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En las pasadas Jornadas de Intercentros de AMADE conocimos a todo un caballero, polifacético, entrañable, deportista y un vivo ejemplo de que con buena voluntad podemos seguir recogiendo frutos, a cualquier edad y en cualquier entorno. Incluido el tecnológico.

Cristobal Muñoz (CR. 14* – *día de su nacimiento, como le gusta firmar sus “guasaps”) reside por voluntad propia en Casablanca (El Plantío) desde hace 6 años y medio.

Nació en el Barrio de la Mercé en Jaén hace 87 años y medio, puntualiza. De su madre heredó la fuerza, el sacrificio y la pasión por el campo. Al llegar a Madrid trabajó de administrativo aunque tenía una vena artística que no conocía y ahora, ya en la Residencia, ésta le está dando enormes alegrías. Nunca es tarde decimos y repetimos. 

Ya viudo, pasó años siendo el amo de su casa, hasta que un día se cansó de poner lavadoras y de que sus vecinas se rieran de lo mal que colgaba la ropa en el tendero. Hoy confiesa que ama la poesía de Lorca, la riqueza de las provincias españolas, sus castillos y sus gentes. Presume de huerta y con humildad reconoce asistir a los más vulnerables. Los profesionales del centro dan fe. 

“Siempre fui inquieto y en el 2014, por Navidades mi hijo me regaló un móvil inteligente. Tan inteligente como que hasta la enciclopedia cabe en él”, añade con su gracia andaluza. “Soy un fenómeno con la wikipedia” y con la ayuda de la psicóloga del centro, Eva Molina, descubrió su aplicación favorita. “Cuando me bajé el wasap no sabes la que lié. Todo el mundo de mi familia no paraban de escribirme”. Ahora está conectado a la actualidad de su familia, disfruta viajando con las fotos que le envían, con los “testamentos” en rima que le manda a su nieto, analizando las fotos de perfil de sus contactos, incluidos los profesionales de la Resi y siendo partícipe de la vida de sus seres queridos.

Cristobal no fue nativo digital, creció en una realidad bien distinta pero vivió con intensidad el presente de cada época y ahora no iba a ser menos. Aprovechando cada oportunidad y saboreando la vida. 

Poco más que añadir, salvo nuestra admiración. Cristobal, nos quitamos el sombrero y celebramos el haberte conocido. Gracias por regalarnos el espíritu del chaval que sigues siendo. Mucha salud y que la providencia nos acompañe.

Agradecemos la acogida, disposición y profesionalidad de Eva Molina. Sin la que su paciencia y entrega, esta historia tan bonita quizá hubiese sido distinta o desconocida para el resto de la comunidad. ¡GRACIAS MIL! 🙂 

Aprovechamos la ocasión para felicitar al Grupo Casablanca por su 30 aniversario. ¡FELICIDADES… y viva la tecnología!

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