La pandemia está dejando a su paso grandes reflexiones. En esta ocasión conversamos con la ex directora del Servicio Nacional del Adulto Mayor durante la primera administración de la presidenta Michelle Bachelet, ella es Paula Forttes Valdivia, Trabajadora Social, Gerontóloga, con una larga experiencia en políticas de cuidado.

N: Desde tu visión como ex directora de SENAMA: ¿Cómo evalúas la gestión realizada por la actual administración frente a la crisis sanitaria con la población de personas mayores?.

P: A cada administración le corresponde continuar y fortalecer lo que se implementa como respuestas de políticas públicas a las necesidades e intereses que busca atender, como también le corresponde el desarrollo de nuevas iniciativas en el contexto social, económico, cultural y político en el que se desenvuelve.

SENAMA ha tenido una continuidad y mejora en el desarrollo de sus políticas, a través de las diferentes administraciones desde su creación y eso ha sido una fortaleza sustentada en las buenas decisiones, basadas en evidencia, de sus directores y de un gran grupo humano que continúa y con el cual tuve la grata experiencia de trabajar.

En lo que respecta a la pandemia y la gestión del SENAMA, tengo una opinión positiva. La pandemia por la COVID-19, como cualquier emergencia, pone en evidencia las fortalezas y las debilidades de los sistemas, más aún cuando se trata de emergencias sanitarias y cuando dentro de las poblaciones con más riesgo de contagio y agravamiento se encuentran las personas mayores con comorbilidades.

SENAMA ha respondido en su ámbito de acción de manera oportuna, previniendo los contagios en sus residencias, fortaleciendo la comunicación con sus usuarios e implementando respuestas a las necesidades urgentes, considerando sus posibilidades. No obstante. Una evaluación sistemática de la respuesta dependerá del análisis de datos disponibles que no poseo en la actualidad. Sin embargo, me gustaría señalar que resulta un despropósito pensar que la respuesta del sistema de protección y sanitario recaiga exclusivamente en el SENAMA. Es necesario pensar en los sectores y su interrelación, considerando las diferentes prestaciones y servicios dirigidos a las personas mayores que superan, sin lugar a duda, las entregadas por el SENAMA. La pandemia ha venido a visibilizar los desafíos de coordinación de los sistemas, así como la necesidad urgente de sistemas de cuidado en toda América Latina y el Caribe, no solo en nuestro país.

Nuestro país debe poder responder, en un futuro cercano, a las demandas de derechos y el aseguramiento de estos. Especialmente, en materia de seguridad social, cuidado y pensiones. En este ámbito, la evaluación no es positiva y la responsabilidad trasciende a la gestión del SENAMA.

N: ¿Qué falencias y fortalezas identificas en la protección de personas mayores institucionalizadas?. ¿Crees que pueda ocurrir una biomedicalización y un distanciamiento de un enfoque sociocomunitario de estos espacios Post-pandemia?

P: Lo he dicho desde el inicio de la pandemia y lo reitero, las residencias son recursos eminentemente sociales de cuidado y por ende no se les puede exigir una respuesta sanitaria a un fenómeno infectocontagioso, no obstante, lo ocurrido en las residencias de todos los países, incluso en aquellos con mejores niveles de desarrollo, nos debe obligar a mejorar las condiciones de las residencias, promover un enfoque de derechos centrado en la persona y asegurar la articulación de estos espacios con los servicios de salud. Me parecería no solo un error medicalizarlas, sino que algo imposible por los costes asociado a ello. Esto no significa que no debamos definir mejores estándares y asegurar financiamiento público en contextos en los que las pensiones no permiten costear un servicio residencial de calidad.

N: ¿Cuáles son los desafíos que quedarán en el área gerontológica en un Chile post-pandemia?.

P: Tenemos un doble desafío sanitario, ya los mayores eran el grupo más vulnerable frente a las enfermedades crónicas y hoy también lo son en escenarios infectocontagiosos. Esta doble carga en salud que enfrentan nuestros sistemas tiene un grupo prioritario que son las personas mayores y, por tanto, necesitamos un enfoque geriátrico-gerontológico transversal.

Otro desafío es el fortalecimiento del enfoque de derechos en las políticas públicas dirigidas a personas mayores y la generación de normas de calidad en materia de prestación de servicios y tecnología de los servicios destinados a los mayores, tenemos que avanzar en cobertura pero aún más en calidad.

Los mayores eran el grupo más vulnerable frente a las enfermedades crónicas y hoy también lo son en escenarios infectocontagiosos.

N: Sabemos que diriges una empresa de telemedicina. Cuéntanos acerca de ella, ¿Qué rol ha cumplido esta forma de brindar servicios médicos durante la pandemia?.

P: Dirijo una empresa que se dedica a desarrollar soluciones sociosanitarias en materia de cuidados con un alto componente tecnológico, TELEMEDCARE, trabajamos en responder a las necesidades de cuidado de las personas mayores y sus familias a través de teleasistencia, telemonitoreo de salud, telemedicina y servicios de cuidados domiciliarios, servicios de respiro y cuidado al cuidador. Nos moviliza desarrollar soluciones que permitan servicios de calidad y accesibles para que más personas puedan contar con este tipo prestaciones.

El estallido social, en primer lugar, y luego la pandemia nos obligó a un uso más intensivo de la tecnología, a adecuar procedimientos y estrategias, a generar muchos servicios on-line y a desarrollar competencias tecnológicas en nuestros usuarios. También nos llevó a adaptar soluciones que permitieran un menor riesgo de contagio, como ofrecer atención médica y psicológica a través de la teleasistencia y adaptar esta modalidad con dispositivo tradicional a un modelo de app vía smartphone manteniendo los estándares de la teleasistencia tradicional.

Una experiencia muy interesante es el servicio prestado a Fundación Chile para los mayores del programa Vínculo, que nos permite atender a 1750 personas mayores en 4 regiones del país y que debimos saber implementar en pandemia , para el segmento de mayores más vulnerables de nuestro país.

En materia de cuidados domiciliarios mucho del trabajo se realizó a través de tecnologías de la comunicación y esa línea de apoyo online ha llegado para quedarse, porque ahora que hemos vuelto a los servicios profesionales y de cuidados en domicilio también continuamos con los soportes on-line. Finalmente, creamos TelemedCare Box, una caja de estimulación física y cognitiva que se entrega y se acompaña con tutoriales y talleres on-line.

La pandemia nos obligó a pensar en como acompañar y favorecer las ganas de vivir de nuestros usuarios en momentos donde el aislamiento hacía que fuésemos nosotros su principal compañía y ellos nuestra mayor motivación.

N: ¿Cómo reaccionan las personas mayores frente al uso de la telemedicina?

P: Como todo proceso nuevo, requiere vencer el temor a las tecnologías. Que, a decir verdad, ha resultado más sencillo de lo esperado y la reacción de las personas mayores ha sido muy buena. Para este grupo ha significado la solución a muchos problemas que se acrecentaban por el aislamiento y el temor al contagio, como también la oportunidad de acceder a un médico a cualquier hora. Las personas mayores en esta pandemia han demostrado una flexibilidad, adaptación y resiliencia extraordinarias. Es muy satisfactorio observar el impacto del tele monitoreo de constantes en la mantención de la salud, evitando tener que desplazarse a centros médicos.

N: ¿Cuáles son las proyecciones a futuro del área de la Telemedicina en Chile?

P: La Telemedicina ha acelerado su proceso de instalación en Chile y en todo el planeta, es un sistema eficiente y eficaz que abre muchas oportunidades para facilitar el acceso a la salud, sin embargo, no nos engañemos: la tecnología requiere de un soporte humano de mucha calidad y un abordaje multidisciplinar para poder monitorear la información global del usuario, acompañarlo en conductas preventivas, facilitar un control razonable de constantes de salud que le faciliten actuar a tiempo, en especial frente a enfermedades crónicas. Requiere, además, un vínculo con profesionales de manera permanente que solo se logra con estabilidad y motivación.

Estos servicios requieren, además, una adecuada articulación con los sistemas de salud, lo que en sí mismo, constituye una tarea enorme que debe ser enfrentada de manera sistémica. Nuestro esfuerzo esta en avanzar y consolidar TelemedCare, que busca ofrecer soluciones que respeten las preferencias, que fomenten la satisfacción con la vida, el disfrute, cuidamos para querer vivir.

 

Nicolas Cisternas

 

Nicolás Cisternas Sandoval

Especialista en Psicogerontología.

Corresponsal en Chile, Argentina y Uruguay.

No Hay Más Artículos