosos bolsillos, tienes a mano todo el equipo pequeño que necesitas. No podemos prescindir de este genial complemento de jardinería.

Los grandes almacenes de jardinería y las tiendas especializadas en equipos de jardinería ofrecen innumerables productos especialmente destinados a las personas mayores que desean ahorrar sin renunciar a su pasión.

Los gestos y posiciones correctos para la jardinería sin lastimarse

En muchos casos, el dolor que sienten las personas mayores después de una sesión de jardinería se debe a malas posturas. A menudo son la zona lumbar, los hombros y las rodillas los que más sufren. Sin embargo, es posible que no sientas dolor incluso si eres una persona mayor si tomas las siguientes precauciones.

  • Estírate antes de hacer jardinería.
  • Calienta para no tensar los músculos en frío realizando unos movimientos sin forzar, una técnica imparable para evitar la rigidez al día siguiente.
  • Suaviza tus rodillas, articulaciones que se vuelven muy vulnerables y sensibles con el tiempo.
  • Protege tu espalda manteniéndola recta y usando sus muslos cuando cargues un peso, levanta una herramienta o mueve ollas. Recuerda siempre doblar las rodillas para realizar estos esfuerzos sin riesgo de lumbago o dolor de cuello. Asimismo, evita arquear la espalda para cosechar muchas frutas y verduras a nivel del suelo. Es muy preferible poner una rodilla en el suelo y mantener la otra pierna doblada.
  • Utiliza dos medias regaderas en lugar de una llena y llévalas juntas (una en cada mano) para equilibrar la carga y que esté bien distribuida. Por tanto, la espalda siempre permanece recta y los hombros menos tensos.
  • Evita no forzar tus tendones excesivamente. La jardinería requiere gestos repetitivos, especialmente al podar arbustos o rosas con tijeras de podar o tijeras. Es mejor dedicar dos o tres sesiones breves a estas tareas en lugar de una que siga y no termine nunca.
  • Oxigena tus músculos pensando en tu respiración, que debe ser profunda y regular. ¡Lo peor es estar en apnea cuando le proporcionas un esfuerzo físico!
  • Cambia de posición con frecuencia para limitar el riesgo de anquilosis y proteger tus articulaciones, especialmente cuando tengas que ponerte en cuclillas para deshierbar manualmente, por ejemplo, o si tienes que mantener los brazos en alto durante mucho tiempo.
  • Siéntate para realizar todas las tareas que puedas en lugar de estar de pie o en cuclillas.

Es fundamental escuchar siempre a tu cuerpo y detenerte ante la menor alerta como dificultad para respirar, dolor de espalda, en una rodilla, en el antebrazo o en los hombros. No se debe pasar por alto ninguna señal. Pero es más prudente consultar a tu médico cuando persistan estas manifestaciones.