La Voz de Guanacaste salió a buscar y retratar estos rostros que, con sus miradas, arrugas y recuerdos, cuentan las historias del auténtico Guanacaste que han visto pasar por más de 100 años.

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Apolonio Bonilla:

Edad: 100 años

Lugar: Ortega, Santa Cruz

Don Apolonio cumplió los 100 años el 9 de febrero del 2016. Le hicieron una fiesta grande en el salón comunal de Ortega. Aventurero desde pequeño, no tuvo estudios pues nunca le gustó la escuela, pero se educó en la calle. Siempre le gustó hacer cosas con las manos y gracias a ello trabajó toda su vida. Su primer trabajo a los 6 años fue hacer trompos de madera para vender, hacer cutachas (protectores de cuero para el machete) y muñecos. Volvía a casa con la plata para su mamá y sus 12 hermanos. Se casó a los 15 años y tuvo 14 hijos con su esposa. Más adelante empezó a confeccionar zapatos de mujer porque era lo que le dejaba más dinero. Vendía sus zapatos afuera y así fue como comenzó a viajar y conocer toda la zona de Guanacaste, Limón, Quepos y Puntarenas. También fue ganadero, pescador, cazador de cocodrilos y comerciante de cuero de venado. Hasta hace dos años hacía y vendía escobones. Aunque ya no trabaja, camina con bastón en la casa, va al Ebais, va a la iglesia o lo llevan a ver la parcela de caña que tiene. Vive solo pero una de sus nietas lo cuida. Tiene muchos nietos, bisnietos y hasta tataranietos a los que quiere como si fueran sus hijos.

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José Guevara Pizarro:

Edad: 106 años

Desde que tenía 8 años trabajaba en el trapiche familiar arreando bueyes y moliendo caña de azúcar. Su abuelo lo ponía a fumar puros de tabaco para que no se durmiera. Hizo todo tipo de trabajos como volar hacha y machete pero su pasión fue la agricultura. Se juntó con su esposa Eleuteria cuando tenía 20 años, sin embargo no fue hasta 30 años después que pudieron contraer matrimonio debido a la escasez de dinero. Tuvieron 10 hijos y para alimentarlos tuvo grandes sembradíos de arroz, yuca, plátano, aguacates y hasta 20 tipos de árboles frutales. Guevara tiene 35 nietos, 102 bisnietos y 25 tataranietos. Aunque está lúcido a sus 106 años, se le olvidan muchas cosas y se pasa los días descansando en el patio de su casa en Arado de Santa Cruz.

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José Bernardo Matarrita:

Edad: 100

Lugar: Nicoya

Don José se crió en el centro de Nicoya en una familia de 12 hermanos. En aquel tiempo Nicoya se comenzaba a formar como pueblo, ya habían casas, habían muchas quebradas y los ríos corrían limpios durante todo el año. Sus padres eran pobres así que al salir del sexto grado tuvo que buscar la “vida brusca” y salir a trabajar. Su patrón era el turco Miguel Nema, uno de los grandes terratenientes de la zona. Matarrita dormía poco y trabajaba mucho. Había días que a las 2 a. m. ya estaba ordeñando vacas para vender leche a las 6 a.m. A sus 33 años, mientras arreaba las vacas en el camino a Sámara, conoció a Benancia López, una jóven 16 años menor que lo cautivaba cada vez que pasaba por ahí. Se casaron en la Iglesia Colonial de Nicoya y tuvieron seis hijos. Ella y su hijo Francisco lo cuidan, aunque no padece de nada más que desgastes por la edad y usa audífonos para escuchar bien. “Toda la vida y mi sudor lo gasté en agricultura y ganadería. Decían que el que vivía debajo de la vaca poco se enfermaba”, dice.

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Un reportaje de Ariana Crespo – arianacrespo@vozdeguanacaste.com para La Voz de Guanacaste.

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