La pandemia en latinoamerica esta lejos de ser un tema cerrado, involucrando la salud mental de las personas mayores. En esta ocasión conversamos con una de las Psicogerontólogas más importantes de Latinoamérica, la Dra. Graciela Zarebski, quien es Vice-decana de la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y Empresariales de la Universidad Maimonides. Directora de la Especialización y Maestría en Psicogerontología, de la Licenciatura en Gerontología (Modalidad a distancia) y del Doctorado en Investigación Gerontológica de la Universidad Maimonides. 

 

Nicolás: ¿Cómo cree usted que ha afectado la pandemia a las personas mayores?

Graciela: No se trata de lo que creo sino de lo que pudimos comprobar en la investigación llevada a cabo por 8 países latinoamericanos (México, Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Ecuador, Puerto Rico, Venezuela) integrantes de la REDIP (Red Interdisciplinaria de Psicogerontología). Nuestras conclusiones indican que en las personas mayores hay suficiente resiliencia para poder sobrellevar el confinamiento. Si bien una minoría puede presentar agravamiento de síntomas previos y requiere contención, quienes cursan un envejecimiento satisfactorio – la mayoría de la muestra- presentó estabilidad emocional, aún con el miedo normal al contagio y con un foco en la preocupación por personas cercanas. Además, han mantenido una alta frecuencia de comunicación con otras personas, preferentemente con la familia y los amigos, a través de diversos medios, incluidas las redes virtuales. Pudieron encarar la adversidad como oportunidad para nuevos aprendizajes y han demostrado una  actitud reflexiva, de replanteo de valores acerca de la vida, la posibilidad de espera, la responsabilidad por el autocuidado y el logro de nuevos aprendizajes.

Nicolás: ¿Cuál cree usted que han sido los factores claves para afrontar la situación que vivimos hoy en día?

Graciela: La pandemia ha puesto en evidencia que la mayoría de las personas mayores pudo poner en juego factores personales protectores que fueron desarrollando a lo largo del curso de sus vidas, fruto de los desafíos que implica el envejecimiento y que les han permitido superar adversidades. Ante esta nueva adversidad, la afrontaron mejor que los jóvenes. Hay dos claves que permiten entenderlo: reconocer los límites y re-inventarse. Es lo que tienen en común el proceso de envejecimiento y las restricciones que impone la pandemia. Está claro que la pandemia implica para todxs una puesta de límites y la necesidad de re-inventarnos. Pues bien, la mayoría de las personas mayores han ido adaptándose a los límites que el paso del tiempo -a través de cambios y pérdidas- les puso en evidencia: los límites externos y los propios.

Y este proceso, que implica replantearse los ´egos´ y reconocer la vulnerabilidad que nos atraviesa como seres humanos, les enfrenta a acontecimientos que les lleva a reinventarse: reajustar sus metas, replantearse valores, para lo cual tuvieron que desarrollar la capacidad de espera, de autoindagación y reflexión; conectarse con lo placentero a fin de aprovechar el tiempo libre creativamente, renovando vínculos e intereses; ejercer el autocuidado y la aceptación de la finitud – el gran límite- y con todo, renovar el sentido de sus vidas, defendiendo su autonomía.

Este gran aprendizaje que nos da la vida es el bagaje con que cuentan los mayores para afrontar y sobreponerse a adversidades y es el que están poniendo en juego para sobrellevar la pandemia. La vida, al contrario de lo que se cree, nos va flexibilizando.

Nicolas: Mucho se ha discutido en torno a las medidas restrictivas que han tomado los diversos gobiernos de Latinoamérica con la población mayor de 60 años: ¿Usted cree que han sido realmente eficaces o son manifestaciones del edadismo/viejismo institucional que aun esta presente en nuestras autoridades?

Graciela: El ´extremo cuidado´ que se instaló como lema para con los mayores, se deslizó, a partir de una concepción simplificadora que acentúa su vulnerabilidad biológica, hacia un discurso prejuicioso predominante en los medios de comunicación y hacia políticas paternalistas y avasalladoras de su dignidad. A pesar de la vulnerabilidad biológica, que arrojó un porcentaje importante de letalidad en mayores, lo que no se toma en cuenta es que el ser humano, aun en su envejecimiento, no se define por su biología. Se requiere una concepción integral que entienda que en las personas mayores la reserva humana (emocional, cognitiva, vincular, espiritual, corporal) que en su mayoría fueron acumulando, les fue compensando la vulnerabilidad biológica, lo cual instaura a las personas mayores como Reserva Humana para la comunidad: ya no verlos como pobres abuelitos vulnerables, favorece en los jóvenes su propio proceso de elaboración anticipada de su envejecimiento, de modo de no temer llegar a viejos. En Argentina, la oposición activa por parte de los mayores, acompañadxs por gerontólogxs, han hecho retroceder estas medidas que se trató de imponer. Fue un gran ejemplo de defensa de la dignidad y los derechos que no se deben resignar.

Nicolás: Las residencias en esta pandemia han sido grandes protagonistas ¿Cómo visualiza el camino a futuro para estos establecimientos?

Graciela: Sí, lamentablemente fueron protagonistas porque se evidenciaron una serie de falencias. Si bien en Argentina se pudo aprender, en parte, de la dramática situación europea que nos había precedido, comparto la opinión de Pilar Rodríguez Rodríguez cuando plantea ¨se necesitan mayores ratios y más y mejor cualificación profesional de gerocultoras/es y de los equipos técnicos para poder cuidar y acompañar mejor a las personas, lo que requiere también mejores salarios. La precariedad de los recursos humanos de nuestro parque residencial se ha venido denunciando desde el sector desde hace decenas de años: medidas que garanticen la integración social y sanitaria capaz de ofrecer a las personas que requieren la intervención de ambos sistemas una atención integral¨. También destaca ¨la falta de intervención epidemiológica y asistencial en los centros y retrasos en la elaboración de protocolos y planes de contingencia. ¿En algún momento se ha tenido presente en los protocolos y planes de contingencia que las personas mayores son “sujetos” y no “objetos” de la intervención sociosanitaria?¨.

Nicolás: ¿Cuales son los desafíos para la Psicogerontologia que emergen de esta pandemia?

Graciela: Justamente esta última pregunta que plantea Pilar Rodríguez Rodríguez pone en el centro al sujeto de atención, que es el enfoque que aporta la Psicogerontología. Esta pandemia ha puesto de relieve diversas temáticas relacionadas con este campo de abordaje interdisciplinario de la salud mental en el envejecimiento del sujeto y en relación a su entorno: el cuestionamiento de estereotipos y prejuicios, la detección temprana de factores psíquicos de riesgo para afrontar situaciones de adversidad como ésta, el avance en la atención centrada en la persona y la capacitación de recursos humanos bajo estos lineamientos en los diversos ámbitos y centros de atención.

LeerPersonas mayores chilenas opinan sobre medidas de restricción en pandemia 

 

Nicolás Cisternas Sandoval.

Especialista en Psicogerontología

Corresponsal en Chile, Uruguay y Argentina.  

Nicolas Cisternas

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