Imagina que enviudas. En la vida sólo queda tu amiga, una silla y tú. La convivencia de 20 años no puede desgastar el cariño que la convivencia os ha dado, el vínculo afectivo está ahí, mientras las dos estáis “solas”, pero juntas. Todo ello en la vejez.

Los hermanos Carlos (director) y Roberto Valle (Dirección artística) presentan el cortometraje documental La silla de la vida (Auntie films), que cuenta la amistad de dos ancianas (Carmen y María) y que están paseando, con gran éxito, por Festivales de todo el mundo.

En un ejercicio por dignificar la vejez, el formato pequeño nos acerca a la experiencia del tramo final de la vida. Los lados más amargos, las sonrisas y los incansables apoyos recíprocos.

Las protagonistas resultan ser la tía y la abuela de los directores. Aseguran que tras toda una vida conviviendo juntas, se apoyaban y se animaban cada día, a pesar de las inclemencias. Una silla juega un papel vital, haciendo la vida de una de ellas -Carmen- mucho más amable a la hora de desplazarse de un lado para otro. Las cuatro patas le permiten realizar sus labores cotidianas con su particular desparpajo. Pequeña pero estable, la silla hace que Carmen se sienta segura y pueda seguir adelante.

“El cine es el único acto de resistencia a la muerte”

Afirman sus autores que el último plano es un recurso de realismo mágico, pero todo lo demás que vemos es la vida real de estas dos ancianas, incluso su forma de llamar a la Coca Cola (“dame de lo negro”).

“Poco después de terminar el rodaje -asegura Carlos-, en 2012, Carmen sufrió un pequeño accidente que le impidió volver a caminar. No pudo volver a usar esa silla durante un año. Y fue como si con esa caída se le agotase la vida, porque terminó falleciendo. Fue cómo si al no poder usar esa silla, se le quitasen las ganas de vivir. Por eso la silla sería la metáfora de lo que nos hace seguir adelante”.LaSillaDeLaVida_corto

“Y la otra anciana ahora vive con sus hijos – continúa Carlos- Por eso lo bonito de este corto es que habla de una pareja que ya no existe pero que, a la vez, siempre perdurará gracias a este documental. Se han convertido en dos personajes que han trascendido a sus propios cuerpos físicos. Ahora que ya no están, se están haciendo famosas. Para nosotros nunca estará muerta porque sigue con nosotros gracias a este corto”.

Rodado junto a los molinos de Don Quijote

Este cortometraje documental se rodó en 2012, durante una semana, en el pueblo toledano de Consuegra, muy conocido porque allí podemos ver los famosos molinos que el ingenioso hidalgo Don Quijote confundió con gigantes.

Y no se puede negar su trasfondo manchego, aunque eso no ha impedido su éxito en todo el mundo, ya que ha sido seleccionado en festivales como Eslovenia, Francia, Italia, Rumanía, Puerto Rico…

Mientras esperamos ansiosos a poder verlo completo os invitamos a ver el Making-of de la banda sonora.

Una dosis de filosofía de la vida para reflexionar -tengas la edad que tengas- sobre el porvenir, la plenitud, la salud y la compañía que tan bienvenidos son en la vejez.

Esperamos tus comentarios.

Fuente: RTVE, AUNTIE FILMS

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