En los seres humanos, el «olor a viejo» es reconocido en todas las culturas. Por ejemplo, este fenómeno es tan reconocido en Japón, que hay una palabra especial para describir este olor: Kareishu. (El olfato recuerda al abuelo)

Hallazgos del Centro Monell, en Estados Unidos, revelan que los humanos pueden identificar la edad de otros seres humanos según las diferencias en el olor corporal. Gran parte de esta capacidad se basa en la habilidad de identificar el olor de las personas mayores.

Curiosamente, contradiciendo la suposición popular, el llamado Kareishu, es menos intenso y menos desagradable que el olor corporal de los individuos jóvenes y de mediana edad. El estudio ha sido publicado en la revista «PLoS ONE».

De acuerdo con la investigación, la identificación del olor corporal es común entre animales, quienes lo usan para seleccionar a la mejor pareja para aparearse. Este fenómeno no es del todo ajeno a los seres humanos: algunas investigaciones sugieren cada persona tiene un olor propio que interfiere en la atracción física y al elegir una pareja.

Y lo que más nos reconforta, es que es un aroma RICO que nos lleva al recuerdo de los momentos y enseñanzas que vivimos con nuestros abuelos. El olor a libro antiguo y a naftalina son parte del mito. La industria cosmética debería crear un “Eau del abuelo”. Una utopia, porque nada suple el roce de aquellos que más nos quieren.

Un recuerdo para los que ya no viven con nosotros, aunque nos acompañan y nos guían desde otra dimensión.

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