Como un Picasso japonés. Hoy os presentamos a un octogenario tan grande como su expresividad y vigor artístico. Él mismo se considera artista neo-dadaísta, representante que unifica generaciones en las que influencias de los clásicos que fusionan  con las técnicas más inverosímiles de las que el arte pueda recordar.

Este artista japonés, hijo de un poeta y una pintora, recibió sus primeros contactos con el arte a través de las obras de Van Gogh y Gauguin, sin embargo, para los años 60 ya formaba parte de un grupo de artistas que se decían influidos por el neo-dadaísmo.

En esa época, como muchos, Ushio Shinohara fue atraído por el Pop Art (nosotros también), un camino que no pocos neo-dadaístas tomaron, como es el caso de Andy Warhol.

Influido también por la obra del fotógrafo japonés Tomatsu Shomei, quien mostraba en sus imágenes una energía pocas veces vista, decidió darle a su arte un camino distinto.

Probó métodos como el Junk (Basura) Art formado en gran medida por los desperdicios de motocicletas, pero pronto encontró refugio en el Oiran, antigua forma de arte en el que se toma a las geisha como modelos.

Como buen miembro de la generación de los años 50 y 60, Ushio Shinohara pronto comenzó a experimentar con la Action Painting, técnica en la que encontraría su sitio y también su forma más importante de expresión. Para él, es más importante la fuerza y la vitalidad plasmada que la belleza de las imágenes.Es así como Shinohara crea sus Boxing Paintings, en las que se coloca unos guantes de boxeo con esponjas que llena de pintura para después golpear los lienzos y darles color.

En el siguiente cortometraje perteneciente al documental “CUTIE AND THE BOXER” podrás hacer una idea de la vitalidad que goza a sus 85 años.

Cuenta la historia diaria de “amor y lucha” del legendario artista Shinohara Ushio, a quien el pintor Okamoto Tarō denominó “un honesto exagerado”, y su mujer, Noriko, veintiún años menor que él, en su esfuerzo por participar de la vanguardia artística de Nueva York; la película ha alcanzado una gran popularidad en todo el mundo. En 2013 recibió el premio al mejor director en la sección documental del Festival Internacional de Sundance, y en 2014 fue nominada al mejor documental en los Oscars

En realidad, su poca técnica para el boxeo contrasta con su imaginación, pues aunque se podría pensar que tan sólo llena espacios, cada una de sus obras, por más velocidad que les imprima, realizadas o no en vivo, resultan composiciones cuidadosamente planeadas, pues golpear los lienzos es sólo el comienzo.

Sus obras, de cualquier tipo, desde escultura hasta la pintura en vivo, reflejan un kaleidoscopio vivo en el que se fusionan las culturas asiáticas y americanas, las ideas clásicas y puras del arte con los comics y el jazz.

 


Shinohara Ushio
Artista nacido en Tokio en 1932. Lo llaman “Gyūchan”, un apodo basado en otra posible lectura de uno de los kanjis que forman su nombre verdadero. Tras abandonar la Universidad de Bellas Artes y Música de Tokio, en 1960, participó en el grupo de artistas conocido como “neodadaístas”, y logró reconocimiento por sus producciones de extrema vanguardia y sus obras de arte creadas con basura. En 1969 consiguió una beca John D. Rockefeller y se trasladó a Nueva York, Estados Unidos, donde reside desde entonces. En 2003 dio de qué hablar gracias a un anuncio de televisión para una bebida deportiva, en el que mostraba su “pintura de boxeo”. En 2007 logró el premio de Bellas Artes de la 48 edición del Concurso Mainichi. En 2012 se celebró una exposición en el museo Dorsky del campus New Pulse de la Universidad Estatal de Nueva York, en la que se mostraba por primera vez fuera de Japón una retrospectiva del artista.

Shinohara Noriko
Artista nacida en la prefectura de Toyama en 1953. En 1972 se trasladó a Nueva York para estudiar Bellas Artes. Medio año más tarde conoció a Shinohara Ushio, se casó con él y nació su hijo. En 1981 presentó por primera vez su obra en una exposición de grupo, la Whitney Counterweight, y en 1986 realizó su primera exposición individual. En 2003 fue elegida para formar parte de la exposición New Print, a cargo de la ONG International Print Center New York. En 2004 expuso sus obras en el museo Davis de la Universidad Wellesley, en Boston. En 2007 participó en una exposición conjunta con motivo del centenario de la Sociedad Japonesa de Nueva York. La serie de obras de Cutie, personaje que Noriko había comenzado a dibujar años antes basándose en sí misma, comenzó a acaparar atención a raíz del estreno de la película Cutie and the Boxer.

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