El Instituto Matia trabaja desde hace unos años en el proyecto Etxean Ondo de Atención Centrada en la Persona. ¿Podrías resumirnos las bases sobre las que se construye y qué objetivos persigue? ¿Qué resultados habéis obtenido hasta la fecha?

Etxean Ondo fue un proyecto de investigación-acción participativa, desarrollado en virtud de un convenio de colaboración entre el Gobierno Vasco y Matia Instituto. Esta iniciativa consistió en implantar y evaluar el impacto de una amplia gama de intervenciones dirigidas a una atención centrada en la persona en entornos residenciales.

Las bases  de este Proyecto fueron diversas: las evidencias disponibles sobre el impacto de intervenciones ambientales y organizativas en el bienestar de las personas institucionalizadas, los estudios sobre el significado del hogar y la cultura de la organización (Matia Fundazioa) en la que el Proyecto se llevó a cabo.

Las evidencias identificadas muestran que las intervenciones desarrolladas se asocian a una mejor calidad de vida de las personas participantes en el Proyecto, respecto a las que no lo hicieron. Se registró asimismo un menor consumo de fármacos, y mayor grado de implicación con el ambiente, entre otros efectos.

Todo ello ha suscitado un progresivo interés a esta forma de entender la atención “como en casa”, de modo que se han generado documentos, informes, actividades formativas, etc.

El final de Etxean Ondo ha supuesto el comienzo de un proceso de transformación del enfoque de atención que afecta en la actualidad a todos los centros de Matia Fundazioa.

En definitiva, Etxean Ondo puso de manifiesto, que atender a  de un modo distinto al “tradicional” en el que se ponga a la persona en el centro conlleva beneficios para todos los implicados.

Todos queremos sentirnos como en casa cuando estamos fuera de ella pero este concepto toma mayor relevancia en la vejez. ¿Qué significa MI CASA para el Instituto Matia?

Diría que mantener la dignidad de las personas, entender, respetar sus preferencias, generando entornos “como en casa”. Sabemos que no podemos sustituir los hogares de las personas que deciden vivir con nosotros, pero hemos aprendido a generar entornos estimulantes, en los que se generen oportunidades para que la vida se aproxime lo más posible a lo que cada persona quiere.

Estamos satisfechos de  lo conseguido en el itinerario que se comenzó con Etxean Ondo y, también somos conscientes de  que esto no ha hecho más que empezar. Cada avance conlleva nuevos desafios.

Estamos constatando, por ejemplo, que para vivir como en casa es necesario que las organizaciones que sustentan las casas, y la forma de gestionarlas, estén alineadas con los principios en los que se basa la atención centrada en la persona.

Hemos de ir hacia organizaciones centradas también en las personas.

Nos maravilla escuchar tus seminarios y ponencias. Te disfrutamos hace  muy poquito y nos quedamos con una de tus infinitas frases para enmarcar. “*Soy un adalid contra el babero*”. ¿Puedes compartir un mensaje con nuestros lectores para que comprendan qué implicaciones tiene su uso indiscriminado en personas mayores?

Lo que quiero trasmitir es que un enfoque de atención centrada en las personas huye de la uniformidad y es respetuoso con la diversidad. Se trata de proporcionar opciones para que las personas tomen decisiones sobre lo que afecta a su vida cotidiana: cómo  proteger su ropa , a qué hora levantarse o qué hacer con el tiempo son decisiones que llevan consigo que se ofrezcan opciones distintas porque diferentes son las personas- costumbres, estilo de vida, etc- para las que trabajamos.

Vivimos en un momento social y económico donde las residencias no  gustan, la gente quiere CASA. Hablas de la necesidad de desestigmatizar el momento de “llevar a un familiar” a una residencia como parte del proceso de “popularizar” las residencias. ¿Cómo podemos conseguir este cambio en la percepción de las residencias?

Trabajando para que las  residencias que se ofrecen se aproximen a lo que la ciudadania desea.  Hemos de alejarnos de un enfoque institucional y acercarnos al de vivienda, en el que las personas organizan  su vida, disponiendo  de los apoyos que precisan. Se trata de que los recursos y los profesionales se adapten a lo que las personas y sus familias necesitan. Hemos de profundizar en el diseño de  lugares “como en casa”, no sólo desde el punto de vista ambiental, sino también relacional.

En este enfoque, las personas, y las relaciones entre ellas son una de las claves del éxito. Se ha de prestar especial atención a la esfera interpersonal, creando entornos socialmente estimulantes y cohesivos, en los que participen profesionales, familias y  voluntarios. Sabemos que las personas y las relaciones que se generan entre ellas son  claves para crear  los entornos que las personas prefieren.

Hablando de residencias. Televisión encendida a todo trapo 24h, actividades por sistema como si del servicio militar se tratase. Vemos cómo el número no importa tanto como el significado de estas actividades. ¿Cuál es el papel de los profesionales que se encargan de diseñar e implementar  la programación de terapias y actividades en las residencias?

El papel de los profesionales es central. Creo que se han de combinar competencias técnicas  con las relacionales, manteniendo una perspectiva del envejecimiento libre de estereotipos.

“Estar a disposición” es una frase que en mi opinión  refleja adecuadamente la posición que los profesionales hemos de ocupar en relación con las personas  a las que acompañamos.

Es imprescindible conocer a las personas: su biografia, su estilo de vida, sus preferencias, etc. Las actividades no son un fin, son  opciones que se han de ofrecer a las personas para el uso de su  tiempo.

Las personas pueden elegirlas o no; pero los equipos de profesionales han de  tener competencias para ofrecer actividades significativas,  estimulantes, adecuadas a las capacidades  y preferencias de las personas.

Las competencias profesionales del personal sociosanitario se han instrumentalizado hasta tal punto que el concepto de maltrato se ha colado en muchas residencias en forma de éter llegando ha ser imperceptible , a pesar de su presencia. Nos consta que habéis creado un material audiovisual para abordar este tema. Hablamos de **Ponte en mi lugar*.  ¿Qué pretende?

Los entornos como “casas” en los que conviven grupos pequeños de personas contribuyen a que las personas se conozcan, se aprecien y su cuiden entre sí, minimizando así las posibilidades de un trato inadecuado.

Sin embargo, somos conscientes de que  estamos transitando de la  atención centrada en la tarea a  la atención centrada en las personas, Para  este itinerario, estamos desarrollando, como bien dices, materiales que ayuden a  que los profesionales “vean” rutinas que anteponen la tarea a la persona. “Ponte en mi lugar” pretende ofrecer a los profesionales  la oportunidad de conocer el impacto que para las personas  que atienden tienen comportamientos inadecuados, que se reproducen  un día tras otro en los centros residenciales.

Esta iniciativa  quiere ayudar a que los profesionales se “miren” y generen alternativas  a prácticas profesionales que ni ellos, ni las personas que atienden desean que se mantengan.

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