A pocos semanas del XIII Congreso Nacional Lares, que tendrá lugar en la ciudad de Madrid del 24 al 26 de Octubre de 2018, bajo el lema “Comprometidos en el Buen Hacer”, nos hemos citado con su Presidente, Juan Ignacio Vela para hablar sobre la persona al frente de la institución.

¿Quién es Juan Ignacio?

(se ríe y titubea). ¡Qué poco me gusta hablar de mi mismo! Juan Ignacio es una persona que desde siempre, desde muy pequeñito tenía la ilusión de dedicar su vida a los demás. Luego la vida te va sorprendiendo y te da aquello que estás buscando, y me ha ido llevando por senderos que nunca hubiese cogido. Desde en Algeciras que trabajé con 19 años con inmigrantes y sin hogar, luego pasé a discapacidad donde trabajé en Cataluña y luego en centros de exclusión social, mayores, sida, drogas, prostitución, trata… Todo ello me ha llevado a ser la persona que soy hoy.

Frente a las etiquetas, he intentado que estas personas con tu relación se sientan bien y si encima les puedes hacer un poco más feliz, ese es el único objetivo que tengo. La gente que se encuentre conmigo espero que les haya ayudado a ello.

¿Qué es Lares?

Esta es una pregunta muy interesante porque hay quien puede decir que es una estructura, una institución, una fundación, un grupo social pero sobre todo, Lares es la suma de las voluntades de muchas personas que también en su ámbito de hacer diario aportan por un compromiso con la ciudadanía. En un principio empezamos con mayores, luego con discapacidad y otros colectivos, pensando que sólo juntos podríamos tener una voz más fuerte y más significativa en nuestra sociedad. Esa voz de las personas que trabajan con personas mayores en España desde el ámbito no lucrativo no tenían voz. Tenían voz los grandes grupos empresariales o incluso las grandes patronales.

Pilar Rodríguez como nunca antes

¿Cuántos centros gestiona Lares?

Indirectamente, sus asociados gestionan aproximadamente 1000 centros en toda España, atendiendo a 70.000 personas.

Lares comenzó con entidades religiosas pero luego con el paso del tiempo y como es el espíritu de Lares y en sus estatus, se incorporan entidades que comparten con nosotros el compromiso del humanismo cristianismo y que sean entidades no lucrativas.

¿Fuiste cuidador de tus padres?

No, mis padres se murieron jóvenes.

¿Qué les dirías a esas personas que nos leen y tienen miedo o culpa ante el ingreso de sus padres en una residencia de mayores?

No soy de dar muchos consejos pero yo creo que el respeto, el 95 % de las personas quieren seguir en sus casas siempre que tengan la calidad asistencial, los cuidados y el cariño. ¿Cuál es el problema? Que nuestra sociedad, totalmente individualista, con familias cortas, donde los hijos están fuera y las dificultades son tremendas.

Existen muchas personas mayores que viven solas y hay estudios que dicen que la soledad acelera el envejecimiento patológico, la dependencia e incluso desaparecen las ganas de vivir. Por lo tanto, claro que las residencias son necesarias. Nuestro compromiso es que esa persona esté como en su casa y con un trato familiar y altamente cualificado pero nunca vamos a sustituir el cariño de un hijo o un nieto.

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¿Desde cuándo diriges Lares? 

Desde hace tres años y medio.

¿ Cómo está siendo esta tarea?

¡Apasionante! (lo expresa con fuerza y alegría) Cuando empecé había un reto muy importante de intentar abrir Lares a todo el tema de la dependencia y la exclusión social y dando respuesta a  centros con este perfil e intentando hacer más participativa la organización. En esta línea, en Europa nos hemos incorporado a federaciones como la red europea de envejecimiento, la red de empleadores sociales. Tenemos que abrir la colaboración con otras entidades y trabajar en un mismo objetivo: luchar contra la discriminación de las personas mayores, contra las etiquetas…

“Las tardes son eternas”

¿Qué cinco palabras definen la filosofía de Lares?

Esto lo dice muy bien el lema: compromiso, solidaridad que es lo que nos hace grandes, personas singulares e íntegras, dignidad y  comunidad. Lares pretende ser una institución que trabaja en la sociedad en su conjunto, no sólo en el sector de la dependencia. El aspecto comunitario, de inclusión, nos parece esencial para el futuro del trabajo de nuestras organizaciones.

Hablemos del lenguaje ¿Existe alguna diferencia de matiz cuando decimos dependientes o personas con algún grado de dependencia? 

Ya sé que el lenguaje se está usando como un arma para definir. Me preocupa el lenguaje, el uso y la intención del mismo. A mi gustaría hablar del grado de autonomía más que del grado de dependencia. Hablemos desde una relación positiva de las personas y no sólo de lo negativo. Fijémonos en lo positivo y en todo lo que nos une para generar relaciones más empáticas. La sociedad tiene que hacer un esfuerzo de empatía con la persona que tenemos al lado. Si te nombro en lo positivo, serás mejor cada día y un poco, como el efecto pigmalión.

¿Qué te parecen las sujeciones?

Lares tiene un grupo de trabajo por las no sujeciones. Trabajamos como órgano fundacional de la Plataforma in sujeciones porque creemos que éstas son un elemento a eliminar. Tenemos que hacer un esfuerzo por demostrar la evidencia de estas medidas y que son factibles. Por ejemplo Lares Valencia tiene un programa muy extenso con Dignitas Vitae o también en Navarra donde hay un programa avalado por el gobierno. Cuando atamos eliminamos la dignidad de las personas y con esto claro, desde Lares vamos a trabajar con mayor intensidad para que haya sujeciones cero.

¿Cómo está siendo esta transformación del colectivo religioso de atender un asilo a centros donde se promueve la autonomía personal?

Es un camino de hace muchos, no ha empezado ahora ni hace cuatro días. La mayoría de los centros, aunque algunos conserven la denominación de asilo, pertenecientes a Lares son entidades de primer orden que están trabajando en la humanización de los cuidados. Existen dificultades por resistencias pero ya no hay vuelta atrás. Nuestras unidades de convivencia se parecen ya más a un hogar. Existen más de 9000 voluntarios que también participan para conseguir que así sea y esto es un valor añadido.

¿Los cuidados en el ámbito religioso han sido una cuestión de mujeres? ¿No existen congregaciones masculinas dedicadas a los cuidados de personas mayores?

Sí, claro que hay. Los franciscanos, la mía que soy franciscano de la Cruz Blanca, los camilos… aunque bien es cierto, que los cuidados han sido un privilegio y así me gusta decirlo en el que las mujeres han tenido ese papel pero muchos hombres estamos en esa tarea y ellas nos enseñan mucho.

Para ir terminando, háblanos del próximo congreso. Invita a los lectores de Qmayor Magazine a que os acompañen. 

Les invito porque no es un congreso más. Se van a juntar con grandes patas como el conocimiento y las habilidades a través de 24 talleres y sobre todo de las emociones.

¿Cómo te ves con cuarenta años más?

Muy mayor, cuidado por mi comunidad religiosa en Huesca (España) que son como una familia.

Juan Ignacio Vela es Hermano Franciscano de la Cruz Blanca es presidente de Lares Federación y presidente del Patronato de la Fundación Lares, desde el 24 de junio de 2015. Es presidente de Lares Asociación desde el 24 de junio de 2016.

Reconocimientos:

  • Medalla San Jorge a los Valores Humanos del Gobierno de Aragón como reconocimiento a su labor a las personas más necesitadas. Fue el 11 de abril de 1994.
  • Premio Reina Sofía a la Solidaridad
  • Medalla de la Cruz Roja Internacional

Formación: Diplomado en Trabajo Social por la Universidad de Zaragoza y Máster en Dirección y Gestión de Organizaciones No Lucrativas.