Montessori en personas mayores

Hola, estimada Alicia. Estamos muy gustosos/as de tener la oportunidad de dialogar contigo y aprender más acerca de la propuesta que presentas acerca de espacios de estimulación cognitiva con personas mayores a partir de la filosofía Montessori.

  • Sabemos que tu trayectoria profesional contiene el trabajo investigativo y de intervención con distintas las edades del ciclo vital. En particular, ¿Cómo surge tu interés en trabajar con personas mayores?

Inicialmente, cuando entré en la carrera de psicología, no me planteaba trabajar con mayores. Cuando la mayoría entramos en la carrera, llevamos la idea de hacer clínica, para atender pacientes en consulta privada, adultos o niños, con depresión, ansiedad, problemas de autoestima, problemas de conducta, etc. Por aquel entonces, yo creo que ni era consciente que desde la psicología existiera el trabajo con personas mayores…Pasó entonces, mientras estudiaba, que necesitaba ganar un dinerito, y me puse a cuidar personas mayores en su domicilio, a la vez que sacaba la carrera. Ahí empecé mi contacto con mayores. Me di cuenta de que conectaba con ellos, que tenía una especial facilidad para empatizar y establecer una relación de confianza. Y así empecé a interesarme por este colectivo. Cuando acabé la licenciatura, entré en el Máster de Gerontología Social y al poco de terminar comencé a trabajar en una residencia de mayores. De esto hace ya 14 años…

  • ¿Qué impactó más en ti personal y profesionalmente en tu trabajo a lo largo de catorce años en residencias para personas mayores?

En estos catorce años ha habido varias cosas que han impactado en mí, pero creo que, sobre todo, las que más, han sido tres.

Una de ellas ha sido descubrir Montessori. Esta metodología cambió mi forma de trabajar y desde entonces, no concibo otra forma. No hablo de los materiales, ni de las actividades solamente, sino de la filosofía de base que es Montessori. El profundo respeto por la persona, por la búsqueda de su autonomía, de su dignidad y de su empoderamiento. No solamente impactó a nivel profesional, sino también a nivel personal, ya que tengo dos hijos pequeños y cambió mi visión de la educación.

Otra cosa que ha impactado mucho en mí, y que va acorde con la filosofía Montessori es haber pasado por un proceso de reducción de sujeciones en la última residencia en la que he trabajado, que ha sido mi segunda casa durante doce años. Vivir en primera persona este proceso ha sido algo tan enriquecedor… Poder ver cómo los mayores mejoraban su calidad de vida gracias a esta mejora era increíble. En Montessori uno de los principios básicos es la libertad de movimiento, ya que el desarrollo integral de la persona se consigue atendiendo a la mente y al cuerpo; poder dar a la persona esa libertad, ofrece tantos beneficios psíquicos, físicos y emocionales que merece la pena el esfuerzo de buscar medidas alternativas para evitar caídas evitables.

Y otra cosa que ha impactado en mí profundamente ha sido la meditación y el mindfulness. Hablo no solo del mindfulness como meditación, que me ayuda a mantener mi mente en calma, sentirme más segura y afrontar las cosas con serenidad y aceptación. Hablo del mindfulness como forma de vida, de modo que disfruto más de mis vivencias, y lo que no disfruto porque no me gusta, lo gestiono de una forma más sana.

Además, creo que Montessori y Mindfulness son totalmente complementarios, ya que la observación consciente que se usa en Montessori es Mindfulness. Mindfulness, es autocuidado, es aceptación, es compasión, es gestión, y esto forma también parte de Montessori. ¡Así que todo se retroalimenta!

  • El Método Montessori, es sabido, surgió como método de aprendizaje educativo a finales del siglo XIX, pensando en las diversas infancias. Este método actualmente es aplicado por muchas escuelas a nivel mundial y siempre asociado a niños y niñas. En ese sentido, ¿Por qué y cómo así empezaste la exploración de este método aplicado a personas mayores? ¿Cuáles de los pilares del Método Montessori consideras que son los más fundamentales en relación a las personas mayores y, en particular a las personas mayores con deterioro cognitivo o un tipo de demencia?

Empecé a usar Montessori casi por casualidad. Hace unos 10 años tuve la oportunidad de asistir a un curso muy cortito que la Fundación Matia Ingema dio en Granada. Yo no había oído hablar nunca de esta metodología para mayores con demencia. Sabía que Montessori era un método para niños, que se usaba en algunos colegios, pero nada más. Lo que más me llamó la atención fue que usaba materiales manipulativos, casi todos de la vida cotidiana. Cuando lo vi, pensé que aquello tenía sentido, ya que hasta entonces muchas veces sentía que los materiales que usaba no eran adecuados para los mayores y tampoco tenía otros recursos de modo que pudiera ofrecer otra alternativa. Así que descubrir esa forma de trabajar fue un abrir los ojos que encajaba con lo que yo necesitaba y veía que era totalmente congruente con lo que pensaba. A partir de ahí empecé a investigar y a poner en práctica lo aprendido, aunque sin saber si lo estaba haciendo bien, mal o regular, ya que no tenía guía ninguna. Fue hace alrededor de hace 4-5 años cuando descubrí más en profundidad lo que significaba de verdad Montessori. La Asociación Montessori de Andalucía me ofreció la oportunidad de formarme como Asistente de Guía Montessori, y entonces de verdad fue como un revulsivo a nivel interno. Entonces sentí que todo lo que aprendía iba en línea con mis valores. Por aquel entonces mis niños eran muy pequeños, con lo cual, estaba doblemente motivada a aprender todo lo que veía y oía sobre esta maravillosa metodología. Sentí que esa era la forma en que quería cuidar y aportar (a niños y a grandes).  Y así, también surgió mi necesidad de compartir esto con otros profesionales, y empecé mi andanza con la formación.

Todos los principios de Montessori son importantes, de hecho, son los mismos los que deben guiar el trabajo con mayores. Uno de los más importantes es el principio del “ambiente preparado”, que se relaciona con ofrecer un ambiente cuidado, pensado específicamente para cubrir las necesidades de las personas, de manera que puedan estar en él con seguridad y libertad. En un ambiente físico (bonito, luminoso, ordenado, seguro) y psíquico (tranquilo, acogedor y enriquecedor), que debe evolucionar con la persona.

También el principio de autonomía es fundamental. Este principio se relaciona, por una parte, con la libertad de movimiento que he comentado antes, y también con la satisfacción del deseo que todos poseemos desde que nacemos, que es la búsqueda de la independencia, el poder y sentirnos capaces de hacer las cosas, el poder elegir, decidir.

Otro principio fundamental es el del papel del adulto (en el caso del niño) o del terapeuta (en el caso de los mayores). El papel no es el de un prescriptor experto, sino el de un acompañante en el proceso de la persona. Es quien cuida el ambiente preparado, que proporciona lo que va necesitando, desde una escucha empática, con respeto de los ritmos de cada uno, valiéndose de una observación consciente.

Y el último principio que considero fundamental es el de individualidad, que hace referencia a que cada persona es única y, por tanto, lo que se ofrece a las personas, no puede ser un pack de conocimientos, de cuidados, a todo el mundo los mismos. Cada persona tiene una historia detrás, tiene unas circunstancias, unos ritmos y unas necesidades diferentes. Por tanto, lo que ofrecemos como profesionales debe ser totalmente individualizado.

Como puedes ver, Montessori encaja perfectamente en el Modelo de Atención Integral Centrado en la Persona, que es el modelo hacia el que tendemos en geriatría.

  • ¿Cómo ha sido el proceso de posicionamiento de tu propuesta en relación a las personas mayores con profesionales de diversas disciplinas y ciencias que trabajan en el campo geronto-geriátrico?

Veo que el interés por este modelo de trabajo cada vez es mayor. Hay muchos profesionales en este campo de la gerontología que sienten cada vez más necesidad de abrirse a nuevas experiencias. Se dan cuenta de que lo que están haciendo no les funciona, sienten ansiedad o se queman. Incluso se aburren de su rutina.

Lo que refieren los profesionales que se forman en Montessori es que ven que es un modelo de trabajo, no solo una forma de estimular, sino que lleva una filosofía de vida, más respetuosa, que conlleva un trato a los mayores que mejora su calidad de vida, y que esto les beneficia también a ellos, ya que sienten que su satisfacción laboral aumenta, están más relajados, más motivados y con un montón de recursos para todas las etapas cognitivas con las que se trabajan.

Así que lo que veo es cada vez más interés por parte de los profesionales. En los primeros cursos que hice, lo que venían eran terapeutas ocupacionales y psicólogos, que son los que habitualmente hacen la estimulación cognitiva. Ahora cada vez vienen más directores de residencias, auxiliares de enfermería, trabajadores sociales, educadores, etc. Esto me satisface mucho porque veo que cada vez más, entienden que beneficia a todos, no solo al profesional que estimula.

  • De igual modo, ¿Cómo ha sido el proceso de posicionar la propuesta que desarrollas en relación a la filosofía Montessori y las personas mayores, con las y los familiares?

Los mayores acogen muy bien la metodología Montessori. He visto como disfrutan con los talleres realizando las actividades, como se calman, como comparten y se relacionan y cómo interaccionan más con el medio (en el caso de las demencias más graves). En general, hemos abusado de las fichas en los talleres, entonces, ofrecer materiales, que no son infantiles, pero que suponen para ellos un reto, que son divertidos y bonitos, les encanta.

Y lo que considero importante, es el efecto que causa en las personas que profundizan en esta metodología. Y es que ellos opinan que si tuvieran un familiar en un centro de mayores, querrían que usaran esta metodología.

Los familiares aún no son conscientes de esto. Aún hay mucho desconocimiento al respecto. Es verdad, que algunos cuidadores me han contactado para pedirme consejo sobre cómo lo pueden hacer con sus familiares en casa, pero han sido muy pocos. Creo que en este terreno queda mucho por difundir aún.

  • Desde que iniciaste este camino, ¿Cuáles consideras que han sido los principales logros y qué desafíos encuentras?

Para mí el principal logro ha sido crear mis formaciones, que hasta ahora casi no hay en Montessori para adultos y lo que hay solo se aplica a demencias, cuando en realidad, puede aplicarse en cualquier estadío cognitivo. Poder compartir con otros profesionales ha sido un lujo. Creo que el conocimiento hay que compartirlo, no atesorarlo y dar difusión a algo en lo que creo profundamente era para mí una necesidad. Y otro logro ha sido el llegar más allá de mis fronteras con el curso online, que surgió por la cantidad de personas de Latinoamérica que me escribían pidiendo formación.

¡¡¡Para mí el gran desafío sería el poder montar y dirigir un centro Montessori para mayores en España, ver que se puede y poder difundirlo a otros centros como modelo de trabajo!!! Quién sabe si algún día…

Realmente el gran desafío es el cambio de mentalidad por parte de los profesionales, desde los directivos y gerentes hasta el personal técnico y de base, para trabajar desde un modelo que como ves es muy distinto. Afortunadamente, creo que poco a poco esta inquietud va surgiendo y cada vez nos acercamos a un cambio real de paradigma de trabajo, ya que cada vez hay más organizaciones trabajando desde el modelo de atención centrado en la persona, cada vez hay más centros acreditados como centros libres de sujeciones. Así que esto está muy cerca del modelo Montessori, lo que es para mí muy esperanzador.

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Muchas gracias por todo lo expresado en esta entrevista, presentándonos una propuesta muy interesante y deconstructora en el campo gerontológico.

 

Haydee Chamorro García

Haydee Chamorro García

Corresponsal Perú Qmayor 

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