Aprovechamos agosto para renovar contenidos y conocer mejor a las profesionales que desean impulsar el cambio hacia la humanización. Hoy tomamos un vino con Carmen Martínez, fundadora de AIDependencia.

Buenos días Carmen, cuéntanos quién eres.

Soy una terapeuta ocupacional de Elche (Alicante) que vino a Madrid a cumplir su sueño profesional de ser terapeuta ocupacional. Lo dejé todo y lo conseguí. He trabajado 10 años en un departamento de terapia ocupacional en el que aprendí muchísimo. Me he rodeado de muy buenos profesionales con los que he sido una esponja y a través de los que he aprendido que la única forma de ser buen profesional es buscar la mejora continua. En esa línea hace un tiempo constituí “Atención Integral a la Dependencia” contando con la profesionalidad de mi compañero, Víctor Aragonés. Es un proyecto que nace de la inquietud de querer hacer las cosas desde otro punto de vista.

¿En qué os habéis especializado?

Ahora mismo lo que hago es mejorar la calidad de vida de las personas que necesitan apoyos a través de la formación y la consultoría externa para centros sociosanitarios, constituidos o en proceso de constituirse. 

Ofrecemos formaciones, asesoramiento y acompañamientos a organizaciones en el cambio de su cultura asistencial, donde la persona esté en el centro del sistema y no como sucede todavía en muchos espacios. 

El trabajo diario con las personas es fundamental, pero también lo es, hacer ver a compañeros que existe otra forma de proporcionar apoyos, tanto en el hogar como en instituciones. Ahora mismo en Atención Integral a la Dependencia tenemos un catálogo de ofertas  formativas basadas en la ética asistencial que ayudan a los profesionales a mejorar su trabajo diario y a ofrecer cuidados basados en la dignidad. 

Actualmente colaboramos con muchas organizaciones que nos solicitan formaciones, sobre todo en los que somos expertos, en Reducción/Eliminación de sujeciones físicas y en Atención Centrada en la Persona, entre otras. 

Es muy satisfactorio cuando ofreces una formación, y pasado el tiempo, visitas la organización y ves que tus consejos han ayudado a analizar las realidades de la organización desde la percepción subjetiva de la persona mayor.

¿Qué ofrecéis desde Atención Integral a la Dependencia?

Me cuesta vender. Mucho. Pero si es necesario usar ese término, vendo mi experiencia. En Atención Integral a la Dependencia tenemos un indicador, un indicador de oro, que es la experiencia que acumulamos. 

Por ejemplo, en las formaciones  de reducción de sujeciones,  los comentarios de los profesionales, son exactamente esos, que se nota que hemos trabajado con sujeciones y sin ellas. 

Empatizamos mucho. Sabemos los miedos a los que se enfrentan las organizaciones y las situaciones ante las que se pueden encontrar.

Se puede decir que ponemos  nuestra experiencia al servicio de los profesionales. 

¿Qué te gustaría cambiar?

Precisamente, la resistencia al cambio. Entiendo que las formaciones que ofrecemos  conllevan un cambio de paradigma, de cultura, y que todo cambio ofrece una resistencia y comprendo perfectamente que si no conoces un tema, como por ejemplo, la atención centrada en la persona, creas que “eso ya lo haces”, pero el sistema de atención a mayores está cambiando, las personas a las que proporcionamos apoyos también están cambiando, y no podemos cobijarnos en un modelo que ya roza la obsolescencia.

Carmen, ¿dónde te ves a medio plazo?

En Atención Integral a la Dependencia por su puesto, mejorando la atención a personas con necesidades de apoyos en sus hogares y en instituciones.  

Con Victor estamos trabajando en nuevos proyectos muy interesantes. 

¿En qué os centraréis?

En cuidados y apoyos basados en la dignidad.  

Sobre todo las organizaciones nos piden formaciones y asesoramiento en reducción de sujeciones físicas, en atención centrada en la persona, buen trato, manejo de alteraciones de conducta, entre otras formaciones.

¿Qué os gustaría transformar?

El pensamiento tradicional. Como ya he comentado antes lo que más critico es la resistencia al cambio, por eso el principal objetivo de nuestras formaciones, además de los objetivos específicos de cada una, es hacer pensar, reflexionar a los profesionales y hacerles ver la necesidad de analizar la realidad de cada persona desde su punto de vista y no desde el de la organización. 

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