¿Cómo puede ayudar la fisioterapia a las personas mayores?

Me atrevería a decir que es el grupo de edad al que más pueden ayudar los fisioterapeutas, sobre todo en el actual marco de envejecimiento de la población. ¿Por qué? Según la OMS, la salud de las personas mayores no debe medirse en términos de enfermedad sino de función ya que esta es la que determina mejor la expectativa y calidad de vida y los recursos o apoyos que se precisarán. Si el objetivo en los mayores es mantener un nivel de función que permita el grado de autonomía más elevado posible y la fisioterapia es la encargada de desarrollar, mantener y recuperar el máximo movimiento y la capacidad funcional de las personas…¡no se me ocurre cómo no podemos ayudar! En realidad habría que abogar por situar la fisioterapia en el lugar que merecen los mayores.

¿Qué hace un fisioterapeuta cuando le duele?

Afortunadamente no he tenido ninguna dolencia grave que no pudiera manejar de manera autónoma. Por norma general y en contra de la creencia popular, los tratamientos activos han demostrado su superioridad frente a los tratamientos pasivos en los que el paciente se deja hacer. Tumbarse en la camilla y no mover un dedo es una práctica que irá disminuyendo poco a poco y quedará limitada a los casos comprobados científicamente.

Estamos hechos para movernos, sino no tendríamos tantas articulaciones 🙂

¿Por dónde van los tiros en la fisioterapia geriátrica?

Se está haciendo un ejercicio de responsabilidad por parte de los profesionales y empresas del sector para aplicar los tratamientos de fisioterapia basada en evidencia. Debemos dejar a un lado el “a mi me funciona” o el “siempre se ha hecho así”. Hay que fomentar un entorno de confianza, motivación y autonomía que permita al fisioterapeuta expresar su potencial para ayudar a los mayores en su proceso. Los fisioterapeutas, así como el resto de profesionales de la salud, somos elementos claves en la promoción de la salud y prevención de la enfermedad, no solo en el tratamiento y rehabilitación. De lo contrario estaremos obviando una gran parte de la ecuación cuyo fin es promover estilos de vida saludables y prevenir enfermedades, medidas que en la mayoría de los casos son mucho más efectivas y baratas.

¿Y qué propones para estos temas de promoción y prevención?

Educación para la salud: ayudar a que los y las mayores adquieran conocimientos, actitudes y habilidades que les permitan tomar las riendas de su salud, entendiendo esta no como un fin sino como un medio para lograr sus metas y propósitos. Para ello es necesario investigar, acercar la investigación a la práctica clínica y reclamar y promover líneas de actuación a nivel comunitario y estatal. Siempre contando con la opinión y preferencias de los mayores.

¿En qué consiste tu trabajo diario?

Puede dividirse en dos grandes bloques que se complementan y no tienen sentido el uno sin el otro. Por un lado está la labor preventiva, asistencial y de rehabilitación mediante tratamientos individuales o grupales que se adaptan a las distintas necesidades de los mayores, tanto en planta como en sala. En la misma línea se encuentra la labor de promoción de la salud con el objetivo de que los residentes se mantengan físicamente activos en la medida de sus posibilidades, en un intento de alcanzar las recomendaciones mínimas de la OMS. Por el otro lado están las valoraciones, seguimientos y planes de atención individualizada (PAI) que permiten detectar las necesidades, plantear los objetivos y los tratamientos a realizar.

Colaborar en la adecuada higiene postural de los residentes y en la correcta selección y manejo de productos de apoyo también son tareas propias entre otras muchas. La finalidad de mis intervenciones es que todo aquello que los mayores trabajan conmigo se traduzca en una mejora o mantenimiento de su funcionalidad. Debe repercutir en su día a día.

¿Qué has aprendido después de tanto tiempo tratando a los mayores?

Ellos y ellas te lo dan todo si les tratas con una sonrisa, les encanta bromear, que les hables de tú a tú sin caer en el paternalismo. Aprendo con ellos cada día, su capacidad de superación, sus ganas de recuperarse sin han sufrido alguna lesión. Hay que acompañarles en esta etapa de la vida, no juzgarles ni creerse superiores. Ahora sé lo que un tílburi, un celemín, un requeté y un bacín. También sé cuando se siembran los tomates y que de bien nacido es ser agradecido.

Los mayores lo agradecen todo a poco que les atiendas bien.

¿Cuesta mucho motivar a los mayores para que acudan a las sesiones de fisioterapia?

El perfil de los usuarios de residencias es muy variado. Obviamente aquellos que tienen sus capacidades más afectadas no comprenden la necesidad o no pueden ejecutar las pautas. No obstante. cuando el grado de colaboración es aceptable, haya o no un deterioro físico o cognitivo, los mayores no dejan de darme un ejemplo de tesón y ganas de seguir adelante. Para algunos dar unos pasos es un logro; pero otros con 80 o 90 años acuden a la sala y hacen ejercicios de fuerza como sentadillas, equilibrio sobre una pierna o levantamientos de un balón medicinal. Hace unos meses implanté el programa de ejercicio multicomponente Vivifrail y lo más interesante es ver cómo muchos de ellos han entendido su importancia y cuando llegan a la sala, saludan y comienzan sus rutinas pautadas con gomas, pesos, ejercicios de autocargas o de marcha de puntillas y talones. Incluso los más autónomos realizan las rutinas en su tiempo libre. Eso es una satisfacción y el verdadero objetivo siempre que sea posible: el autocuidado.

¿Qué te gustaría que pensaran los mayores a los que atiendes sobre tu trabajo?

Hace poco hice un “experimento” sobre qué entienden los mayores por fisioterapia. Les pedí que me dijeran las 3 primeras palabras que se les vinieran a la cabeza cuando pensaban en la fisioterapia, en lo que hacían conmigo. Aunque cabía esperar buenos resultados ya que comentamos las sesiones casi a diario, llamaba la atención el carácter positivo de las respuestas, el dinamismo que sugerían muchos términos (movimiento, andar, paralelas…) y que una de las palabras más repetidas fuera “necesario”.

¿Cuál crees que es la mayor ventaja de vivir en una residencia?

Definitivamente estar rodeado por un equipo profesional interdisciplinar que puede valorar día a día las medidas adoptadas en el entorno en que vive la persona. El potencial de esta idea es enorme.

Cuando seas mayor, ¿vivirías en una?

Tengo claro que el trabajo que hoy se empieza a desarrollar en las residencias está situando la atención prestada a un nivel muy alto que la sociedad empieza a apreciar paulatinamente. El día de mañana seremos más exigentes; nosotros y nuestros familiares buscaremos entornos activos, con prácticas que tiendan a la excelencia, apoyadas en la evidencia científica y centradas en la persona. De lo contrario, con el conocimiento en la mano, podríamos encontrarnos ante una mala praxis de los profesionales. Por ejemplo, si el entrenamiento de fuerza ayuda a controlar la diabetes tipo II en pacientes mayores, ¿por qué usted no me lo pauta?

Las residencias nunca más volverán a ser simples centros de retiro. Será fundamental el apoyo de las instituciones y el reconocimiento a la labor de los profesionales.

¿Tienes otros proyectos relacionados con los mayores?

Sí, escribo entradas relacionadas con los mayores en mi blog fisioconectados.com. También voy a empezar a colaborar en LaFisioterapia.net con artículos sobre fisioterapia en geriatría principalmente. Si no conocéis su página os estáis perdiendo uno de los referentes de la fisioterapia sin apellidos dedicado a acercar la evidencia científica a profesionales y pacientes de forma fácil y atractiva.

Por otra parte soy co-creador y docente del curso MOOC Running Saludable 2.0. Los MOOC son cursos online masivos y gratuitos. Llevamos 2 ediciones con más de 1000 participantes y es curioso que muchos de ellos son veteranos. 

Alejandro Buldón es fisioterapeuta, especialista en geriatría, actividad física y deporte y máster en redes sociales y aprendizaje digital con @alex_BulOl