La vida en un instante nos cambia para siempre y pasamos a sufrir los efectos de una enfermedad devastadora con efectos colaterales imprevistos y para la cual nadie nos ha preparado, por lo que desde QMAYOR nos hemos propuesto contribuir y hablar de lo importante de la prevención (de la maldita dependencia) y de paso, alertar y reconocer los signos de un Ictus cerebral.

Hoy nos hemos acercado al CEADAC (Imserso) para tener un encuentro con su directora, os recomendamos leer atentamente esta entrevista:

Teníamos ganas de conocerte pero para los que no te ponen cara o no conocen la institución que diriges, ¿te presentas? Soy Inmaculada Gómez Pastor, doctora en Psicología por la Universidad Complutense, Neuropsicología y sobre todo, una enamorada de los servicios sociales. Desde el año 2007 dirijo el Centro de Referencia de Daño Cerebral.

Y hasta llegar al CEADAC, ¿cuál ha sido tu trayectoria profesional? Empecé como psicóloga en un centro de personas con discapacidad intelectual, dirigiendo varios centros previamente al CEADAC. Así que toda mi vida laboral me he dedicado al mundo de la discapacidad.

¿A qué se dedica el CEADAC? Es una organización espectacular, perteneciente al Imserso (Ministerio de Servicios Sociales e Igualdad). Cuyo objetivo principal es la atención a las personas con daño cerebral adquirido y no progresivo. Una peculiaridad nuestra no es tanto la atención directa de las personas en si, aunque que también, como la gestión de conocimiento, la exportación de buenas prácticas, la investigación, etc.

¿Por qué? Somos un centro estatal, de referencia. A veces nos dicen ¿El Ceadac puede atender a todas las personas de España? Ni podemos atenderles ni debemos. La atención directa está transferida. Desde este centro debemos ser capaces de sacar la mejor forma de atender a estas personas por lo que nuestros usuarios no son sólo las personas con DCA y sus familiares, sino las universidades, asociaciones, medios de comunicación… Todo lo que tenga que ver con la globalidad del daño cerebral.

¿Cómo llegan las personas?

Llegan por petición propia. No los deriva ni sanidad, ni el hospital, ni servicios sociales. La persona afectada o sus familiares solicitan la plaza. Eso sí, siempre vienen con un informe médico y uno social. Podríamos decir que los servicios de neurología y de medicina rehabilitadora son nuestros “proveedores” principales.

En junio cumpliremos 15 años de actividad. Nuestra población impacto era poca conocida (aún hoy también) y estaba encasillada dentro de la discapacidad. El modelo de atención es relativamente nuevo. Hemos hecho mucho trabajo por darnos a conocer entre las instituciones hospitalarias y de los servicios sociales. Internet nos ha ayudado mucho para que nos conozcan la sociedad.

Atendemos poblaciones que requieren un servicio especializado. En los orígenes nos dimos cuenta que las personas con daño cerebral adquirido que atendíamos en otra tipología de centros del Imserso, no recibían atención especializada. Nos llegaban personas usuarias, quizá por mi formación académica que había estudiado la parte cognitiva de las personas, lo estabamos tratando como una discapacidad física (solamente) que por entonces era lo que sabíamos. Hoy el trabajo es más holístico y personalizado.

El cerebro es plástico y esto está demostrado. Sabemos que si trabajamos de una determinada manera, en el punto álgido de la plasticidad vamos a conseguir mucha mejoría que de otra manera no se consiguen. El cerebro siempre mejora. Hay una mejoría espontánea y lo que hacemos, es aprovecharlo.

No es lo mismo un cerebro de 20 años que de 60 y por lo tanto el abordaje ha de ser diferente.

El espíritu del centro fomenta la autonomía y el respeto a la singularidad de las personas.

Hablemos en plata, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de daño cerebral?

Es una lesión (no progresiva) súbita en un cerebro desarrollado por varias razones, las más frecuentes accidentes cerebrovasculares (ya no es una patología de mayores), traumatismos craneoencefálicos, paradas cardiorespiratorias, tumores, encefalitis y otros. Ahora salvamos vidas que antes era impensable y ello ha sido gracias a los avances de la medicina de emergencia, la neurocirugía, la intensivista…

En muchas ocasiones y si las secuelas no son evidentes nos enfrentamos a un daño cerebral invisible, ¿cómo condicionan sus vidas éste hecho?

A ver, un daño invisible puede ser la anosagnosia, personas que no tienen percepción de sus déficits funcionales neurológicos y el que lo sufre no es consciente del problema pero en general, la sociedad es la que se tiene que dar cuenta de lo que les pasa.

¿Y si no no nos damos cuenta?

Uno de nuestros objetivos es visibilizar el daño cerebral para que la sociedad lo conozca y lo comprenda. No podemos estigmatizarles. El daño muchas veces es invisible.

Como psicóloga, ¿qué consejos tiene para todas las personas que nos están leyendo y cuidando a una persona afectada por daño cerebral?

Me apasiona mi trabajo. Los usuarios de este centro, también son las familias y el entorno de la persona con daño cerebral. Tenemos un programa de familias (informativo) dar pautas para atender al familiar.

No hay dos cerebros iguales, luego no hay dos programas iguales, ni dos consejos iguales.

Una novedad es que vamos a hacer teleformación precisamente dirigida a los cuidadores, en un plano cognitivo. La dificultad motora es un fastidio pero hay sillas de ruedas, aunque trabajamos para que se dejen. Por eso, como antes decía, al ser un daño invisible les damos pautas para que entiendan lo que está pasando y herramientas para afrontarlo.

Yo les recomendaría que leyeran He sufrido un daño cerebral. Y ahora ¿qué? Donde con palabras coloquiales explicamos les damos consejos muy útiles.

Me parece esencial el papel de personas conocidas por la sociedad como Silvia Abascal (actriz) o Alberto Contador. Casos donde la recuperación es un soplo de esperanza para los que ahora mismo están luchando.

El daño cerebral tiene solución.

¿Qué noticia te gustaría que diésemos este año?

(Se lo piensa) “Hemos conseguido que las neuronas vuelvan a funcionar a pleno rendimiento” pero como eso me parece una hipótesis muy difícil de alcanzarlo a día de hoy; que todas las personas que sufren un daño cerebral hayan podido acceder a un recurso rehabilitador como el que ofrecemos en este centro.

¡Ojalá!, añadimos nosotros.

Centro de Referencia Estatal de Atención al Daño Cerebral (Ceadac)
c/ Río Bullaque, 1 28034 Madrid
Teléfono: +34 917 355 190
Correo Electrónico: info@ceadac.es
Dirección web: www.ceadac.es
Horario: De lunes a jueves de 9:00 a 17:00 horas y viernes de 9:00 a 14:00 horas
Transporte
Autobuses: líneas 124, 133, 83 y 67.
Metro: línea 9, estaciones Barrio del Pilar o Herrera Oria.
Renfe: Estación Ramón y Cajal de la líneas de cercanías C-3, C-7 y C-8.

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