Belén Bueno es profesora Titular de la Universidad de Salamanca en la Facultad de Psicología. Impartiendo asignaturas de Psicología del Envejecimiento, Intervención en la vejez y Desarrollo personal y emocional. Tuvimos la suerte de pasar por sus clases y claro, nos caló hondo. Tanto que hoy llamamos a su puerta deseando compartir una cápsula de sabiduría y actualidad.

Dirige el Máster Universitario en Psicogerontología en la Usal, de carácter interuniversitario junto con las universidades de Barcelona, Santiago de Compostela y Valencia. Incansable en su pasión, también dirige el Máster en Gerontología y el Máster en Dirección y gestión de centros gerontológicos de la Usal. Charlamos con ella para vislumbrar la luz al final del túnel generado por la regulación de la figura del Psicólogo General Sanitario.

  • Dentro del programa de Grado en Psicología, ¿consideras suficiente la formación en gerontología, teniendo en cuenta las características de la población?, ¿Es realista el planteamiento? 

La formación de grado es una formación generalista que pretende sentar las bases del campo de la psicología. Entendemos que no se puede dar toda la formación que sería deseable en relación con las diferentes líneas de actuación. El sector de las personas mayores es un sector creciente, con mucha necesidad de trabajo especializado y en ese sentido sentimos la limitación de los tiempos que tenemos para impartir las diferentes asignaturas que forman parte del plan de estudios. Ha sido una batalla contar con la obligatoria de Psicología del envejecimiento y tener una optativa de Psicogerontología que lo que intentan es que, por lo menos, ningún estudiante de psicología salga sin una formación mínima. Sería muy deseable ampliar esta formación que hasta ahora es básica. La dificultad que nos encontramos es que tenemos los grados de cuatro años y es muy posible que los tengamos más limitados en el futuro. Entonces no queda más remedio que confiar en que los graduados puedan utilizar las múltiples vías de especialización que existen para adquirir competencias mucho más específicas para trabajar bien en este campo.

  • La realidad es que sin el título en Psicología General Sanitaria (PGS), un psicólogo ve cerradas infinidad de puertas en su vida laboral. ¿Se verá obligado el estudiante a cursar el PGS y posteriormente una especialización, como por ejemplo Psicogerontología para poder acceder al mercado laboral?

Nosotros llevamos 7 años impartiendo el Máster Universitario en Psicogerontología, formando sólo psicólogos para que se especialicen en este campo. Todos los años estamos teniendo el feedback y la grata noticia de que una parte importante de nuestros estudiantes están consiguiendo trabajo. Tenemos estudios publicados (Gaceta Sanitaria y Educational Gerontology) sobre la empleabilidad de nuestra formación, es decir, si vale o no vale la pena esta inversión de recursos y esfuerzo. Lo que se ha encontrado es que un alto porcentaje que cursa una especialización en el campo del envejecimiento encuentra trabajo en los dos próximos años. El año pasado, el 40% de la promoción consiguió trabajo en el mismo centro de prácticas donde realizaron su formación. Con esto quiero decir que el Máster de Psicología General Sanitaria no es imprescindible. Lo han planteado como una llave para ejercer en el ámbito sanitario, pero un psicólogo especialista en envejecimiento no tiene por qué ser sanitario.

  • Lamentablemente, todavía son un pequeño porcentaje las residencias que cuentan con el perfil del psicogerontólogo. Detrás se escudan intereses económicos de los empresarios. ¿Crees que el impacto de la ausencia de este profesional en la salud y calidad de vida de la persona mayor genera otro tipo de consecuencias?

Sin duda, el perfil de este profesional es absolutamente imprescindible para completarlo con otro tipo de trabajos y de intervenciones que se hacen desde otras disciplinas. El trabajo en este campo es multidisciplinar y, lo que yo siempre digo, muchas residencias no tienen todavía psicólogo pero muchas residencias sí lo tienen, incluso varios psicólogos. Yo les digo a mis estudiantes que una buena residencia se diferencia, entre otras cosas, en la plantilla que tiene y en la cualificación que tiene esa plantilla. Estamos viendo que invertir en capital humano es fundamental para que los que reciben los servicios puedan disfrutar de mejor calidad de vida y de mejor atención. Desde mi trabajo veo la enorme diferencia que hay entre las residencias que tienen en su plantilla psicólogos bien formados, implicados, comprometidos…y residencias que desgraciadamente, como la ley todavía no obliga, siguen por cuestiones económicas prescindiendo de estos profesionales. A veces, incluso, por falta de conocimiento. Necesitamos seguir trabajando para hacernos valer y generar un buen espacio de trabajo en colaboración con el resto de profesionales.

  • ¿Un personaje con el que asocies inmediatamente el envejecimiento exitoso?

Tengo siempre presente al eminente psicólogo Ramón Vallés. El arte de vivir y el arte de envejecer lo lleva escrito en cómo ha sido la trayectoria de su vida y en cómo está enfrentando lo que es esta última parte de su vida. Es una persona, muy mayor ya, que no tiene en cuenta el criterio de la edad para decidir qué hace y qué no hace. Está enormemente motivado, comprometido y entusiasmado con todo lo que hace. Incluso su propia trayectoria a mí me ayuda a ver que la vida es muy larga -si tenemos suerte- y que podemos cambiar o dar giros importantes a nuestra vida. Esto a veces nos da miedo pero es necesario. Para mí, él es un ejemplo de cómo eso se puede hacer y, además, estar muy satisfecho de poder encajarlo en tu perfil personal.

Te invitamos a leer el manifiesto por la defensa de una especialización en Psicogerontología lanzado en change.org por la Comisión Académica Interuniversitaria-Máster en Psicogerontología y la Asociación Española de Psicogerontología. Pincha AQUÍ para acceder. ¿Te unes?

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