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Serrat canta a Machado

Editado en mayo de 1969, “Dedicado a Antonio Machado, poeta” es el segundo elepé de Serrat en castellano.  Musicando a Machado rozó el prodigio. Y lo logró arriesgando, pues abría un paréntesis en su iniciada carrera como autor en castellano al musicar poemas ajenos, y además reivindicando la obra de uno de los poetas más destacados de la generación de los perdedores de la guerra civil, faro del republicanismo.
Arreglado por Ricard Miralles y grabado en los estudios Fonit-Cetra de Milán, como todos los suyos de ese periodo, el álbum se abre con la inexcusable, perfecta ‘Cantares’, en la que Serrat toma distintas estrofas de los “Proverbios y cantares” hilando un texto brillante que se engrandece con una estrofa propia, con la que el cantautor homenajea a Machado rememorando la penosa huida de España camino del exilio y la muerte en Collioure, Francia: “Murió el poeta lejos del hogar. / Le cubre el polvo de un país vecino. / Al alejarse, le vieron llorar. / ‘Caminante no hay camino, / se hace camino al andar’”.
Versos que encajan con exactitud machadiana en el poema, ya convertido en canción de melodía con olor a fresca tierra mojada, puesta en pie con un arreglo sutil pero glorioso, con majestuosas entradas de la orquesta y los vientos hasta alcanzar el clímax en el último tercio. Una pequeña epopeya sonora de tres minutos que es una de las cimas del pop español.

Joan Manuel Serrat “Dedicado a Antonio Machado, poeta” NOVOLA / ZAFIRO, 1969

Letra

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…
Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar:
(Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…)
Golpe a golpe, verso a verso…
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
«Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…»
Golpe a golpe, verso a verso…
Cuando el jilguero no puede cantar,
cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
(Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…)
Golpe a golpe, verso a verso…
Golpe a golpe, verso a verso…
Golpe a golpe, verso a verso…