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La población mundial está envejeciendo, lo que eleva la morbilidad de la enfermedad relacionada con la edad. Se necesitan intervenciones “antiedad” para reducir la carga de enfermedad y proteger la productividad de la población. Los jóvenes son los objetivos más atractivos para las terapias para extender el ciclo saludable (porque aún es posible prevenir la enfermedad en los jóvenes). Sin embargo, hay escepticismo sobre si los procesos de envejecimiento se pueden detectar en los adultos jóvenes que aún no tienen enfermedades crónicas. Una reciente investigación sugiere que los procesos del envejecimiento se pueden cuantificar en personas suficientemente jóvenes para prevenir la enfermedad relacionada con la edad, abriéndose una nueva puerta para las terapias “antiedad”. La ciencia de la extensión de la salud puede centrarse en el lado equivocado de la vida útil; por lo que no sólo debe centrarse en el estudio de los seres humanos envejecidos, sino que también debe estudiar a los jóvenes.

El estudio publicado en la revista científica PNAS trabajó con  una cohorte de 954 jóvenes nacidos en 1972 en Nueva Zelanda para profundizar en el conocimiento sobre el envejecimiento. Se realizó un seguimiento de estos jóvenes hasta su tercera y cuarta década de la vida, siendo el año 2011 el momento donde se recogieron diferentes biomarcadores. Los participantes, se sometieron a pruebas de la función renal, función hepática, capacidad pulmonar y fortaleza metabólica y del sistema inmunitario. También se evaluó el colesterol, la presión arterial, el estado dental, la estructura de los ojos y la salud cardiaca, así como la longitud de los extremos de los cromosomas, los telómeros, que se acortan con la edad.

El equipo aplicó métodos para evaluar el envejecimiento biológico en personas jóvenes que aún no habían desarrollado enfermedades relacionadas con la edad.

La mayoría de jóvenes de entre 26 y 38 años envejecieron a un ritmo biológico equivalente. Sin embargo, otros variaron en su “edad biológica” (disminución de la integridad de los múltiples sistemas de órganos). Ya antes de la mediana edad, los individuos que estaban envejeciendo más rápidamente eran más débiles físicamente, mostraron deterioro cognitivo y  envejecimiento del cerebro, reportaron peor salud, y parecían más viejos. ¡Aumentaban tres años biológicos por cada año cronológico! Otros, en esencia, habían dejado de envejecer, dado que su edad biológica estaba básicamente en ‘pausa’.

Esto mostró que la medición del envejecimiento biológico en adultos jóvenes puede ser utilizada para identificar las causas del envejecimiento y evaluar terapias “antiedad”.