Con la expansión del coronavirus las residencias de larga estadía se han visto afectadas, poniendo en jaque a sus equipos, pese a las noticias negativas brindadas por medios de comunicación, se destacan experiencias positivas que han marcado la diferencia, este es el caso de la Residencia San Jerónimo, ubicada en el municipio de Estella, en la comunidad de Navarra (España), es por ello que conversamos con David Cabrera del Amo, Director de la residencia, quien nos contó acerca de como lidero junto a su equipo una de las situaciones mas complejas que ha provocado la crisis sanitaria, su impacto en las residencias.

N: ¿Cómo surge el campamento en la residencia?

D: En la Residencia San Jerónimo, entidad que dirijo, antes del estado de alarma empezamos a tomar medidas preventivas por lo que podía llegar, se restringieron visitas, separamos más a las personas en el comedor… ya con el estado de alarma, comencé a darle forma a posibles situaciones que minimizaran el riesgo de contagio siempre pensando desde el punto de vista humano.

Quería anticiparme al virus dado que estábamos todos asintomáticos y me parecía que la mejor manera de poner a la persona en el centro era confinarnos junto a ellas. Hice un primer sondeo y dado las noticias que estaban apareciendo en la prensa sobre las residencias, decidí plantear a las trabajadoras el confinamiento desde el lunes 23.

Me hice un esquema de  trabajo donde necesitaba al menos 14 personas para garantizar la misma atención que dábamos antes del COVID19 y finalmente pude contar con 15 personas que de forma voluntaria, dejando sus familias a un lado y pensando primero en las personas mayores, decidimos confinarnos junto a ellas.

N: ¿Cómo enfrentaste con tu equipo las emociones propias que despierta  el confinamiento? 

D: Organice sesiones después de cenar donde evaluamos las fuerzas, los ánimos y hablábamos de las emociones del día, para que cada persona podría expresar como se encontraba. También tuvimos la suerte de contar con un equipo formado por tres personas (Iñaki, Minerva y Julia) con los que contactábamos por grupos reducidos una vez a la semana para poder hablar de nuestro estado anímico y ellos nos daban un feedback de lo que se estaba viviendo desde fuera.

Fueron un apoyo importante para el equipo. Además organice sesiones de videos de las familias que se encontraban fuera para dar ánimos a los trabajadores y realizamos juegos para liberar esa carga mental que día a día íbamos acumulando. Todas estas dinámicas han servido para conocernos más como personas y poder saber cuáles son los puntos fuertes y débiles de cada compañero/a.

N:¿Qué elementos destacadas de tu equipo? 

D: Creo que formo parte de un equipo implicado, generoso, tolerante, empático… Y digo que formo parte, porque considero que como persona encarga de dirigir este centro es importante que yo como director sea uno más del equipo.

Mis compañeras y compañeros tienen una sensibilidad especial, un corazón enorme que les hace entregarse a los demás. Son personas vocacionales que lo dan todo por atender, cuidar, proteger, acompañar a las personas que forman parte de la institución. Somos un equipo unido, donde entre todas las personas nos apoyamos y nos conocemos, sabemos cuáles son los puntos fuertes de cada miembro del equipo y eso hace que podamos complementarnos a la perfección.

N:En un momento tan complejo la presión de las familias suele hacerse notar ¿cómo se mantuvo el vínculo entre las personas mayores residentes y sus familias y/o personas significativas en este contexto? 

D: Como en otros centros comenzamos a fomentar las videollamadas para conseguir que las familias pudieran ver a las personas que residen en San Jerónimo. Nos parece que era la mejor forma de poder verles. Pero también nos parecía importante que fueran parte de este proceso, por ello desde nuestro perfil del Facebook, todos los días realizábamos algún directo para que pudieran sentir como estábamos viviendo el confinamiento.

Fue muy positivo porque veían a sus familiares contentos disfrutando de las actividades, comentando como se encontraban y esto tranquilizó mucho a las familias.

Creo que esta acción abrió las puertas de la residencia. Muchas personas nos han comentado que han visto una parte de las residencias hasta ahora inimaginable, ver lo felices que estaban todas las personas y tan bien cuidadas. Nos parece importante en estos momentos tan complicados el poder contar una realidad del sector, ya que se ha criticado mucho a las residencias de personas mayores durante esta pandemia. Las residencias son hogares donde viven personas, como en cualquier familia, no somos hospitales preparados para una pandemia como esta.

Cada residencia nos hemos defendido del virus como buenamente hemos podido, sin medios, sin estar preparados, pero considero que no son momentos de buscar culpables, sino de que esto sirva para reflexionar y entender que algo debe de cambiar, pero no yendo a un sistema hospitalario, sino entendiendo que las residencias como hogares y que debe primar la atención centrada en la persona por encima de todo rodeada de un entorno de cariño, cuidados y bienestar físico y mental.

Entrevista a un gerocultor en primera línea contra el Coronavirus

N: Sin duda un liderazgo positivo fue clave, si tuvieras la oportunidad de orientar a otros directores ¿qué les dirías?

D: Creo que esta pandemia nos ha enseñado a todos muchas cosas. A mí en lo personal, me ha servido para entender que tenemos que ser personas más generosas, más empáticas y más tolerantes. Y como líder veo que son cuestiones necesarias para formar parte de un equipo.

Yo puedo contar mi experiencia y ha habido compañeras que me han agradecido que durante esta pandemia haya hecho funciones de director, pero también de terapeuta ocupacional (es mi formación) o tareas de limpieza (todas las noches pasaba la fregadora por la planta baja). Al final en estos momentos es donde se ve lo mejor y lo peor de cada persona y en mi caso me he sentido plenamente respaldado por el equipo del que formo parte. Son momentos de eliminar esos prejuicios que en ocasiones nos hacen tanto daño y de tratar a nuestras compañeras/os como personas. Ponerse más en su lugar y ayudarles a crecer a nivel profesional y como personas. 

N: Por último, quisiera que les dedicaras unas palabras a tu equipo. 

R: Durante este tiempo les he transmitido en muchas ocasiones lo que pienso del equipo. Y es que para mí son ya una familia. Me siento muy orgulloso de formar parte de este equipo, porque me transmiten unos valores increíbles que me hacen crecer como persona. De cada miembro del equipo consigo aprender algo y todos tienen mucho que aportar.

Son personas increíbles, que se desviven por dar lo mejor de sí mismas. A pesar del cansancio, a pesar de no haber visto a la familia durante 35 días, siempre, siempre, siempre han tenido una sonrisa, una muestra de cariño hacia las personas que atendemos. Son personas solidarias, tolerantes, implicadas, generosas, responsables y pero sobre todo son humanas. Y en esta pandemia se ha hablado mucho de las 17 personas que hemos estado confinadas, pero somos una plantilla de 40 personas y todas tienen su importancia. Todas las personas del equipo suman y hay personas que por sus circunstancias personales no pudieron entrar en el confinamiento y han tenido que quedarse en sus casas cuidándose para cuando les tocara comenzar a trabajar.

Sin duda que esa función menos aplaudida ha sido también muy generosa y más complicada, dado que hay que saber gestionar las emociones estando en casa encerrado queriendo trabajar y ayudar para sentirse útil, y el tener que estar cuidándose para cuando llegue el momento no ha sido tarea sencilla. Mi reconocimiento desde aquí para todas las personas de este equipo y para todas esas personas de este sector, que han estado trabajando en situaciones muy difíciles y que se han dejado la piel, que lo han dado todo.

En situaciones más complicadas que la nuestra, en residencias donde ha entrado el virus y ha sido desolador trabajar en esas condiciones. Gracias a todas las personas que hacen que dia a dia las personas mayores estén atendidas y cuidadas, que se sienten acompañadas en esta etapa de la vida y gracias por conseguir que estas personas que nacieron en la guerra, crecieron en la posguerra, terminen su vida felices por los cuidados y atenciones que reciben.

Nicolas Cisternas

Por Nicolás Cisternas Sandoval                                                                                                                                         Especialista en Psicogerontología, Corresponsal QMayor en Chile y Argentina.

7 consejos para superar el Síndrome del Nido Vacío (TARDÍO)