Patas de gallo, canas en tu cabello, músculos flácidos, manchas en tu mano: si aún no ha experimentado estos signos visibles de envejecimiento, sabe que están llegando y es cuando mirarte al espejo será un acto de honradez contigo mismo. Estos cambios son completamente normales y no hay por qué alarmarse.

Pero hay otra parte del cuerpo que está envejeciendo junto con tu cabello, piel y músculos que quizás no hayas reparado: tu vagina. Al igual que en cualquier otra parte del cuerpo con piel, glándulas y folículos pilosos, la vulva y la vagina se ve afectada por el proceso de envejecimiento y tan bien hay que cuidarlo.

No es solo la apariencia de su vagina lo que se transforma a medida que avanza a través de las décadas. La forma en que se siente día a día y cómo funciona durante el sexo también cambia, pero estos cambios son naturales.

Los primeros cambios importantes ocurrieron cuando llegaste a la pubertad. Ahora que las hormonas sexuales están circulando a través de su sistema, sus labios se agrandan, se desarrolla vello púbico y tu vagina comienza a producir secreciones diarias.

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Tus partes más intimas vuelven a cambiar después de tener su primer hijo, lo que para muchas mujeres sucede hacia los 20 a los 40 años. Con cada parto vaginal los músculos del suelo pélvico se estiran, se distienden y se desgarran en la vagina para permitir que la cabeza del bebé salga. Este espacio estrecho nunca será igual con el tiempo. Posteriormente, muchas mujeres notan que su vagina se siente un pocoo más espaciosa,  durante el sexo, aunque esto varía mucho de una mujer a otra.

Mientras tanto, las fluctuaciones en el estrógeno posparto pueden hacer que muchas mujeres sientan mayor sequedad, aunque es generalmente temporal.

Después del parto, el siguiente hito es la perimenopausia, el período de 5 a 10 años antes de la menopausia. Durante la perimenopausia, su cuerpo comienza a producir menos estrógenos. El estrógeno mantiene el colágeno vaginal húmedo y ayuda a proporcionar un buen flujo de sangre al área.

La vagina se vuelve más delgada y menos elástica, y produce menos lubricación. Después de la menopausia (la edad promedio es de 51 años), tu vagina y clítoris pueden encogerse, y sus labios se volverán menos voluminosos, posiblemente cambiando de color e incluso en forma. Puede producirse atrofia vulvovaginal, y esto puede hacer que el sexo sea más doloroso.

¿Las buenas noticias? Estos cambios relacionados con la edad no tienen por qué hacerte sentir mal o dejarte con una vida sexual insatisfactoria. Esto es lo que recomiendan los ginecólogos para retrasar los cambios o aliviar los síntomas cuando atacan.

Encuentra un lubricante con el que te sientas mejor. Estos pueden aliviar la sequedad cotidiana, así como el dolor y la incomodidad que causa la sequedad durante las relaciones sexuales.

Usa crema de estrógeno suplementaria o un anillo de estrógeno pueden ayudar a aliviar la sequedad y mantener el tejido vaginal más grueso y más elástico.

Para algunas mujeres (sobrevivientes de cáncer de mama, por ejemplo), los suplementos de estrógeno de cualquier tipo, orales o locales, no se recomiendan. Asegúrese de hablar con su médico sobre cualquier factor de riesgo antes de obtener una receta.

Cuanto más tenga relaciones sexuales, más fácil será seguir teniendo relaciones sexuales. Piense en su vagina como una parte del cuerpo, como aquellos músculos que del desuso pierden elasticidad y tonocidad. Ya sabes, practica y cuídate, sea la edad que tengas.

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