Las estrellas del rock (masculinas en su mayoría) parecen estar envejeciendo muy bien (o más tarde), llenan estadios y nosotros, la audiencia les miramos como héroes de otro tiempo. Por eso, nos gusta hablar de vejeces y de sexualidades. El envejecimiento y la sexualidad no son uniformes, cada uno lo vive o lo disfruta según puede y sobre todo, quiere.

¿Pero qué hay de las mujeres? ¿Cómo se enfrentan a los años que avanzan? Out of Time de Lynne Segal escoge a éllas para analizarlas con detalle y ella sin duda, está bien calificada para hacerlo.

Al llegar de Australia en 1970, se sintió atraída por la vida comunitaria de las mujeres radicales, las activistas de la igualdad. No sin embargo, ha contribuido de manera importante a la literatura con numerosos estudios de género.

En este libro, Lynne Segal examina su vida y el trabajo y la vida de otros escritores y artistas para explorar los placeres y los peligros de envejecer. Siguiendo las huellas de Simone de Beauvoir, que a mediados de los cincuenta lloraba ‘¡nunca más!’ Y sin embargo estaba escribiendo enérgicamente en sus años sesenta y setenta – Segal mezcla memorias, literatura y polémica para examinar las consecuencias inevitables de permanecer vivo. ¿Quién es ese extraño que mira desde atrás del espejo? ¿Qué sucede con la ambición y la sexualidad? A medida que millones de baby boomers se acercan a su sexta o séptima década, estas preguntas son cada vez más urgentes. ¿Debe el viejo estar siempre en conflicto con los jóvenes? ¿Cómo podemos lidiar con la inevitabilidad de la pérdida y encontrar la victoria en la supervivencia? Brillante, emocionante y desafiante, Out of Time es un correctivo urgente y necesario para los supuestos y tabúes que limitan las vidas de los ancianos.

“Vivir es un viaje rocoso, tortuoso” dice Segal. Las mujeres feministas perdieron la confianza a medida que envejecían conviviendo con el desprecio colectivo de retratar y contar la vejez con brujas feas, malvadas y frágiles . Con el tiempo, la idea de ser invisible fue una sorpresa para una generación que, como mujeres jóvenes, había liberado sus cuerpos y celebrado su sexualidad abiertamente. Ahora se miran en el espejo y ven las caras de sus madres reflejadas en ellos.

La erotización de los cuerpos femeninos mayores sigue siendo tabú.

Segal se ocupa de la pérdida del deseo. “Quédate joven y hermosa si quieres ser amada” mencionaba una canción. Ahora busca “formas de vivir una buena vida en la vejez”. Reconoce el valor de vivir en el momento … el presente atemporal habiendo encontrado puerto (a sus 70) en una relación con una mujer más joven.

El envejecer no tiene tanto que ver con el miedo a la muerte, sino con el miedo al cómo nos ven los demás, a sentirnos inútiles, invisibles, desplazados.