Desde la Universidad Pablo Olavide (UPO) de Sevilla D. Jose Luis Sarasola, director del Máster de Dirección y Gestión de Centros Gerontológicos, nos concede una entrevista para saber más sobre la actualidad de los directores de residencias de mayores. En la actualidad, Sarasola es además Consejero de Gobierno de la UPO, dirige el Grupo de Investigacion PAIDI-SEJ-452 : “Investigación en Trabajo Social y Políticas Sociales “, es responsable de la Comisión de Investigación del Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales y miembro de Consejo del mismo Departamento.

¿Dónde radica la importancia de que los directivos que atienden al envejecimiento cuenten con una formación integral?

Pensamos que el colectivo de personas mayores es un colectivo que tiene características propias. Hay quien piensa que los temas económicos o de calidad de un centro hospitalario, educativo y gerontológico son similares, y realmente no es así. La antropología, la psicología y la sociabilidad que tiene la persona mayor es una parte muy sólida de la formación que impartimos. Aunque el director no va a gestionar, en muchas ocasiones, políticas sociales o temas puramente gerontológicos debe conocerlos para asesorar a su personal y establecer una política integral del centro que va a dirigir. Sin duda el director debe saber sobre temas que rodean a la vida cotidiana del mayor para poder salir airoso ante los diversos factores que se le van a presentar en su trabajo.

Los directores de residencias de mayores han de tener unas características personales para facilitar la buena realización sus funciones laborales. Los hay inspiradores, arrogantes, tóxicos… Concretemos, ¿cuáles son las aptitudes más importantes en relación con el personal del centro y la atención a los usuarios?

Destacaría el empoderamiento, un director no se tiene que ver nunca por encima de nadie pero tampoco por debajo. Tiene que mantener su papel, trabajando en red ya que los trabajos individuales no llevan absolutamente a nada. Hay que contar con un equipo y compartir proyecto. El director debe tener una enorme capacidad resiliente. En esta sociedad el fracaso nos va a acompañar, de cada tres cosas que hacemos una va a fracasar. Entonces esa capacidad de sobreponernos, de no hundirnos en el fracaso es una aptitud muy importante que tiene que tener un directivo. Evidentemente la comprensión empática y asertiva son fundamentales de igual manera. Tiene que ponerse en el lugar de otras personas para saber  mandar, siendo un jefe ético y justo. También debe saber mirar desde otra perspectiva siendo autocrítico. El director tiene que acercarse al mundo de la responsabilidad social corporativa porque ahí es donde va a conseguir ayuda. Y es que, un aspecto que se le olvida muchas veces a un directivo son los servicios comunitarios. El centro además de ser para el mayor, está a disposición de la zona geofráfica donde está ubicado, debe ser un centro abierto.

La oratoria es un arte y manejarla en situaciones difíciles resulta fundamental en el día a día de un directivo gerontológico. ¿La comunicación tiene su sitio en el plan de estudios del máster?

Necesitamos alumnos que sean extrovertidos dado que vamos a trabajar con personas, no con cosas. Entonces las personas tienen sentimientos y nosotros no solo tenemos que tener una calidez humana. Tenemos que manejar técnicas de lenguaje verbal y no verbal. Tenemos que saber acomodar lo que decimos a cómo lo decimos, de tal manera que una persona mayor o un familiar pueda seguirnos. El alumno debe tener unas cualidades, habilidades y aptitudes para que su oratoria encaje tanto el la persona mayor, en las familias como en el personal del centro. En las clases utilizamos la metodología del role playing y el alumno tiene que exponer sus trabajos ante diferentes tribunales, tanto expertos como no expertos en la materia. Sin duda, termina su formación con muy buenas competencias adquiridas en la oratoria.

El director de traje y corbata y con cara de pocos amigos tiene los días contados, nos suena anticuado. Aunque nos gusta lo vintage imaginamos un cambio a medio plazo en el contenido de estos perfiles, acompañado de la innovación social ¿Cómo cree que será el perfil del director de residencias de mayores del futuro?

Yo creo que las residencias de mayores se están privatizando. Cada vez son más las residencias de mayores que están en manos de empresas. Entonces va a tener que ser un director por una parte de corte clásico ( de chaqueta y corbata para asistir a un acto), pero también en continua interacción con los propios sindicatos defendiendo los derechos de los trabajadores de su empresa, en un ambiente más distendido.  Estamos camino de ser un reclamo para los mayores extranjeros, ya que su jubilación va a costar más barata aquí para sus gobiernos. Por tanto tendrá que dominar idiomas y tecnologías. También es verdad que va a estar con los familiares, con las propias personas mayores que están en el centro… Es como si fuera un cambio de rol continuo para adaptarse a las exigencias de cada situación.

Se rumorea que el ámbito de la geriatría busca enloquecidamente la fórmula para que los directivos mantengan la ilusión por su trabajo. ¿Nos puede dar alguna pista?

La pasión y el entusiasmo que tenemos que poner en las cosas se nos tiene que ver. Cuando compramos un producto o nos decidimos a entrar en un sitio es porque hemos visto que primero, no te han tratado agresivamente y, además, te han propuesto una forma de hacer o de entender esa cuestión que te ha seducido. Los trabajos están cambiando con tanta celeridad que no sabemos dónde vamos a estar dentro de cuatro años. El 40% de los trabajos que tenemos ahora van a desaparecer. Es verdad que mucha gente se está reinventando. El puesto de funcionario clásico es un puesto que anda a la retirada. Las plazas que van a salir requerirán que la persona de el 300% de lo que sabe para permanecer en ese puesto de trabajo. De ahí que las personas que llegan a la dirección tienen que saber que la dirección es un puesto temporal y deben hacerlo lo mejor posible, eso sí, siempre conciliando la vida laboral con la vida familiar. Si lo que hacemos no lo hacemos con interés, con pasión, creatividad y un entusiasmo grande se nos va a notar que estamos allí a la fuerza, de manera pasiva y esto perjudica al centro, al equipo y a la propia persona.

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