• ¿Cuál es la importancia del desarrollo de la espiritualidad en el envejecimiento?

Toda etapa de la vida requiere sentido, significado, un por qué y un para qué vivir. A esa dimensión de sentido denominamos espiritualidad. Obviamente, el envejecimiento como cualquier otra etapa de la vida requiere sentido. A veces, cuando el envejecimiento va vinculado a pérdidas significativas de identidad personal (pérdida de las relaciones, del trabajo, de la independencia económica, etc…) no es fácil encontrar sentido al vivir de cada día. Es entonces cuando creo, puede ser necesaria ayuda para redescubrir un proyecto con sentido para poder vivir satisfactoriamente.

  • Desde tu punto de vista, ¿cuál es la asistencia espiritual en los espacios de atención geriátrica más allá de la misa católica semanal?

La misa dominical ha sido para algunas personas además de una práctica religiosa, una actividad significativa para una identidad, la identidad de pertenencia a un colectivo, a la comunidad cristiana, a la Iglesia. Obviamente cuando esto ha sido así es muy importante no perder la posibilidad de mantener esa identidad y ese vínculo que debiera de ir unido a dar apoyos para mantener las relaciones con la Iglesia, sea la católica o cualquier otra comunidad religiosa.

Junto a esa identidad religiosa hay que atender otras dimensiones de sentido: asuntos pendientes significativos para una persona concreta con un código moral concreto (por ejemplo recuperar alguna relación perdida, organizar sus bienes económicos, hacer una visita o un viaje pendiente…), posibilitar vivir de acuerdo a los propios valores ( por ejemplo continuar gestionando su dinero, o acudiendo periódicamente a un acto cultural , u otras acciones de gran significado para una persona en concreta). En mi caso, creo que una visita quincenal a la universidad, o quizá acudir a un congreso una vez al año, o visitar mi pueblo de vez en cuando, podrían tener un gran sentido para mi.

Pero además hay que encontrar sentido al resto de las dimensiones del vivir, un vivir nuevo, con personas nuevas, con costumbres y valores nuevos, con una nueva organización… y para eso hay que facilitar situaciones gratificantes para cada persona en la cotidianidad

  • Actividades como colorear mandalas o completar fichas de estimulación cognitiva se prescriben a discreción. ¿Qué se puede hacer para llenar el tiempo de actividad con propuestas significativas que aporten valor a las personas que viven en centros?

Pienso que lo importante es que los profesionales estén interesados en conocer qué es significativo para cada persona, evitando generalizaciones y despersonalizaciones. De hecho, no sé si un horario organizado por actividades donde cada persona esté apuntada a una actividad y se le lleve a la misma sin preguntarle, es muy recomendable. Está bien que exista esa posibilidad, pero que sea una posibilidad de “ocio” en la vida cotidiana, y como tal “ocio” tiene carácter “voluntario”.

Y luego está la vida cotidiana donde las personas vivimos con cierta rutina lo que nos da identidad y significado. Esa cotidianidad no es posible mantenerla en un servicio o centro residencial, y por tanto es importante descubrir y facilitar periódicamente  lo significativo para una persona que está vinculado a su identidad (por ejemplo, te ayudamos a que vayas a tu habitación en el horario de mayor número de visitas porque conocemos que a ti te desagrada estar expuesta a que te pregunten cosas personas que no conoces) o damos apoyos para que puedas ver determinado programa de TV o para realizar una videoconferencia con una amiga que difícilmente puede venir a visitarte.

  • La percepción que tenemos sobre el envejecimiento influye en el trato que damos hacia las personas mayores. ¿Cómo podemos inyectar dosis de ética y moral para mejorar la calidad de la atención al colectivo de personas mayores?

Cómo bien dices depende de la percepción, de las “gafas” o filtros que tenemos puestos en la mirada (a veces sin darnos cuenta), y que nos hacen percibir rápidamente algunas cosas (por ejemplo cuando una persona no come) y no otras (por ejemplo cuando una persona no sonríe). Esa percepción nos lleva a realizar determinadas acciones y no otras (por ejemplo digo a la enfermera que come poco y pronto le pautan un batido protéico y no le pregunto a la persona cómo está o si le pasa algo).

No sé cómo se puede inyectar ética profesional, o simplemente ética cívil que nos capacite para reconocer el “Valor” de cada persona, y nos sintamos obligados a tratarle con respeto y buscar el modo de que su vida sea buena, sin sufrimiento y con sentido. Sé que tiene que ver con capacitarnos tanto en conocimientos como en emociones como la compasión, la misericordia o la hospitalidad. Capacitarnos para un buen cuidado, para atender correctamente, protegiendo sus derechos con solicitud y diligencia, y así irnos  humanizando y autorrealizándonos.

  • En tu carrera profesional, ¿has vivido anécdotas relacionadas con la Conversión de personas que estaban desconectadas de esa parte de su ser más profundo?

Tengo mi propia experiencia y también la de otras personas que han descubierto necesidades que estaban latentes, necesidades de sentido en la limitación, la enfermedad y el “no poder”. Cuando descubrimos nuestra “autoinsuficiencia” es cuando en muchas ocasiones surge la pregunta de cómo y para qué vivir, y lo qué es más importante: qué vivir. Recuerdo especialmente a Miguel, un gran amigo con una vida llena de éxitos conseguidos con grandísimo esfuerzo y voluntad. Fue en un centro residencial donde vivió sus últimos años con un parkinson muy avanzado, donde aprendió a vivir confiado y confiando; ese es el gran aprendizaje de la limitación, aprender a Confiar…y en la confianza encontrar sentido.

  • ¿Cuál será tu papel si algún día recurres a una institución donde apoyen tu proyecto de vida? Serás una señora pasota, colaboradora, quejica, exigente, conformista, beata, luchadora, derrotista… ¿o ninguna de todas ellas?

No lo sé, sinceramente no lo sé. Imagino que dependerá en gran medida de mi proceso físico. Somos cuerpo, principalmente somos cuerpo, una “corporalidad sujeta a aflicciones” que diría MacIntyre. Creo que he ido aprendiendo en la vida a “aceptar” mis capacidades y mis limitaciones, y espero poder asumir mis limitaciones y reencontrar sentido en cada etapa, pero sin duda eso dependerá de mi vivencia corporal y de los apoyos que haya a mi alrededor y me posibiliten poder vivir lo importante en cada momento.

  • ¿Qué 3 cosas te llevarías contigo a este nuevo espacio de vida?

Sólo una: Un medio que me permita comunicarme con los que quiero, (aunque no sea verbalmente si he perdido esa capacidad). Ahora pienso que sería un sistema tipo videoconferencia para ver-percibir-entrar en contacto con los que quiero y me conocen. Si además puedo tocarles y tocarme, besarme y abrazarme, mejor. Confío en que ellos que saben quién y cómo soy, tomen las decisiones que yo hubiera tomado, cuando yo ya no pueda hacerlo.

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