Detectar el Alzheimer a través de los ojos

La reducción de los capilares sanguíneos en la parte posterior del ojo puede ser una nueva forma no invasiva de diagnosticar el deterioro cognitivo temprano, el precursor de la enfermedad de Alzheimer, informa un estudio recientemente publicado de Northwestern Medicine.

Los científicos detectaron estos cambios vasculares en el ojo humano de forma no invasiva, con una cámara de infrarrojos y sin la necesidad de tintes o escáneres de MRI de alto coste. La parte posterior del ojo es accesible ópticamente a un nuevo tipo de tecnología (angiografía OCT) que puede cuantificar los cambios capilares con gran detalle y con una resolución incomparable, haciendo del ojo un espejo ideal para lo que sucede en el cerebro.

“Una vez que se validen nuestros resultados, este enfoque podría proporcionar un tipo adicional de biomarcador para identificar a las personas con alto riesgo de desarrollar Alzheimer”, dijo la Dra. Amani Fawzi, profesora de oftalmología de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University y de Northwestern Medicine.

“Estos casos pueden seguirse más de cerca y podrían ser los principales candidatos para nuevas terapias dirigidas a ralentizar la progresión de la enfermedad o prevenir la aparición de la demencia asociada con el Alzheimer”.

Las terapias para el Alzheimer son más efectivas si se inician antes de que se produzcan daños cerebrales extensos y deterioro cognitivo.

El estudio fue publicado el 2 de abril en PLOS ONE.

Se sabe que los pacientes con Alzheimer presentan una disminución del flujo sanguíneo de la retina y la densidad de los vasos, pero no se sabía si estos cambios también están presentes en personas con Alzheimer temprano o con deterioro cognitivo leve de tipo amnésico que tienen un mayor riesgo de progresar a la demencia.

Se podrían implementar ensayos multicéntricos usando esta tecnología simple en las clínicas de Alzheimer. Los conjuntos de datos más grandes serán importantes para validar el marcador, así como para encontrar el mejor algoritmo y la combinación de pruebas que detectarán sujetos de alto riesgo.

Weintraub y su equipo en el Centro de Neurología Cognitiva y Enfermedad de Alzheimer de Northwestern Mesulam reclutaron a 32 participantes que tenían pruebas cognitivas consistentes con el tipo de deterioro cognitivo de tipo amnésico, y edad, género y raza los emparejaron con sujetos que se consideraron cognitivamente normales para su edad. Todos los individuos se sometieron a las imágenes oculares con angiografía OCT. Los datos se analizaron para identificar si los capilares vasculares en la parte posterior del ojo eran diferentes entre los dos grupos de individuos.

Ahora, el equipo espera correlacionar estos hallazgos con otros tipos más estándar (pero también más invasivos) de biomarcadores del Alzheimer, así como explorar los cambios longitudinales en los parámetros del ojo en estos sujetos.

Idealmente, los hallazgos de la retina se correlacionarían bien con otros biomarcadores cerebrales. Los estudios a largo plazo también son importantes para ver si los capilares de la retina cambiarán más dramáticamente en aquellos que progresivamente disminuyen y desarrollan demencia tipo Alzheimer.

Referencias:

  1. Yi Stephanie Zhang, Nina Zhou, Brianna Marie Knoll, Sahej Samra, Mallory R. Ward, Sandra Weintraub, Amani A. Fawzi. Parafoveal vessel loss and correlation between peripapillary vessel density and cognitive performance in amnestic mild cognitive impairment and early Alzheimer’s Disease on optical coherence tomography angiography. PLOS ONE, 2019; 14 (4): e0214685 DOI: 10.1371/journal.pone.0214685