La compañera Rebeca Rebolo Constenla dirige este hogar entrañable en Vigo (Galicia, España) desde el año 2004. Enfermera y grado Superior en Gerontología y Experta en Gerontología Clínica (Universidad de Santiago de Compostela y A Coruña) ha integrado el modelo de la AICP (Atención Integral Centrada en la Persona) y el módelo nórdico de “vivir fuera de casa, pero como en casa” (“housing”) con acierto y satisfacción de las personas que allí viven, sus familias y amistades, y la de los trabajadores.

O Lecer – Senior Care es un hogar para mayores, pero ¿cómo hacéis para que ellas y ellos se sientan como en casa? 

Pues todo empieza incluso antes de que lleguen a vivir en O Lecer, realizamos una entrevista con ellos y sus familiares en la que nos hablan de los gustos y preferencias a la hora de realizar las actividades básicas de la vida diaria (hora de levantarse /acostarse, si se duchan o asean, lo que les gusta desayunar …. etc) o a la hora de realizar actividades de ocio. Así cuando llegan a nuestro hogar, aparte de recibirlos con un regalo de bienvenida en base a sus gustos, los primeros días ya nos adaptamos a la información recogida y ellos notan menos el cambio de domicilio.

A parte de esto, el entorno en general es tanto en su decoración, en sus dimensiones y en su arquitectura como una casa, lo cual ayuda enormemente a que su sentimiento de pertenencia incremente día a día.

La escasa rotación de personal que hay en O Lecer, facilita los vínculos de los residentes hacia el personal y vicerversa.

¿Cómo gestionáis el sentimiento de culpa que las familias sienten cuando os confían la responsabilidad de los cuidados de sus familiares?

Me alegra que nos hagas esa pregunta porque no es tarea nada fácil en según qué casos, y a veces se establece una relación de interdependencia complicada de gestionar.

En primer lugar tiene que haber una intención de querer que las cosas sean de otra manera, si no es muy difícil que algo cambie.

Por otra parte se trabaja con la familia para hacerles ver, que de todas las opciones alcanzables y asumibles y con el menor riesgo, la elegida si no es la deseable, es la menos mala.

Y por último estando muy cerca de ellos, dándoles transparencia y poniendo toda la información necesaria a su disposición, tanto la buena como la no tan buena.

Aún así y a todo, no siempre se logra desprenderlos de ese sentimiento, porque como ya dije al principio todo depende de la predisposición de cada uno.

Y en el plano personal, ¿cómo abordas la muerte de las personas a las que durante tantos años atendéis?

Si os referís a mí personalmente, después de más de 14 años en el sector y siendo enfermera, pues lo vas normalizando y asumiendo que es algo que forma parte de la vida. 

Es una consecuencia necesaria e inevitable de la vida y aunque siempre que fallece alguien que ha estado viviendo contigo durante un tiempo necesitas unos días para recomponerte las cosas son como son.

Nos pasa una cosa curiosa, que siempre que fallece alguien, al tiempo viene alguien a vivir que nos la recuerda por su forma de ser, por como habla, por cómo se comporta o por el sentido del humor, da igual, el caso es como que hay algo de cada uno de los olecereños que lo volvemos a recuperar tiempo después. Es curioso pero la verdad a los que llevamos tiempo trabajando juntos en esta casa nos alegra cuando pasa.

¿Algún familiar te ha sacado los colores? Seamos críticos (no destructivos)

Sí, por diferentes motivos y la mayoría no relacionados con temas estrictamente profesionales. A veces incluso más por vergüenza ajena con algunas situaciones que hemos vivido.

¿Cómo concilias la vida profesional y la personal, especialmente en lo referido al cuidado de tus padres? (Se lo preguntaríamos también a un hombre, ¡eh!)

De momento en ese cuidado todavía no tengo que pensar mucho, son jóvenes y con buena salud física y cognitiva, todavía me cuidan ellos a mí de vez en cuando echándome una mano.

Lo más difícil es separar la vida profesional de la personal, dado las horas que trabajo día a día y que es un centro que está abierto las 24 horas, los 365 al año.

Desde hace 100 años con la misma pasión

¿Cuántas veces te has dicho “qué hago yo aquí”? ¿Cómo superas las dificultades de emprender en el sector?

Muchas, sobre todo por lo que te comentaba antes, soy una soñadora y a veces el estar tan atada profesionalmente choca frontalmente con esos sueños. 

Otras veces esos sueños, ayudan a superar las dificultades de emprender, que son muchas, en este sector y en cualquier otro me imagino. Otras las supero apoyándome en mi familia, en mi pareja, en mi equipo o en mí misma, soy muy cabezota, persistente y perfeccionista y aunque me caiga sigo luchando por lo que creo y deseo. 

En este caso es, porque creo y estoy convencida que hay otra forma de apoyar a las personas mayores en su vida, y que no se está haciendo bien, y yo quiero aportar mi granito de arena para hacer ver a las personas, que hay otra forma posible de realizar las cosas desde la una atención más centrada en la persona y menos en el servicio. 

Quizás nunca llegue a ser rica y poderosa, pero si a ser feliz día a día en mi trabajo. ¡Ya lo conseguí!

Y después también me ayuda mucho formarme y buscar objetivos nuevos, apoyarme en otros profesionales que me ayudan a reconducir situaciones estresantes, el viajar y el cultivar el interior lo más que puedo.

Nos encanta leer. ¿Qué libros te han marcado para el desarrollo de tu trayectoria profesional?

Pues libros que hayan marcado mi trayectoria profesional en sí no tengo la verdad, soy de leer más artículos, blogs o realizar formaciones, que de leer libros relacionados con el sector de los mayores, para mí la lectura tiene que ser una evasión o una motivación.

Os puedo decir libros que he leído y que me han gustado o me han servido de guía y que intento aplicarlos en mi día a día.

  • El alquimista de Paulo Coelho
  • El hombre del Baobab de David Cantero
  • 27 días para controlar su tiempo de Jose María Vicedo
  • Coaching con PNL de Joseph O´Connor y Andrea Lages
  • Modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona de Pilar Rodríguez Rodríguez y Antoni Vilà i Mancebo.

Más info en: www.olecer.com

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