La fragilidad de cuerpos que se sienten más vivos que nunca

El proyecto “Las Muchas” nace de la necesidad de pensarse en el acto de desprendimiento, en lo difuso como un movimiento del ser y en el territorio de lo indefinido como único lugar posible. En un momento en que “cuerpo” e “identidad” se ha vuelto conceptos canónicos y casi normativos, ponemos la atención en hablar de lo que estos cuerpos e identidades tienen en común y dirigimos la mirada al lugar desde el que se desdibujan los contornos y podemos hablar de paisaje. El acto de difuminar el cuerpo y el reconocimiento de la incapacidad de definirse, de ser. ¿Qué es lo que nos describe? ¿Es la mirada del otro la única cosa en torno a la cual nos construimos? Según Simone Weill: ¿No sería esta identidad, lo primero que habría de ser destruido para conseguir “ser”? Más que el lugar de la diferencia, el propósito es intuir el cuerpo desde las intersecciones, los lugares donde los contornos se difuminan y la posibilidad de ser estaría más en los márgenes, en los límites, que en el centro. Un viaje al territorio de lo indefinido.

Las Muchas habla también de fragilidad, de ésa que tiene que ver con la edad, con cuerpos que ya no pertenecen al corpus de lo social, que ya dejan de estar en el mercado oficial, pero que están más vivos que nunca y son, sobretodo, más libres: cuerpos que respiran, pesan, bailan, seducen, se mueven y se posicionan de otra manera.  A los 50 años, el cuerpo que presenciamos en escena, ya ha vivido muchas experiencias. No depende ya de su fisicalidad como espacio que explora, busca y encuentra, sino que ya puede dejarse escuchar y dejarse atravesar por las experiencias vividas: físicas, emocionales, accidentales, políticas, de encubrimiento y de compromiso. Un proceso construido a base de grietas y fragilidad, de escucha y apertura. Un “dejarse llover, dejarse llevar” del cuerpo como un conjunto que genera paisajes insospechados y ricos.

“Lo que alcanza el alma humana, lo que colma su apetencia de sentir, no reside en el núcleo de los fenómenos sino en sus bordes. El núcleo de la experiencia está en los bordes”.
José María Parreño

“Si cada día es necesario que yo me diga a mí mismo: “Yo sé quién soy, sé cuál es mi oficio, mi país, mi lengua” (…) es porque mi identidad es frágil. Una verdadera identidad, es una identidad que actúa, es una identidad que va delante de sí, que no necesita estarse preguntando si es una identidad. (…) Buscando identidades cada vez más particulares, estrechas y al mismo tiempo, muy fuertes, porque por supuesto que hay una necesidad de identidad (..) pero creo que la identidad nunca está tan segura, tan fuerte, como en aquellos momentos en que no se piensa en ella.”
Jean Luc Nancy

Creación, interpretación: Mariantònia Oliver, con la colaboración de 8 mujeres de más de 70 años.
Imágenes: Cecilia Molano
Música: Santiago Latorre, Paolo Conte, Dalida
Espacio lumínico: Manu Martínez
Ayudantes producción y dirección: Jaume Manresa, Aina Pascual, Ingrid Medina
Ayudante técnico: Rafel Mir
Fotografías: Javier Fernández, Carles Domènech, Mariantònia Oliver

Compañía residente en el centro de cultura Ca Ses Monges. Maria de la Salut. Mallorca.