Félix López Sánchez ha sido el primer Catedrático de Psicología de la Sexualidad en la universidad española en el año 1990, impartiendo desde 1979 la asignatura de Psicología de la Sexualidad en la Universidad de Salamanca. Lleva 35 años entregado a la docencia y a la investigación en este ámbito, realizando su actividad en el campo del desarrollo sexual, afectivo y social. Autor de numerosos artículos, ponencias y libros. Nos interesamos por la Ética de las relaciones sexuales y amorosas, que dan título a su último libro y temas relacionados con el envejecimiento a los que este profesor ha aportado luz a lo largo de su carrera. Hoy en Qmayor tenemos el placer de compartir un café con una autoridad en la materia.

¿Qué te ha motivado a escribir este libro?

Acumulo una experiencia clínica importante, siempre estando en contacto con la realidad. Mucha gente sufre las consecuencias de la banalidad y las agresiones como el abuso sexual, acoso, etc. Es un ataque frontal a la ética del consentimiento, de la lealtad y del placer. A la gente hay que facilitarle condiciones de libertad y ética para vivir mejor. 

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El último libro de Félix López

Hemos pasado de la censura a la comercialización del sexo viviendo una intensa polaridad enfrentada por lo moralista y lo banal. ¿Estamos de alguna manera presionados a consumir sexo?

La gente que tiene autonomía tiene libertad con respecto al sexo. Es la gente joven, superficial o banal la que siente más presión por parte de la sociedad y los medios en este tema. Por ejemplo, con la novela de 50 sombras de Grey hemos visto un recorrido brutal desde el miedo a la libertad hasta la incitación a experimentar aquello que a uno no le atrae. Lo más inteligente es ser auténtico. Uno tiene que saber cuándo su semáforo interior está verde para actuar con libertad, ámbar para decidir bajo la prudencia o rojo. Suelo escuchar personas arrepentidas de haber actuado bajo los efectos del alcohol, las drogas, la presión… y estas son las que se saltaron el semáforo en rojo. Debemos educar a la gente en un discurso de autenticidad, libertad y ética del consentimiento. Puedo desnudarme y dejar la ropa fuera antes de entrar, pero no se quedarán en ella mi libertad ni mi dignidad, las llevaré conmigo.

“No se puede forzar a nadie, las personas somos libres y es que la libertad nunca está bajo contrato. Tenemos el patrimonio de la libertad, esto es lo que hay que entender. Simplemente debemos usar la libertad con responsabilidad. Este es el salto cualitativo: la sexualidad se ha hecho humana, podemos gestionarla todos”.

La mayoría de las religiones tienen muchos aspectos positivos desde el punto de vista de la ética general. Sin embargo, el derecho al placer y a la sexualidad sigue siendo un aspecto inmovilista.

El discurso oficial de la iglesia sobre la sexualidad siempre ha estado unido a una pulsión que entraña peligros. Canaliza la sexualidad hacia el matrimonio heterosexual la concibe solo como una herramienta de reproducción. Esto es insostenible ya que no responde a la realidad. La sexualidad está presente en El cantar de los cantares y otras escenas evangélicas como la defensa de Jesús a la mujer adúltera o la relación de Jesús con María Magdalena. En la Biblia hay cosas magníficas. Sin embargo el dogma de la iglesia católica no interpreta bien la sexualidad. La virgen tiene al hijo de Dios sin perder la virginidad. Somos sexuados, no puedo comprender cómo apartan la sexualidad humana. El papa actual tiene gestos más positivos hacia la sexualidad, pero muchos creyentes todavía tienen una tarea pendiente: reconciliarse con el acto sexual humano. Tenemos la suerte de que la mayor parte de los creyentes en España no son fundamentalistas pero debería empezar a dejarse atrás la concepción de la sexualidad como pulsión, como un peligro ubicado en las partes bajas del cuerpo.

GARCILASO DE LA VEGA

Garcilaso De La Vega

Este poema, recuperado de tu libro, describe las carencias y sufrimientos vinculados con las emociones y las necesidades sexuales y amorosas. Podría representar el riesgo que existe en la vejez de sufrir los tres tipos de soledad: emocional, social y sexual o amorosa. ¿Crees que se está abordando correctamente la prevención de este tema en la actualidad en los colectivos más vulnerables?

Se les está creando dificultades en lugar de afrontarlo bien. Si yo no puedo tocar, besar, acariciar… no puedo relacionarme con mis iguales. Persiguiendo la sexualidad lo único que se favorece es la soledad en las tres dimensiones.

La Declaración de Derechos Sexuales, reformada en el Congreso Mundial de 2000 en Hong Kong reivindica el Derecho al placer sexual, entre otros. ¿Crees que las personas mayores se sienten libres de ejercerlo? 

El autoerotismo es más propio de varones jóvenes y sin pareja. Hay un prejuicio muy extendido y por ello hay que trabajar con la propiedad del cuerpo en las personas mayores. Un mensaje para todos ellos: relájese y sea dueño de su cuerpo y de su placer. Los afectos están abiertos toda la vida, nadie va a venir a cerrárselos. De hecho, el tacto es el sentido que mejor se mantiene con la edad y la vía más directa al placer. La fisiología del placer sexual en la vejez requiere más estimulación pero funciona muy bien. Hay que hacer un canto al tacto.

Félix López

Félix López

¿Cuál es el secreto para seguir siendo una persona tan activa?

No creo que se trate de secretos, simplemente me siento afortunado por mi salud. Procuro que mi vida tenga una función social. Algunos pensadores griegos consideraban que para que a uno le vaya bien o tenga un buen daimon en la vida es necesario lo siguiente: tener buena herencia biológica, buena herencia social o educación y cuidados familiares, suerte y esfuerzo personal. Para empezar, considero que he recibido una buena herencia, mi padre era un campesino muy vitalista. De hecho, nadie ha conseguido definirme tan bien como lo hizo mi mujer en una ocasión al decirme “Eres como tu padre pero con filosofías”. En segundo lugar, he tenido una buena socialización y, además, la suerte y el azar siempre han estado de mi lado pues nunca he tenido que preocuparme por el trabajo. Digamos que he vivido en una época mucho más favorecedora de la suerte que en la actualidad. Las generaciones actuales están repletas de jóvenes brillantes que realmente tienen la suerte más difícil. Por último, hay otro factor definitivo, el esfuerzo personal. Le debo muchísimo a la fortuna, no tengo secretos, me siento inmensamente afortunado. Hay que tener motivos para vivir y aceptar los procesos del envejecimiento.

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