Revisando mi biblioteca encontré este maravilloso documento titulado: Guía “ProMOVER: Un estilo de vida para las personas adultas mayores”, que propone un marco conceptual para la vida activa en la vejez; está orientada por una visión del potencial para un envejecimiento más sano en la región de las Américas; esta idea es promovida por la Organización Panamericana de la Salud y la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (2002).

En este documento expone la definición de “actividad física” tomada del Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte “Orientaciones para evaluar y prescribir el ejercicio” (2000) y se refiere a ésta como “una amplia gama de actividades y movimientos que incluyen actividades cotidianas, tales como caminar en forma regular y rítmica, jardinería, tareas domésticas pesadas y baile. El ejercicio también es un tipo de actividad física, y se refiere a movimientos corporales planificados, estructurados y repetitivos, con el propósito de mejorar o mantener uno o más aspectos de la salud física”.

Partiendo de esta idea es necesario actuar en función de la actividad física como un modo de mantenerse activo físicamente y es desde allí que podemos comenzar para ejercitarnos sin importar la edad, dicho esto, la visión de este documento es que “las personas adultas mayores en las Américas llevan vidas activas y participan en actividades físicas y sociales, gozando de salud y calidad de vida”, y más adelante refiere “Tenemos un remedio inmediato, seguro y confiable para algunos de los principales riesgos de salud relacionados con el consumo no saludable. Es gratis. Funciona para ricos y pobres, para hombres y mujeres, para jóvenes y mayores. Es la actividad física. Al menos treinta minutos todos los días” (Gro Harlem Brundtland, Directora General, Organización Mundial de la Salud Asamblea Mundial de la Salud, 2002).

Entre los beneficios que aporta la actividad física se tienen: Mejora el desempeño del corazón, aumenta la capacidad aeróbica, mejora la resistencia, reduce el porcentaje de grasa corporal, reduce los triglicéridos, aumenta la tolerancia a la glucosa, aumenta la secreción de beta-endorfinas, mejora la fuerza y la flexibilidad, reduce el riesgo de caídas debido a un incremento en el equilibrio, la fuerza y la flexibilidad, reduce el riesgo de fracturas, disminuye el tiempo de reacción, mantiene la irrigación cerebral y la cognición, mejora el humor, fortalece las relaciones interpersonales, propicia la motivación entre otros.

Practiquemos actividad física diaria, con ello mejoraremos nuestra calidad de vida, aquí sugiero algunas actividades para desarrollar individual y colectivamente, debemos deslastrarnos del mito que la persona mayor no puede hacer actividad física:

a) Comencemos caminando unos 10 minutos diarios y luego aumentando el tiempo como mínimo hasta 30 minutos, caminemos por nuestro sector dando una vuelta a la manzana, en caso que no podamos caminemos dentro de casa.

b) Comencemos con ejercicio de respiración y estiramiento antes del ejercicio físico tomando aire por la nariz y retenemos unos segundo y luego botamos por la boca haciendo unas tres sesiones de tres tomadas de aire cada una.

c) Apagar el celular, poner alguna música suave durante el ejercicio de respiración y música movida durante la actividad física, si hacemos la actividad fuera de casa evitemos escuchar música para no distraernos.

d) Invitar a la familia, amigos, vecinos a practicar este tipo de actividad.

Sandra Quintero

Sandra, B; Quintero, R.

Gerontóloga

gerontologiaaldiasandraq@gmail.com

Columna Educativa: Gerontología al Día