Todos los meses, durante 60 años, María Teresa Muñoz, Ximena Calderón, Alicia Pérez, Angélica Charpentier, Gema Droguett, Inés Krisch, Nina Chiccarelli, Juanita Vasquez y Manuela Rodríguez se reunieron a tomar once – en Chile, algunas zonas de Colombia y otros lugares de latinoamerica; las once, las onces o la once, es la comida servida a media tarde, al modo del Afternoon Tea inglés, el goûter francófono o la merienda española-. Eran compañeras de colegio, se hicieron amigas y mantuvieron ese ritual desde entonces.

En 2009, la cineasta Maite Alberdi comenzó a registrar esos encuentros, de los que participaba su abuela. Así lo hizo durante cinco años: cada mes, junto a sus colaboradores, se instalaba con cámaras y micrófonos en el comedor de la anfitriona de turno y registraba los gestos y, sobre todo, las conversaciones que se daban entre el grupo de amigas.

El resultado de ese seguimiento es La once, su segundo documental, que resultó nominado en la 30 edición de los Premios Goya 2016, en la candidatura Mejor película iberoamericana.La-Once-

Por medio de una fina labor de montaje, la realizadora retrata en 70 minutos no solo la dinámica del grupo de amigas, sino también el paso del tiempo. ¿Cómo es que una película cuya premisa es un grupo de señoras que se juntan a tomar once ha recibido elogios diversos? Según Maite Alberdi, la clave son los temas que aborda: “Es una película con primeros planos, de observación, en un solo lugar, entonces uno podría pensar que el público la rechazaría, pero no lo hace. Creo que es porque toca temas universales y transversales a todos los lugares donde la hemos dado. El amor, porque la gente se siente identificada con las relaciones de las que se habla. La amistad, porque es raro tener películas solo de amigos. La vejez, la muerte y la comedia, que está en ver a estos personajes viejos haciendo y conversando cosas que uno no imaginaría. Es una película de fácil acceso, con risas y llantos, porque uno pasa por todas las emociones y la gente sale tocada del cine”.

Para eso, sin embargo, fue necesario que las cámaras se volvieran “invisibles” para las nueve amigas. Y tuvieron que pasar varios años de rodaje. Ellas hacen como que no estuviéramos. Nosotros nunca hablamos con ellas y ellas nunca con nosotros, pase lo que pase. Se olvidaron de la cámara, pero les costó muchos años soltar las intimidades más profundas. Como al tercer año empezaron a hablar de lo mal que lo pasaban en su matrimonio, por ejemplo, cosas que obviamente hablaban entre ellas cuando no estaba la cámara, pero que se guardaron al principio. Nos volvimos parte de ese grupo y cuando fuimos totalmente parte, ellas soltaron parte de sus vidas.

A pesar de no haber salido victoriosa en los Goya, ver “La Once” en pantalla grande – o mediana – es algo que no debes perderte, te acercará a esa mirada ingenua, pero curiosa, con que uno veía a las abuelas cuando era pequeño. Si la tuya ya murió, recuérdala, vívela cada día; si aún la tienes a tu lado, ve corriendo a abrazarla, que estas tremendas mujeres se nos van sin darnos cuenta.

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Te invitamos a ver el Trailer de La Once y a compartir tu visión del envejecimiento en el cine con nosotros. Abuelas singulares, abuelas envidiables.

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