EspacioCaixa Madrid forma parte del programa de Personas Mayores de la Obra Social “la Caixa”. Allí, coordinado por un equipo de profesionales extraordinario se impulsa el papel activo de los mayores y se estimula su participación en la sociedad. Ismael Mielgo forma parte del mismo como voluntario de las actividades ofrecidas.
Por otra parte, en estos centros se ofrecen conferencias, cinefórums, tertulias y actividades relacionadas, tanto en el ámbito de la salud y el bienestar –también en formación en tecnologías de la información y comunicación–, como con los ámbitos culturales, sociales y medioambientales.
Así conocimos a este voluntario leonés con el que nos sentamos unos minutos.
Para entrar en materia, cuéntale a nuestros lectores quién es Ismael. 
 
Yo no sé definirme simplemente es una persona que esta jubilada, disfrutando de su vida que pudo ser mejor o peor y tratando de sacarle provecho. Además si le puedo ayudar a los demás, pues fenomenal.
 
¿A qué te dedicaste?
Yo fui administrativo en una empresa que pertenecía a Dragados.
 
¿Eres vecino de Chamberí?
No, soy del barrio Peñagrande.
 
¿Cómo conociste el EspacioCaixa? 
 
Cuando me jubilé tenía ganas de hacer algo, no sólo positivo para mi. Que no fuera un trabajo, en el sentido que no es un medio de vida, que no es hacer lo mismo que en un trabajo en una empresa, ni por las motivaciones y compromisos, pero que esta actividad me exigiera y fuese efectiva cumpliendo un objetivo.
 
Pero, ¿cómo encontraste este lugar?
 
Por Internet encontré muchas Ongs pero éstas buscando casi ‘empleados’ fijos y yo ya no me podía comprometer no porque no quiera sino porque ya fisicamente no puedo. Entonces, llegué aquí y la ventaja que vi es que todos los voluntarios son jubilados.
 
¿Desde cuando vienes?
 
Justo desde que me jubilé, hace 7 años ya.
 
¿Qué es lo que te enganchó del EspacioCaixa?
 
Sobre todo que la actividad se hace entre varios jubilados y esto garantiza que siempre se realiza. Además vi que era una actividad en la que veía los resultados. Al principio me demandó mucho esfuerzo y esto me motivó mucho.
 
Ahora mismo estoy de voluntario con presos en régimen abierto del centro de inserción social de Victoria Kent, donde damos unas clases de iniciación informática de cara a que estas personas encuentren trabajo.
 
Y ¿cómo está siendo esta experiencia?
 
Me ha hecho trabajar mucho, con lo cual estoy activo, me siento útil. Por otra parte conseguimos que los alumnos alcancen nuevos conocimientos o los actualicen.
 
Y ¿a nivel humano?
 
Pues mucho porque ha sido una experiencia nueva para mi. Al principio venía con miedo y con cierto gusanillo pensando en qué me iba a encontrar. El primer día estas personas no son capaces ni de levantar la cabeza de la mesa del miedo que tienen. Vienen pensando que todo el mundo les va a rechazar porque son presos. Nosotros nunca entramos en juicios. Hasta que rompes el hielo, todo cambia para bien. Estamos aquí para ayudarles.
 
¿Estás trabajando en otros proyectos a parte del que nos comentabas? 
 
Sí, ahora estoy con ‘Grandes Lectores’ que es un club de lectura donde compartimos y analizamos un libro con personas interesadas en la literatura.
 
Ismael hasta ahora hemos hablado del pasado y del presente pero, ¿qué esperas del futuro? Yo el futuro lo veo de lejos. El futuro es ya para alguien que viene detrás de mi y yo sé que tengo que aprovechar lo que tengo. No planifico.
 
Eso sí, pienso venir hasta que no pueda andar. Mentalmente me siento mejor que cuando tenía 50 años. Ahora las cosas ya no afectan tanto, veo las cosas con perspectiva con más serenidad. Soy más tolerante.
 
¿Podrías decir que estás mejor que nunca?
Sí, en ese aspecto mental, sí.
 
Desde tu experiencia, ¿crees que lo que llamamos envejecimiento activo puede retrasar la dependencia o la enfermedad? 
 
No sé si se retrasa pero mientras estás en eso, estás vivo y eso es lo que importa. El otro día le decía a una compañera mía de la empresa donde trabaja que el mundo de la empresa ya me parece muy lejano. No tiene nada que ver conmigo ya. Cuando te jubilas, lo echas de menos pero ya no lo veo ni con nostalgia. Tuve cosas positivas, otras negativas incluso cosas peores que las que te encuentras aquí con los presos, porque el mundo de las empresas tiene sus puñaladas también y muy fuertes.