Patricia, Comenzamos con la pregunta de rigor, ¿cómo te encuentras tú?

Lo primero, encantada de saludaros y agradeceros la oportunidad de poder compartir con vosotros mis vivencias en estos días tan difíciles. ¿Cómo me encuentro? Pues, hasta el momento, me siento  con fuerzas y con motivación para seguir navegando en este mar de aguas tan bravas que estamos sufriendo aunque algunos días y en algunos momentos los sentimientos de incredulidad, de tristeza y de impotencia han sido los únicos que he podido sentir.

Soy una persona bastante  positiva y dentro de toda esta situación tan surrealista que nos está tocando vivir, siempre encuentro un espacio a lo largo del día para compartir con los compañeros, para charlar con los residentes…en definitiva, para buscar esos apoyos que me hagan sentir que no estamos solos,  que nos apoyamos unos a otros, que somos un equipo y que vamos a superarnos. Yo creo que es muy importante en situaciones  como éstas saberse útil y necesario, que cada uno de nosotros somos necesarios para atravesar esta tormenta y llegar a buen puerto.

Después de ‘Tan Frescas’ llega ‘Sin reglas’

¿Cómo están siendo estos días en la residencia que tú gestionas? ¿Ha mejorado la situación?

Pues pasadas dos o tres semanas muy duras, llevamos ya varias semanas de relativa calma aunque sabiendo que durante muchos meses no  vamos a poder  bajar la guardia, debemos seguir con las mismas medidas preventivas en los contactos con los residentes y entre compañeros e igualmente fuera del centro si queremos que esta situación que hemos ido consiguiendo se mantenga estable.

De las primeras semanas desde que se inició el confinamiento hasta ahora han mejorado mucho las cosas, tanto en lo que se refiere a la organización interna del centro y  a la sectorización de residentes  por zonas como a la provisión de material de protección necesario. Aunque a nosotros nunca nos han faltado EPIS, en  estas dos  últimas semanas hemos estado recibiendo pedidos y donaciones periódicas que agradecemos enormemente ya  que  nos han ayudado a realizar nuestro trabajo con  una  mayor tranquilidad.

¿Cómo se encuentran vuestros residentes? ¿Y el personal?

Para los residentes la situación está siendo especialmente dura porque hemos tenido que alterar toda su rutina y aislarles en habitaciones para minimizar lo más posible los posibles contagios. Durante todo este tiempo, no han podido moverse libremente ni sentarse a la mesa con otros residentes ni realizar o compartir actividades.  En definitiva, han estado manteniendo unos contactos muy limitados, sin ver a sus familias  a las que anteriormente veían prácticamente a diario  y eso, lógicamente,  se ha dejado sentir en su estado general, tanto físico como psicológico.

En éstas últimas semanas hemos  intensificado la realización de movilizaciones en habitaciones por parte de los fisioterapeutas del equipo y las salidas a las terrazas en grupos pequeños los días que hace sol, con música de fondo. Es fundamental para su bienestar que puedan empezar a tener algo de actividad. También  los residentes que quieren  salen a los balcones a las 20h a  aplaudir con los vecinos, es un momento especialmente bonito que disfrutamos todos.  Del mismo modo, llevamos semanas  realizando videollamadas con sus familias para que puedan mantenerse  contacto.

Con respecto al personal, hemos pasado por diferentes etapas y distintas emociones, muchas de ellas compartidas, desde  miedo al contagio, tristeza,  pena, incertidumbre o frustración  que nos han ido llevando a cada uno de nosotros a experimentar diferentes sentimientos y estados de ánimo en función también de las circunstancias  personales  de cada uno. Poco a poco vamos recuperando algo de normalidad en nuestro día a día y eso nos está ayudando  a experimentar otro tipo de sentimientos más positivos,  de satisfacción por  el trabajo que estamos realizando, de esperanza en que lo más duro haya pasado, de ganas de volver a una parte de nuestra rutina anterior con los residentes  y con sus familias…

¿Quiénes entendieron mejor el confinamiento, residentes o familiares?

Pues desde el primer momento tanto los residentes como la gran mayoría de las familias lo entendieron  perfectamente y han colaborado de manera increíble en todos los cambios que hemos tenido que hacer con respecto a sus rutinas y a la organización interna del centro. Los residentes han tenido  que acostumbrarse a hacer la vida  en sus habitaciones de una manera  sorprendente y que hay que poner en valor, personas mayores que han aceptado las circunstancias como una situación que nos ha tocado vivir y que me emociona cada vez que hablo con ellos. Han aceptado la situación aunque no sea  ni lo que quieren ni lo  que desean. Aunque eso sí, con el deseo de que esta situación termine lo antes posible.

Salvo alguna excepción, la inmensa mayoría de familiares han entendido que eliminar las visitas al centro y mantener el aislamiento de los residentes era una medida necesaria para poder protegerles. La mayoría nos han manifestado su apoyo y  su ánimo para que sigamos adelante.

“La vida de las personas después de un Ictus no está en la camilla o en la sala de fisioterapia, está en su casa”

¿Qué necesitáis en estos momentos de parte del Gobierno, las autoridades sanitarias y de la sociedad?

En mi opinión, lo que necesitamos y deseamos es que no se culpabilice a las residencias de mayores ni a sus trabajadores de todas las circunstancias tan tristes que  estamos  viviendo. Las personas que trabajamos en residencias y llevamos  muchos años en este sector estamos porque queremos estar, porque nos gustan las personas mayores  y  porque queremos seguir contribuyendo a  su cuidado, a su bienestar  y formando parte de su vida.

Las relaciones de afecto que establecemos con nuestros residentes y con muchas de sus familias son  muy estrechas e  intensas en muchos casos, daros cuenta que muchos residentes permanecen en un mismo centro años, ¿cómo no van a formar parte de nuestra vida? ¿cómo no nos va a doler cuando  fallecen o dejan de estar con nosotros por el motivo que sea? Es hora de que las autoridades y la sociedad en general  se paren a reflexionar por un momento en la realidad de los centros, en los recursos  que necesitamos para poder mejorar  el bienestar de las personas que viven en ellos y proporcionárnoslo en  lugar de cuestionar continuamente nuestro trabajo. Es responsabilidad de todos  contribuir a incrementar la calidad de los cuidados que damos en los centros, no sólo a nivel sanitario sino a nivel asistencial y humano. Esa es una asignatura que venimos arrastrando y que siempre seguimos suspendiendo como sociedad  porque no se incluye nunca  en el orden del día de los temas importantes a tratar.  No tengo muy claro que esta pandemia vaya a servir para cambiar algo.

Si quiero expresar  mi agradecimiento de manera especial a la UME  por la ayuda que nos  han prestado a los centros a la hora de asesorarnos en cómo realizar la sectorización de los residentes y en la realización de la desinfección de las habitaciones y de todas las estancias del centro, situación que además, nos ayudó a poner una nota de humor con los residentes al ser para ellos un espectáculo y la sorpresa  del día el recibir la visita de estos estupendos profesionales.

¿Cuánto os ha enseñado esta crisis? En lo personal y lo profesional

En mi caso, nunca he separado mi experiencia profesional de mi vida la personal porque mi trabajo es una parte fundamental de mi vida,  yo me siento directora de residencias de mayores dentro y fuera del trabajo, con toda la responsabilidad que ello supone, con lo bueno y lo menos bueno porque es lo que he elegido y lo que me gusta hacer, además de otras cosas.  En ese sentido, las sensaciones que he experimentado con esta crisis no son muy distintas de otros momentos difíciles que me ha tocado lidiar en mi trabajo. Lo más importante  con lo que me quedo de  esta crisis es que no ha restado un ápice de mi convicción de que estoy en el lugar en el que quiero estar, en el sector de los mayores,  disfrutando de las vivencias que me aportan cada uno de los mayores que viven en el centro y compartiendo muchas emociones todos los días con mis compañeros. Tenemos la suerte de estar en un sector muy vivencial y eso es precisamente lo que engancha.

Y para acabar, ¿algún mensaje para los familiares de los residentes?

Me gustaría transmitir a la gran mayoría de las familias mi agradecimiento por todas las muestras de apoyo y de confianza en el trabajo que estamos haciendo  que nos han hecho  llegar a lo largo de estas duras e intensas semanas, tanto por  emails, cartas, flores, etc.  Está siendo emocionante y yo diría que de lo más bonito que estamos  viviendo en estas circunstancias. Gran parte de esas muestras de cariño nos están ayudando a afrontar el día a día con fuerza y con ánimo porque ahora más que nunca los residentes sólo nos tienen cerca  a nosotros.

No quiero olvidarme de dar las gracias a todas las personas anónimas que nos han llamado para donarnos mascarillas hechas por ellos , pantallas, etc  así como a los compañeros de instituciones del municipio, guardia civil,  policía así como a los trabajadores del servicio de limpieza del municipio de Rivas que nos han acompañado algún día a las 20h para darnos ánimos. No quiero olvidarme de nadie.

Muchas gracias a todos, no olvidaremos tantas muestras de solidaridad.

Patricia Morán. Directora Residencia de mayores Casablanca. Licenciada en Psicología. U. Complutense de Madrid. Diplomada en Trabajo Social. U. Complutense de Madrid. Curso de Directores de Centros de Servicios Sociales.Fundación Española de estudios sociales y sanitarios. Master de Dirección y Gestión de Recursos Humanos 

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