En ocasiones los personajes secundarios son tan carismáticos que demandan su propia estrella. Es el caso de los Minions de “Gru, mi villano favorito” o el de Dory, la entrañable pez paleta de pintor de “Buscando a Nemo”.

Por fin ha llegado a los cines “Buscando a Dory”. Como recordaréis la simpática Dory padece de mala memoria. Encarnaba lo que popularmente se conocía como «memoria de pez» y es que hasta hace un años, se creía que los peces apenas podían recordar algo durante unos escasos 30 segundos. Sin embargo, científicos canadienses demostraron que eso estaba muy lejos de ser cierto. En realidad, los peces pueden recordar lugares y situaciones hasta doce días después.

Los investigadores de la Universidad McEwan en Edmonton, (Alberta) estudiaron a los cíclidos africanos (Labidochromis caeruleus), una popular especie de acuario. Estos peces demuestran muchos comportamientos complejos, incluyendo la agresión, por lo que los científicos ya sospechaban que podrían ser capaces de tener una memoria avanzada.

Aunque otro de los mitos se haya desvanecido nos parece importante que se hable sin dramas de cualquier trastorno, déficit, enfermedad y sobre todo en películas infantiles. Ellos si que saben naturalizar cualquier singularidad o percance. Somos los adultos los que les proyectamos nuestros miedos y ocultamos la realidad de las enfermedades (Alzheimer) o la muerte.

Buscando a Doy saca a la luz varias ideas positivas. Una de ellas es lo esencial del apoyo social -ya sea familia, amigos, o ambas cosas- como efecto beneficioso sobre la memoria de los individuos con problemas amnésicos. La realidad es que el aprendizaje y la retención de nueva información o la capacidad de recordar se ven muy afectadas y parecen inevitables, pero curiosamente, existen estudios que han demostrado el papel fundamental de la familia, su cuidador para contribuir al bienestar de las personas con lesión cerebral traumática (Vangel, Rapport, y Hanks, 2011). 

Sin relación con la familiaridad y el apoyo que encuentra con Marlin, la característica más destacada sobre Dory es su optimismo. Quizás esta característica en sí misma es lo que ayuda a su afrontamiento con  la amnesia anterógrada. “Simplemente, recuerdo las cosas mejor contigo” es una declaración tan sencilla y, sin embargo una idea tan punzante. Sin duda, esta frase, extraída del guión aporta esperanza y ejemplifica mucho la idea de los estudios que van en esta línea. Juntos, mejor contra el Alzheimer.

Hasta aquí podemos escribir sobre la peli.  Lo mejor que pueden hacer para combatir este calor asfixiante es que vayan al cine con sus pequeños a disfrutar con Dory y su entrañable aventura.

¡Ah, por último, que se nos olvidaba! Ante cualquier dificultad o imprevisto, recuerden lo que nos dice Dory: 

JustKeepSwimming

¡El verano está aquí!

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