Conocimos a Heitor en las Jornadas “Retos Arquitectónicos ante la Vejez” organizada por la Fundación Arquitectura y Sociedad en Madrid y de ahí surge esta entrevista sobre el Senior Cohousing.

¿Cómo comenzaste a interesarte por este campo tan poco conocido de la arquitectura?

Fue a raiz de empezar el Doctorado en el Departamento de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Madrid. Tenía muy claro que quería investigar en vivienda, porque es el tema que más me ha apasionado desde que empecé la carrera. Cuando empecé a interesarme por los mayores, me dí cuenta de que en España solo había dos opciones de alojamiento: o adaptar tu vivienda (lo que llamamos adaptabilidad funcional) o irte a una residencia. No había nada más. Pero sin embargo hay una gran demanda de alojamientos de vivienda por parte de los mayores. Y además, en el resto de Europa yPaíses desarrollados, sí que existían muchísimas alternativas de alojamiento. Por eso me decidí por este tema y en concreto por los Países Nórdicos (son los países con mayor tradición de alojamientos alternativos a la residencia, y por tanto, ofrecían un análisis en profundidad y con perspectiva fundamentales para realizar una Tesis Doctoral)

¿Qué debemos aprender en España de la experiencia nórdica?

Se pueden aprender muchas cosas, porque como decía, tienen una larga trayectoria. Esto permite aprender en qué han acertado y en qué se han equivocado. En cualquier caso, no se puede importar directamente ningún modelo, eso sería un disparate. Existen condicionantes sociales y económicos que obligan a una reflexión previa y a una adaptación del modelo a nuestra forma de vida. Dicho esto, lo que sí podemos importar son cuestiones de diseño que afecten a las relaciones sociales, a la integración urbana; que fomenten la independencia de los usuarios, así como su capacidad de decisión. De lo que se trata en definitiva es de diseñar pensando en la persona y en cómo la vivienda se puede adaptar a esa persona (no la persona adaptarse a la vivienda). Se trata de diseñar viviendas para toda la vida. Por otro lado, es importante destacar el enorme apoyo y respaldo por parte de las instituciones y el gobierno que existe en estos países hacia modelos de vivienda para mayores. Así como el interés que despierta entre los promotores que ven a los mayores como un cliente más, con unas necesidades e intereses con un gran potencial.

¿Qué recomendaciones ofreces a aquellos promotores de estas viviendas para los adultos mayores?

Yo diría que lo más importante es que entiendan que ser mayor no es una enfermedad y que la vida no se acaba cuando te jubilas. Las estadísticas nos dicen que el 2060 1 de cada 3 personas será mayor de 65 años. Pero sólo un porcentaje pequeño será una persona con grado de dependencia. En torno a un 24%, es decir, 1 de cada 4 personas será mayor de 65 pero estará perfectamente o casi perfecta con unas pequeñas ayudas. Por lo tanto existe un enorme potencial social que no debemos subestimar ni desaprovechar. Es la primera generación de mayores de nuestra historia con una mayoría de estudios, que saben lo que quieren y cómo lo quieren, Y que buscan una serie de servicios que les ayuden a estar activos y seguir participando de nuestra sociedad. No solo servicios para cuando estén enfermos. En mi opinión es una gran oportunidad que además, es una realidad en el resto de Europa, donde los promotores ya ofrecen productos para mayores.

¿Qué te parece el boom que ha provocado la propuesta del senior cohousing que existe en España?

Me resulta un poco extraño por las características tan específicas del modelo co-housing, aunque puede ser un modelo muy bueno para algunas personas. El problema es que se trata de un modelo minoritario incluso en Dinamarca de donde es originario y que responde a unas características culturales especiales. Como decía anteriormente no se puede importar un modelo sin una reflexión previa y en profundidad. En Dinamarca la apuesta principal está dirigida a los servicios de atención domiciliaria, para permitir que cada persona pueda seguir viviendo en su casa. Esto hace que el co-housing funcione muy bien, porque permite a muchas personas vivir juntas y como quieren…incluso cuando aparece la dependencia porque el Ayuntamiento te proporciona las ayudas que necesites.

¿Qué cosas deben saber las personas que quieran envejecer en un cohousing?

Como decía es un modelo muy específico. Se trata de viviendas autogestionadas de forma participativa. Se trata de vivir de forma colectiva y colaborativa. Todos los usuarios participan de la gestión y mantenimiento de las actividades y servicios, por lo que exige dedicación. Por tanto, aunque es un modelo muy válido para algunas personas, no lo es para otras. Esto es importante porque de lo que se trata es de los arquitectos ofrezcamos soluciones tan variadas como la demanda y no nos agarremos a soluciones únicas. No existe un modelo único, existe un modelo apropiado para cada persona.

¿Qué te ha enseñado la investigación de tu propio envejecimiento?

Muchísimas cosas. En primer lugar que no hace falta ser mayor para ser lo que llamamos “discapacitado arquitectónico”. Cualquier accidente puede dificultarnos la movilidad y con ello nuestra libertad a la hora de movernos por el entorno construido. O más en concreto, con mi recién estrenada paternidad, también me he convertido en discapacitado arquitectónico porque hay zonas de la ciudad donde no puedo pasear con el carrito de mi hijo. En definitiva, lo único seguro es que nuestra vida cambia continuamente y por tanto las viviendas deben poder adaptarse a estos cambios. Hasta ahora el enfoque ha sido el contrario: las personas se tienen que adaptar a la vivienda. Esto es un error que poco a poco vamos superando. Y fundamentalmente gracias al empuje de los mayores, ya que se han dado cuenta de que sus necesidades empiezan a ser más grandes que su capacidad de adaptación y por tanto demandan otras formas de vivir.

¿Cómo y dónde te gustaría pasar tus últimos años de vida?

Claramente en mi casa. Espero que para entonces las Residencias estén prohibidas como lo están ahora en Dinamarca y que para entonces las viviendas para toda la vida estén implantadas de forma generalizada. La idea es que aprovechemos el enorme potencial de los mayores para cambiar el concepto de vivienda que tenemos actualmente. De esta manera, evitaremos futuros gastos derivados de un mal diseño actual. ¿por qué construimos viviendas que sabemos que vamos a tener que adaptar en el futuro? si diseñamos ciudades que puedan ser usadas por todo el mundo, las viviendas deberían ser también así. Ahí está la clave en la usabilidad. El Diseño Universal es una herramienta fundamental en la implantación de esta nueva manera de entender la vivienda. Se trata de diseñar de forma que pueda ser USADO por todo el mundo, no de diseñar para todo el mundo porque eso ya sabemos que es imposible y además, nos lleva a diseñar específicamente para personas con discapacidad, para mayores, etc… en definitiva diferenciamos y hacemos diseño muy específico…incrementando las diferencias sociales.

¿Cómo se trata este tema entre los profesionales de la arquitectura? ¿existe formación y sensibilidad al respecto?

Desde que empecé a investigar en este campo hace más de 8 años, he percibido un incremento significativo en el interés por parte de los arquitectos, sobretodo entre los más jóvenes. En cualquier caso, falta formación específica en este campo, así como más visibilidad en las Universidades. Nosotros, a través de nuestro estudio: www.viviendasparamayores.com intentamos sensibilizar y aportar soluciones. A través de servicios integrales de asesoría, realización de proyectos, estudios de viabilidad etc… damos respuesta a las demandas y necesidades de los mayores o de los promotores que se empiezan a interesar por este tema, que cada vez son más.

Heitor García Lantarón es Doctor Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM) de la Universidad Politécnica (UPM).

Foto: Alberto Montero Rus

 

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