Una prueba de saliva que analiza el cortisol (la hormona del estrés) en personas mayores sanas puede ayudar a identificar a aquellos que deben ser evaluados por presentar problemas en las habilidades del pensamiento, según un estudio publicado el 19 de agosto de 2015, en la edición online de la revista Neurology.

En el estudio se encontró que las personas con niveles de cortisol más altos durante la noche eran más propensos a tener el volumen cerebral reducido y obtener peores resultados en las pruebas de habilidades de pensamiento y memoria.

Los estudios han demostrado que la depresión aumenta el riesgo de la demencia, pero no se sabe mucho acerca de cómo se produce esta relación. Los altos niveles de la hormona del estrés (cortisol) se han encontrado en las personas con depresión, y la teoría es que el cortisol tiene un efecto tóxico en el área del hipocampo del cerebro, que desempeña un papel importante en la memoria.

En el estudio participaron 4244 persona con una edad media de 76 años que no tenían demencia. Se realizó un escáner cerebral a los participantes para medir su volumen cerebral, así como pruebas de de pensamiento y memoria. Las muestras de saliva fueron tomadas para determinar los niveles de cortisol en distintos momentos del día. Así mismo, se dividió a los participantes en tres grupos, basados en los niveles de cortisol que presentaron: alto, bajo y medio.

Se observó que las personas con niveles de cortisol elevados eran más propensos a tener un volumen cerebral más pequeño que aquellos con niveles más bajos de cortisol, con una diferencia de 16 mililitros entre los dos grupos. Como era de esperar, las personas con mayor nivel de cortisol también realizaron peor las pruebas de memoria y pensamiento que aquellos con niveles más bajos de la hormona.

Es posible que la pérdida de volumen cerebral que puede ocurrir durante el envejecimiento conduzca a una menor capacidad del cerebro para detener los efectos del cortisol, que a su vez conduce a una mayor pérdida de células cerebrales. La comprensión de estas relaciones pueden ayudar a desarrollar estrategias para reducir los efectos del cortisol en las habilidades del cerebro y del pensamiento.

Investigación original: Abstract for “Salivary cortisol, brain volumes, and cognition in community-dwelling elderly without dementia” by Mirjam I. Geerlings, Sigurdur Sigurdsson, Gudny Eiriksdottir, Melissa E. Garcia, Tamara B. Harris, Vilmundur Gudnason, and Lenore J. Launer in Neurology. Published online August 19 2015 doi:10.1212/WNL.0000000000001931