Las enfermedades caracterizadas como crónicas hacen que pacientes deban pasar años en cama, sin poder levantarse y realizar movimientos. Este sedentarismo llevado al extremo es similar a los efectos que sufren los astronautas en condiciones de ingravidez. La gravedad cero provoca una importante debilidad en huesos y músculos, que los cosmonautas tratan de paliar con ejercicio físico diario. Investigadores canadienses trabajan no solo para revertir ese fenómeno sino para poder aplicarlo algún día a la creciente población que envejece.

VIAJAR AL ESPACIO ACELERA EL ENVEJECIMIENTO

Los astronautas que pasan mucho tiempo en la Estación Espacial Internacional, regresan a la tierra con las arterias más rígidas, con falta de equilibrio, huesos débiles e incluso con resistencia a la insulina, el precursor de la diabetes. Thirsk

“Los investigadores saben que la gravedad cero no es saludable” 

Es por eso que investigadores están realizando experimentos en órbita  para averiguar cómo podrían ser capaces de ayudar a la gente cuando regresan de nuevo a la tierra. A ese respecto, Canadá envió una pieza de equipamiento al espacio. Se trata de una máquina de ultrasonido. El profesor Richard Hughson e  investigadores de la Universidad de Waterloo estarán estudiando la salud de los astronautas mientras se encuentran en el espacio.

“Estaremos controlándolos alrededor de un mes y luego durante cinco meses en el espacio”. El astronauta canadiense Robert Thirsk pasó seis meses en el espacio, y regresó sintiéndose décadas mayor, al menos temporalmente.

“Debilidad, falta de equilibrio,  falta de coordinación y luego la fragilidad de mis huesos que me indicaban  las cosas que puedo esperar cuando sea mayor. La actividad física de los astronautas es importante. Pasamos dos horas cada día en órbita haciendo ejercicios aeróbicos o resistencia muscular. No detienen el deterioro de nuestro cuerpo, pero lo frena”. 

Se estima que la pérdida de masa ósea en el espacio es de un 1% por cada mes de viaje. Se pierde hueso en las vértebras inferiores, en las caderas y en la parte superior del fémur. Y la ausencia de estrés en estos huesos hace que liberen más calcio, que se debiliten y se vuelvan más frágiles. Así, los niveles de calcio circulantes se disparan, y aumenta el riesgo de que los astronautas desarrollen piedras en el riñón o calcificaciones en los tejidos blandos si el viaje fuese suficientemente largo (por ejemplo, en una misión a Marte o a otros planetas). Algunas de las recomendaciones para evitar que pierdan masa ósea durante una misión son el ejercicio físico y los cambios en la dieta, pero no son del todo efectivas.

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Las dos horas de ejercicio cada día que los astronautas hacen en órbita no detiene el deterioro de sus cuerpos, pero lo frena, dice Robert Thirsk. © (CBC)

Para que se comprenda el problema en su magnitud: a un grupo de astronautas que había permanecido seis meses en la EEI  les practicaron una biopsia tanto a la ida como cuando regresaron a nuestro planeta. En el viaje, habían perdido más de un 30% de su fuerza muscular, lo que convertía a personas de 30 o 40 años en mayores de 80.

Además, los astronautas aterrizan en la Tierra con una pobre presión arterial, reducción del flujo sanguíneo y arterias más rígidas. Thirsk dice que es una lección sobre la inactividad.

“La misma lección se aplica a las personas aquí en la tierra respecto a que la población que envejece debe permanecer físicamente activa y ejercitar nuestro cuerpo para alejar los efectos del envejecimiento.” 

LA INVESTIGACIÓN

En la Universidad de Waterloo, el profesor Richard Hughson conduce experimentos a través de un Monitoreo Ultrasonido sobre los cambios en los corazones y los vasos sanguíneos de los astronautas en la Estación Espacial Internacional.

El aumento de la rigidez de las arterias de los astronautas está asociado con más enfermedades del corazón y derrame cerebral.

Hasta ahora, el estudio vascular del Hughson se limitaba a los astronautas durante un solo día,  cuando regresaban. Ahora los investigadores observan sus arterias mientras los astronautas están en el espacio y hasta 12 meses después de su regreso.

Mientras las agencias espaciales se preparan para los vuelos espaciales largos como a Marte, Hughson, dice que los resultados plantean preguntas importantes. Por ejemplo, los alimentos y el agua son costosos para transportar al espacio, pero los astronautas necesitan más de ambos cuando están haciendo ejercicios para tratar de mantenerse en forma.

Los datos ayudarán a preparar a los astronautas para los futuros viajes espaciales, incluyendo las misiones más largas a Marte.

Y ayudará a los investigadores a entender mejor el envejecimiento y cómo se puede reducir, aquí en la tierra.

Fuente: Radio Canada International 

Imagen: Robert Thirsk a bordo de la Estación Espacial Internacional. 
Crédito de la foto: NASA.