Mayores de 80 años derriban estereotipos negativos asociados a la vejez

Visibilizar a una nueva generación de personas mayores de 80 años activa y empoderada es el objetivo de la iniciativa “Mayores sin límites: contribuyendo desde la cuarta edad”, desarrollada por el Centro Gerópolis de la Universidad de Valparaíso, Chile, y su Consejo Ejecutivo Mixto.

Siete personas mayores fueron destacadas en una emotiva ceremonia realizada en memoria de Yolanda Soto, histórica dirigenta social y defensora de los derechos de las mujeres. En la ocasión se estrenaron cápsulas audiovisuales que retratan parte de sus historias de vida y reflexiones en torno a la vejez.

Los homenajeados fueron Jorge Díaz, emblemático dirigente social de Rodelillo; Eduardo Vargas, karateca cinturón negro; Sergio Apablaza, músico y luthier; Gabriela Monardes, profesora emérita de la Universidad de Valparaíso y líder comunitaria; Antonio Parra, periodista, actor y poeta; Benedicto Monsalve, presidente nacional de la Central Unitaria de Pensionados y Montepiados de Chile; y Lumisnalda Hechenleitner, participante de diversas agrupaciones.

La directora ejecutiva de Gerópolis UV, Viviana García, sostuvo que “el envejecimiento saludable se refiere a la posibilidad de sentirse plenos y hoy lo vemos reflejado en las biografías de las personas nominadas. Por otro lado, no puedo dejar de reconocer el sentido de trascendencia muy notorio en esta grupo de edad, que lo vemos en el trabajo que cada uno de ellos desarrolla en los diferentes frentes y que muchas veces lo están haciendo para los que vienen después”.

Dirigencia social

A sus 84 años de edad, Jorge Díaz sigue colaborando con las nuevas generaciones de dirigentes de Rodelillo, uno de los 42 cerros que componen la ciudad de Valparaíso. Siempre interesado en trabajar por la infancia, en los años ochenta forma el club deportivo Patria Nueva y en los noventa el Centro de Atención Diurna Integral San Leonardo. Posteriormente, en 2007 funda junto a otros vecinos el Centro Comunitario San Leonardo de Rodelillo, donde realiza un admirable quehacer sociocultural y ambiental hasta el día de hoy.

“Siempre me he vinculado con dirigentes jóvenes para entregar mi experiencia sobre las acciones que se están llevando a cabo. Con el tiempo fui entendiendo que no porque tuviera cierta edad me iba a quedar en la casa, no podía quedarme sentado esperando el asistencialismo, sino que había que trabajar y hacer algo por la comunidad”, manifestó.

Gabriela Monardes se integró al mundo de la dirigencia social después de jubilarse de la docencia universitaria. “Comencé a trabajar en la directiva de mi edificio, ingresé al grupo de enfermeras jubiladas, donde actualmente soy la presidenta, y también me incorporé a la organización Acción Valparaíso para ayudar a la ciudad a salir de este especie de subdesarrollo en el que se encuentra. Nunca he dejado de liderar alguna actividad y no pienso dejar de hacerlo hasta que terminen mis días. Me siento bien, tengo buena salud y soy una mujer muy agradecida de la vida porque me ha permitido hacer todo lo que he deseado”.

El edadismo es…

En tanto, Benedicto Monsalve se declara un sirviente social que busca reivindicar las demandas de las personas mayores. Ingresó a Cupemchi como representante de la histórica asociación José Mariano Valenzuela: “Una de las instituciones más prestigiadas y valoradas de Valparaíso, data del año 1854, en el que se crean los servicios de aduana. Es una satisfacción enorme el servir a mis semejantes, es un orgullo representar a las personas que más necesitan, ser la voz ante las autoridades que no siempre nos escuchan”, expresó.

Patrimonio mayor

Sergio Apablaza fue alumno de Carlos Pimentel, uno de los pioneros de la composición y difusión de la guitarra a nivel nacional. Con vasta experiencia en la fabricación de instrumentos del folclore chileno como el arpa, el guitarrón y el rabel, ha dedicado gran parte de su vida a la luthería. “Fue una satisfacción muy grande para mí haber aprendido música y a la vez darle vida a un instrumento, es como si naciera un hijo cuando uno le pone las cuerdas y hace la afinación, es maravilloso”, detalló.

Asimismo, asegura que la vejez es una etapa de la vida como cualquier otra: “No tengo enfermedades graves, estoy un poco sordo porque los oídos no me dan para más, pero es cosa natural, para mí lo importante es tratar de pasarlo lo mejor que se pueda”.

Por otro lado, Antonio Parra se mantiene firme con el objetivo de resguardar y difundir la historia reciente de Valparaíso, quien a sus casi 100 años de edad fue nombrado Hijo Ilustre de la ciudad patrimonial. Es periodista, actor y poeta, formó parte de diarios ya extintos, como La Opinión y La Unión. Ha trabajado en diversas radios locales, participando en programas informativos y de radioteatro. En 2003 elaboró uno de los mapas turísticos más importantes de la ciudad porteña, con el apoyo de su amigo Jaime Lanfranco.

Respecto a sus anhelos, Antonio Parra señaló que su sueño es hacer un documental sobre la historia de Valparaíso. “El día en que yo me muera se va a perder mucho material íntegro y sumamente veraz sobre la historia de esta ciudad, lo yo que he vivido y he visto. Me gustaría contactarme con personas que tengan el interés en participar en un proyecto de cine para rescatar la memoria de Valparaíso”.

Envejecimiento activo

Lumisnalda Hechenleitner tiene 90 años de edad y participa en tres organizaciones de personas mayores, con quienes se reúne todas las semanas. “Para mí independencia significa poder salir a hacer mis cosas, como ir a bingos o al médico. Me motiva salir de mi casa y no estar encerrada, porque sé que si me quedo en la casa se me van a venir los años encima. Me gusta conversar porque así uno tiene la mente siempre trabajando y eso quizás me ha ayudado a mantener una buena salud”, sostuvo.

Eduardo Vargas es educador diferencial de profesión y comenzó a practicar karate luego de enviudar, hace más de treinta años. “Siempre me ha gustado mucho el deporte y me inquietaba la facilidad que tiene el cuerpo humano del karateca, lo que puede hacer a través de su esfuerzo y mente. También he practicado básquetbol, fútbol y tiro al blanco, es mi forma de vida y trato de llevarla de manera equilibrada, para ser un adulto mayor autovalente. Cada adulto mayor es un libro que puede entregar muchas cosas”.

“Mayores sin límites” promueve una mirada positiva y actualizada de la vejez, derribando una serie de estereotipos negativos asociados a las personas mayores.