La Celestina es puta, vieja, bruja, codiciosa y alcahueta pero como los clásicos, nunca muere. Hoy vuelve a la escena (oficial) madrileña.

Juan Goytisolo sostiene que La Celestina es el primer texto de su tiempo que se escribe sin la bóveda protectora de la divinidad. Las únicas leyes que rigen este universo son el poder del dinero y la soberanía del goce sexual. Sujetos a un egoísmo sin trabas, donde los valores consagrados devienen en asuntos mercantiles, los personajes de Celestina solo buscan la inmediatez del provecho. Bajo este escenario entendemos que la tragicomedia de Fernando de Rojas tiene una terrible vigencia.

La Celestina hilvana una trama donde las costumbres, relaciones
y sentimientos tienen igual importancia para todos –amos y criados, prostitutas y damas, alcahuetas y señores, hombres y mujeres– sin someter la profundidad humana a la condición social. Es una urdimbre urbana donde tensiones e intereses enredan el espacio público y el privado.

La Celestina encarna un mundo donde la moneda tiene dos caras: Pleberio y Celestina. Pleberio cree en el hombre de virtud, ley y razón. Celestina apuesta por el instinto y el egoísmo humano. La modernidad escénica estriba en hacer visible este doble gesto. Celestina es una obra que acontece en movimiento: callejeando, susurrando, dudando, haciendo. Para mostrar su dimensión basta que el director de escena sepa tejer voluntades con un hilado hechizado; basta que ese director se haga Celestina.

José Luis Gómez
Director del montaje

Del 6 de abril al 8 de mayo de 2016 en el Teatro de la Comedia.

El reparto de La Celestina se completa con Marta Belmonde (Melibea), Diana Bernedo (Lucrecia), Miguel Cubero (Pármeno), Palmira Ferrer (Alisa), Chete Lera (Pleberio), Nerea Moreno (Areúsa), Inma Nieto (Elicia), Raúl Prieto (Calisto) y José Luis Torrijo (Sempronio).

¿Vamos al teatro?

                        

Celestina 

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