Nos pusimos en contacto con las personas que llevan Radars porque nos llamó la atención su propuesta. Nos atendió Rosa Rubio Giner.

Te preguntas quién es. Se lo preguntamos. ¿Quién es Rosa?

Soy la la Directora Territorial de los Servicios Sociales del Distrito de Gràcia, ayuntamiento de Barcelona. Hace 11 años reflexionando sobre los Servicios y prestacions existentes para las persones mayores, sobre la importància de los mismos però tambien sobre sus limitaciones llegue a la conclusión de que era necesario diseñar un proyecto en el que estuviera implicada las persones y Servicios que forman parte de la vida cotidiana de las persones mayores, la implicación de vecinos, comercios, farmàcies conforman una red de protección que hacen más habitables los barrios para las persones más vulnerables.

¿Qué es Radars? 

Radars es un proyecto de acción comunitaria liderado por los Servicios Sociales municipales, pensado para dar respuesta a las problemáticas derivadas principalmente de la exclusión relacional y social que viven muchas personas mayores. Que el proyecto sea de acción comunitaria significa que sus objetivos principales se llevan a cabo a partir del trabajo conjunto entre el tejido social de cada barrio, los Servicios Sociales y otros recursos, como pueden ser Salud, equipamientos y servicios varios de cada zona, etc.

Radars tiene dos objetivos principales. Por un lado, detectar y prevenir situaciones de riesgo en las personas mayores. Esto es, que las personas mayores que eligen vivir en su casa puedan hacerlo en condiciones de bienestar y seguridad, contando con la complicidad de su entorno. Por otro lado, paliar los efectos negativos de la soledad no deseada y brindarles la oportunidad, si así lo desean, de vincularse a su comunidad o entorno más cercano. 

Para alcanzar estos objetivos, Radars impulsa la creación de una red de detección, prevención y vinculación en los barrios, en la que participan vecinas y vecinos, comerciantes, farmacéuticas/os, personas voluntarias y profesionales de entidades, equipamientos y servicios vinculados a cada barrio.

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¿Qué significa ‘hacer barrio’?

El Projecte Radars solo tiene sentido si se construye de manera comunitaria, es decir, desde la comunidad, con la comunidad y para la comunidad. Así, aunque el objetivo principal sea la detección de las situaciones de riesgo y paliar la soledad no deseada de las personas mayores, al promover el trabajo conjunto entre diferentes personas que viven y trabajan en el barrio, el proyecto contribuye a facilitar espacios de encuentro y a crear sinergias que muchas veces resultan en otros proyectos e iniciativas. 

Uno de los potenciales del proyecto es que toda la población puede participar en él. No es un espacio únicamente para personas mayores. Por ejemplo, en muchos barrios se ha estado trabajando también con jóvenes y con colegios, fomentando el diálogo intergeneracional y la participación tanto de personas mayores como de jóvenes en la vida del barrio. Entendemos que así, desde lo cotidiano y contando con todas las personas que habitan en un barrio, es como se fomenta el cuidado mutuo y mejora la calidad de vida. En este sentido, el proyecto Radars promociona la corresponsabilidad entre la ciudadanía y los servicios sociales.

Además, desde los barrios que tienen implementado el proyecto se pone especial atención en realizar actividades de sensibilización y concienciación que propicien que viven y trabajan en cada barrio tenga una mirada sensible y respetuosa hacia las personas mayores.

Todo esto es lo que entendemos por “hacer barrio”. Al final, se trata de que todas las personas que vivimos en un barrio nos impliquemos en mejorar la calidad de vida de la zona y estemos atentos a las necesidades y situaciones de la población más vulnerable. Poco a poco vamos haciendo así más humanas las ciudades.

¿En qué barrios se ha implementado este programa?

Radars se inició en el 2008 en el barrio de Camp d’en Grassot – Gràcia Nova, en Barcelona. Des de entonces, se ha expandido hasta llegar a los 42 barrios que cuentan con el proyecto en la actualidad. Además, se espera que durante la siguiente década Radars pueda verse implementado en los 73 barrios de la ciudad. 

Radars se organiza desde las mesas Radars, mesas comunitarias que son el epicentro del proyecto. En ellas se proponen ideas, se coordinan acciones y se decide cuáles son las prioridades del proyecto en cada momento. Los 42 barrios que actualmente cuentan con Radars en Barcelona se distribuyen en 26 mesas, que son independientes entre ellas. La ciudad de Barcelona es muy diversa y por ello la realidad de cada barrio y de cada mesa Radars difiere mucho de las otras: aunque hay unas líneas generales que se mantienen para que el proyecto pueda seguir denominándose Radars, en cada territorio toma una forma u otra dependiendo de su realidad concreta, de las personas que conforman las mesas y de los recursos con los que cuente el barrio.

Periódicamente se intenta encontrar espacios de intercambio de experiencias, que permitan que las diferentes iniciativas dentro de Radars se conozcan en otros lugares de la ciudad y se puedan conocer las personas que participan. Además, para estar al corriente de lo que va sucediendo en los barrios y recibir otras informaciones y noticias sobre el proyecto, entre dos y tres veces al año enviamos una newsletter a la que os podéis suscribir en este enlace: http://e-bcn.cat/newsletters/subscribe/?lang=ca&source=34 

 

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¿Existen otros proyectos similares en España?

El Projecte Radars tiene licencia creative commons, con lo que es posible firmar un convenio con el ayuntamiento de Barcelona a partir del cual cedemos la metodología y el conocimiento adquirido. Los ayuntamientos que hacen así mantienen el nombre y las líneas generals de Radars. Actualmente estas ciudades són: Granollers, Mataró, Igualada, Arenys de Munt, Arenys de Mar, Badalona, Martorell, Premià de Mar i Xàbia, entre otras.

También existen otras iniciativas que se han inspirado o han consultado con Radars para implementar proyectos de acción comunitaria para paliar la soledad no deaseada, como el Projecte Antenes del Prat de Llobregat, el Projeto Radar, de la ciudad de Lisboa (Portugal) o Prevención de la Soledad No Deseada, dentro del plan Ciudad de los Cuidados de Madrid.

¿Qué casos os encontráis? 

Es muy difícil responder con un patrón que incluya una mayoría de casos, porque no existen dos soledades iguales. La soledad no deseada más que un estado es un proceso que tiene que ver con multitud de factores. Estos abarcan desde el proceso de pérdidas que conlleva la edad hasta cambios en las estructuras familiares hasta circunstacias que que tienen que ver con la realidad más inmediata, como los cambios en el barrio (cierre de comercios tradicionales, alta rotación residencial,…) o en la manera como se construyen las relaciones personales en las ciudades, cada vez más afectadas de individualismo.

No obstante, en muchos casos el sentimiento de soledad no deseada va acompañado también de vergüenza o culpabilidad, que pueden retrasar el momento en que la persona mayor verbaliza sentirse sola o en que acude a algun recurso. Por suerte, cada vez se dispone de más opciones y se está dando un mayor grado de conciencia social sobre el tema, de modo que cada vez es más frecuente que la persona acceda a proyectos, casales o instituciones antes de llevar años en situaciones próximas al aislamiento.

¿Existe desconfianza por parte de la población anciana a vuestra propuesta?

Des de Radars pensamos que el lenguaje con el que nos referimos a las personas mayores es importante, por eso rehusamos palabras como “anciano” para referirnos a ellas. Entendemos que las personas mayores son un colectivo muy diversos e intentamos rehuir de palabras que puedan estar cargadas de connotaciones que puedan conllevar ideas estancas sobre esta etapa de la vida.

En general, Radars no es un proyecto que genere desconfianza. La estrategia principal de que disponemos en Radars para paliar la soledad no deseada y facilitar la vinculación de la persona al barrio son las llamada telefónicas realizadas por voluntarias y voluntarios del territorio desde un equipamiento de proximidad. La mayoría son personas que rondan los 65 años o más, que se reúnen normalmente cada quince días. Las llamada telefónicas son un recurso muy poco invasivo y, además, puesto que la participación en Radars es voluntaria y gratuita, si alguien decide darse de baja no hay ningún inconveniente.

Las llamadas se realizan siempre desde algún equipamiento del barrio y en grupo. Esto es, no son llamadas realizadas desde casa, con lo que la información de la persona mayor se usa únicamente en el contexto de la llamada y queda custodiada en el equipamiento (normalmente el Centro de Atención Primaria o el Centro de Servicios Sociales). Además, todo el proceso está supervisado por varios profesionales de Servicios Sociales.

El objetivo principal de estas llamadas es que se genere una relación de confianza y proximidad entre la persona que llame y la mayor para que, al cabo de un par de meses de realizar estas llamadas, cuando desde la mesa comunitaria se ha preparado o buscado en el barrio alguna actividad, se la pueda invitar. En estas actividades siempre están las voluntarias y, además, las primeras no suelen ser muy multidinarias. Así se van construyendo relaciones y espacios seguros y, con el tiempo, la persona acaba teniendo una red de personas conocidas en el barrio.

¡Hay ya varias personas que han decidido pasar de ser llamadas a realizar el voluntariado!

¿La soledad es una epidemia silenciosa o se está magnificando?

En el Projecte Radars hacemos incapié en distinguir la soledad de la soledad no deseada, entendiendo que el problema se sitúa en la segunda. También distinguimos entre personas que viven solas y personas que manifiestan sentir o que se ven afectadas de soledad no deseada, que tanto pueden vivir acompañadas (de parejas, familiares, amistades) como en soledad. Y, ¿qué entendemos por soledad no deseada? Existen varias definiciones sobre ella, pero la mayoría hacen referencia a que se trata de una percepción subjetiva que se da cuando las relaciones sociales que realmente tenemos no coinciden con las que sentimos que necesitaríamos o nos satisfacerían. 

Este sentimiento puede aparecer en cualquier momento vital, con especial prevalencia en la adolescencia y la senectud. No obstante, en el caso de las personas mayores, presenta complicaciones añadidas, ya que padecer de soledad no deseada tiene consecuencias en la salud (insomnio, alteraciones cardiovasculares,…) que también pueden acentuar el deterioramiento físico y cognitivo. 

Des de Radars no tenemos las herramientas para evaluar si podemos considerar la soledad como una epidemia. Lo que sí es cierto es que últimamente se está poniendo el foco aquí y cada vez hay más conciencia social sobre esta realidad. Las sociedades contemporáneas, al menos las sociedades industrializadas, presentan ciertas dinámicas que promueven el individualismo y la ruptura de lazos comunitarios y familiares. Este hecho, unido al modelo socio-económico hegemónico, la crisis económica y el aumento de la longevidad, ha incrementado la soledad no deseada en las personas mayores. Se trata de un fenómeno relativamente nuevo que se ha empezado a estudiar hace pocas décadas y que últimamente se está dando a conocer con fuerza.

Más que tratarla como epidemia silenciosa o anunciarla de manera catastrofista, nos parece importante visibilizar esta problemática y, sobre todo, de qué manera se puede actuar para prevenir y paliar esta soledad no deseada. Desde Radars apostamos por la estrategia comunitaria, ya que entendemos que trabajar con toda la comunidad promoviendo espacios para que en ella participen también las personas mayores es una manera de mejorar la calidad de vida del conjunto del barrio y facilitar relaciones que, de otra manera, difícilmente se hubieran dado.

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¿Qué papel juegan en todo esto los establecimientos del barrio?

Los establecimientos del barrio, junto con las vecinas y vecinos y las farmacias son lo que da nombre al proyecto. Inicialmente, los “radares” comerciales, vecinales y farmacias, después de que se les haya explicado el proyecto y hayan firmado la ficha de adhesión, tienen cuidado de las personas mayores del barrio mediante esa mirada sensible y respetuosa que promovemos. Los establecimientos reciben un distintivo para adherir en el cristal del aparador y también un imán, que igualmente tienen los vecinos radars. En éste aparece el teléfono al cual llamar en el caso de detecten alguna situación de riesgo o posible soledad no deseada.

La mayoría de estas adhesiones de comercios y vecinos y vecinas son realizadas por el voluntariado, que así difunde el proyecto, conciencian a la población sobre la situación de muchas personas mayores y contribuyen a hacer de los barrios unas comunidades más seguras y amigables para ellas.

¿La policía autonómica conoce vuestro programa? 

Sí. Desde algunos barrios se ha empezado a trabajar con los Mossos d’Esquadra y, sobre todo, con la policía de barrio. 

¿De qué manera colaboráis con ellos?

La policía de barrio participa haciendo detecciones de casos de riesgo que puedan encontrarse, difundiendo el proyecto y haciendo recordatorios en los establecimientos del barrio y también participando en las mesas comunitarias. También han facilitado espacios para las reuniones y grupos de trabajo.

¿De qué manera puedo colaborar con Radars?

Para las personas que viven en una población con Radars, pueden colaborar de distintas maneras: como radar vecinal, como voluntaria difundiendo el proyecto, realizando las llamadas o participando en la mesa comunitaria,… Como el proyecto se construye de manera comunitaria, cualquier iniciativa que se proponga es debatida en las mesas. Si la ciudad no cuenta con ningún proyecto como Radars, desde diferentes asociaciones se puede pedir a los Centros de Servicios Sociales o de Salud Comunitaria que estudien la posibilidad de llevarlo a cabo. Al final, se trata de un proyecto que con relativas pocas horas de dedicación puede mejorar la calidad de vida de las personas mayores y promover sinergias entre asociaciones, equipamientos y entidades de los barrios.

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