Muchas personas que están desarrollando la Enfermedad de Párkinson pueden mostrar interés por hacer numerosas actividades físicas con el fin de frenar el avance de los problemas motores y prevenir una vida totalmente sedentaria. Algunas de estas personas buscarán hacer muchas actividades físicas exigentes y… se equivocarán. Según un muy reciente estudio para la mejora de la calidad de vida de personas con Párkinson, vale más hacer ejercicios regulares – o, más bien, dedicarse a actividades diarias activas – para preservas las habilidades motoras. Lo peor es, como no, quedarse quieto.

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Al parecer, dedicarse a actividades físicas todos los días (nadar, ir de paseo, limpiar la casa o fregar los platos) puede ayudar a todos los pacientes de Párkinson, independientemente de lo avanzada que esté su enfermedad y de los niveles de dopamina preservados. El consejo es, por tanto, levantarse y moverse más, sin quedarse sentado.